miércoles, 10 de septiembre de 2008

CÁNDIDO LÓPEZ CASTILLEJOS

Capitán, arabista y abogado dejó profunda huella en la historia de Melilla: Semblanza de su carrera militar
Cándido López Castillejos: prototipo del oficial de Africa

Juan Díez Sánchez ( de la Asociación de Estudios Melillenses )


Introducción:

Entre las numerosas personas relevantes, que han dejado imperecedera huella en Melilla, se encuentra Cándido López Castillejos. Quien nacido en el pueblo cordobés de Hinojosa del Duque el 5 de octubre de 1891, siendo niño pasó a residir en nuestra ciudad, en el seno de una familia muy conocida, no en vano su padre fue capitán de Infantería que luego de prestar servicio en las Islas Filipinas, se retiró del Ejército y pasó a desempeñar en Melilla el cargo de jefe de la Guardia Urbana Municipal.

Muy joven, Cándido López emuló a su padre e ingresó en el Ejército como voluntario, al mismo tiempo que comenzaba sus estudios de árabe y posteriormente de chelha. Unos conocimientos adquirido inteligentemente con previsión, cuando era inminente la actuación de España en el norte de Marruecos, y que dirigirían, catapultarían su meteórica carrera militar, gracias también a su temerario valor.

Paradigma de sus amigos y conocidos, de la sana juventud melillense, su férrea voluntad e inteligencia lo llevaron a cursar los estudios de Bachillerato y posteriormente de Derecho. Intelectual, arabista y comprometido con el progreso social de Melilla. Por ello, no nos sorprende que todos aquellos que hemos buceado por los recovecos de la historia más reciente de nuestra población, y más concretamente en las décadas de los convulsos años veinte y treinta del pasado siglo XX, hallamos sentido admiración y reconocimiento hacía su figura.


Hombre admirado

El primer estudioso que me habló repetidamente de él, e incluso me dejó una nota acerca de su semblanza biográfica, fue mi inolvidable maestro y amigo José María López Domínguez ( 1921 – 2007 ). Y luego el Decano del Colegio de Abogados de Melilla, Blas Jesús Imbroda; Director del Archivo Central, Vicente Moga, Enrique Delgado, José Marqués, Carlos Esquembri y Antonio Belmonte.

Y algo que acrecentó aún más nuestra veneración fue saber gracias a José María López, que Cándido López Castillejos, “poseía una de las mejores bibliotecas jurídicas de esta ciudad, y además importantes libros literarios y de temas generales. Dicha biblioteca fue saqueada y sus libros fueron ( casi todos ) al parecer, a la alta Comisaría de España en Tetuán.

En septiembre de 2006 tuve acceso a su hoja de servicio en la Milicia gracias a la amabilidad del Sr. Director del Museo Militar, Coronel D. Benito Gallardo; mas obligaciones ineludibles me impidieron profundizar, ordenar su biografía. No siendo hasta ahora, cuando contagiado del entusiasmo que siempre pone José Marqués en sus relevantes investigaciones y después de que éste me mostrara la tumba donde yacen los restos de López Castillejos, me animase a escribir acerca de su rica y compleja trayectoria vital centrándome en estas líneas en su faceta castrense.


Carrera militar

Como ya hemos indicado, siguiendo los pasos de su padre ingresó en el Ejército como soldado voluntario de Infantería en el Regimiento Melilla número 59 el día 21 de junio de 1907, cuando contaba dieciséis años de edad.

En este regimiento de guarnición en Melilla, donde residía la familia de López Castillejos, luego de ocho meses y después de ejercer de cabo, el primer día de julio de 1909 ascendió a sargento por elección.

Apenas disfrutaba de una semana de sargento, conoció nuestro personaje en toda su crudeza la responsabilidad que conllevaba los galones al desencadenarse la Guerra del Rif o Campaña del 9. Originada por el vacío de poder existente entonces en la zona marroquí inmediata a Melilla tras la huida de ella de quien hasta entonces había ejercido su despótica autoridad: El Roghi Bu Hamara, uno de los entonces frecuentes falsos pretendientes al sultanato del vecino país.

Cándido López en el transcurso de esta campaña que se desarrolló a las puertas de Melilla, participó en los combates de Sidi Hamed el Hach, Hidum, Zoco el Hach, Taxdirt y Gurugú. Destacando por su valerosos comportamiento en las dos últimas acciones mencionadas: Taxdirt y Gurugú. Recibiendo por cada una de ellas una Cruz del Mérito Militar, ambas con distintivo rojo y la segunda de Plata y pensionada con 7.50 pesetas al mes, por haber conducido convoyes a las posiciones avanzadas.

Vemos pues como nuestro joven sargento, cuando aún le faltaban dos meses para cumplir los dieciocho años de edad, había demostrado con creces su valor ante el adversario. Luciendo por ello sobre su pecho dos cruces del Mérito Militar además de los pasadores con los nombres de los combates en que intervino. Satisfacción y alegría rotas en noviembre del mismo año 1909 por el fallecimiento de su padre.

En 1910 fue destinado en comisión de servicio a las Fuerzas Indígenas. Y cuando al año siguiente se inicia la Campaña del Río Kert nuevamente brilló su bravura al frente de los siempre abnegados combatientes de cultura tamazigh al servicio del Sultán.


Protectorado

Como más valiente entre los valientes, López Castillejos intervino en numerosas acciones, muchas veces en vanguardia sosteniendo tiroteos y refriegas. Cruzó el prohibido Río Kert y participó en la ocupación de posiciones.

Destacó su presencia en los combates mantenidos en las inmediaciones del Río Kert a partir del 24 de agosto de 1911. Concediéndosele por ello una nueva, su segunda Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada de manera vitalicia con 25 pesetas. Y al año siguiente obtuvo una Cruz de Primera clase, también con distintivo rojo por su encomiable labor de montar emboscadas nocturnas en persecución del contrabando que surtía a las fuerzas rebeldes, así como contra las partidas de malhechores que saboteaban la línea telefónica militar.

Nuestro admirado Cándido López es segundo teniente de Infantería de la Escala de Reserva por méritos de guerra desde el 7 de octubre de 1911. Con veinte años recién cumplidos. También ejercía tareas políticas ante los poblados rebeldes con la finalidad de establecer acuerdos que evitasen el siempre inútil derramamiento de sangre.

A lo largo del año 1913 continuó efectuando reconocimientos, persiguiendo a molestos merodeadores y organizando emboscadas protectoras de la línea telefónica. En algunas ocasiones montadas luego de obtener valiosas confidencias. Siendo por todo ello recompensado con la Medalla de la Campaña de Melilla 1911 – 1912 con sus correspondientes pasadores, así como la Medalla de África.


Ascensos

En este relativamente tranquilo año 1913, López Castillejos obtuvo su segundo ascenso por méritos de guerra. Así con fecha de 26 de octubre de 1913 obtuvo su pase al grado de primer teniente.

En el transcurso de 1914 participó en diversas ocupaciones militares en el territorio vecino, protectorado de Marruecos desde 1912, encomendado a la Comandancia General de Melilla. A lo largo del año 1916 se le asignó las jefaturas de la oficina de Asuntos Indígenas en Beni Sidel y Grupo de vigilancia Indígena, donde permaneció hasta el año 1918, realizando gestiones para la atracción de los rifeños no sometidos, así como asegurar la tranquilidad en la zona sometida. Un periodo marcado por el desarrollo de la I Guerra Mundial y en el que España evitó cualquier acción, avance que a la postre pudiera afectar a la seguridad de la vecina zona bajo control de Francia, un país empeñado rudamente en la Gran Guerra europea.

Por ello, López Castillejos entonces tuvo como principal tarea la de vigilar a los contrabandistas, agitadores políticos y agentes de propaganda extranjeros. Realizó gestiones como las que en abril de 1918 lo llevó hasta Alhucemas, a las órdenes del entonces teniente coronel José Riquelme, de la Oficina Central de Asuntos Indígenas, a fin de entablar contactos políticos con los dirigentes de las tribus de Beni Urriaguel, Bocoya y Tensaman.

En octubre del mismo año 1918, López Castillejos regresaría al archipiélago de Alhucemas, esta vez como jefe accidental de la Oficina Indígena local, nexo con los vecinos aún no sometidos. Y luego de poco tiempo regresó a la zona de Melilla, donde participó en algunas operaciones con su proverbial ardor, siendo una vez más recompensado con una Cruz de primera clase del Mérito Militar con distintivo rojo y pensionada.

Fue felicitado en 1918 por los servicios prestados que culminaron con la disolución de la harka.

En situación de disponible desde finales del año 1918 y hasta 1929, ejerció como profesor de chelha en la Academia Oficial de Arabe de la Comandancia General de Melilla.

Con fecha de 19 de agosto de 1918 fue promovido al empleo de capitán, por antigüedad.

Entre los meses de mayo y octubre de 1922 estuvo agregado a la Oficina Central de Asuntos Indígenas, realizando gestiones políticas en la zona Oriental del Protectorado, destinadas a la atracción de caudillos rebeldes, así como el rescate y abastecimiento de los prisioneros españoles cautivos de Abdelkrim. Al igual que años atrás, practicó algunos reconocimientos. También en este año fue nombrado López Castillejos profesor interino de árabe vulgar y literal de la Escuela General y Técnica de Melilla, con un sueldo de 4.000 pesetas anuales. Una escuela luego denominada Instituto General y Técnico Victoria Eugenia y donde en 1930 fue nombrado secretario. Recordemos que Cándido López además de tener un conocimiento perfecto del árabe y el chelha, igualmente conocía el idioma francés.


Descanso del guerrero

Hombre inteligente e inquieto, en el año 1921 obtuvo el título de Bachiller, y en 1924 opositó para una plaza de Intérprete de Arabe de la Alta Comisaría. Obtuvo el número uno en los exámenes, mas renunció a ella pues únicamente participó en las pruebas para demostrar sus vastos conocimientos, ya que disfrutaba de una holgada situación económica.

Entre los años 1924 y 1926 ejerció interinamente de Director de la Academia Oficial de Arabe de Melilla. Cargo que simultaneó con el de profesor de chelha. Y en 1926 también fue designado capitán auxiliar y cajero, en 1927, de los Somatenes de Melilla, unidad cívico militar creada por la gracia del dictador Miguel Primo de Rivera.

A pesar de sus numerosas ocupaciones, López Castillejos encontró ganas y tiempo para seguir progresando en su formación. Alcanzando merecido fruto su loable tenacidad el 5 de febrero de 1927, fecha de expedición de su título de Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid.

Pasó a ejercer como abogado algunos meses después, a comienzos de septiembre de 1927. Celebrándose poco después, el 1 de octubre en su honor un banquete en el Casino Militar. Por entonces ocupaba la vicepresidencia de la Sección de Estudios Africanistas del Ateneo de Melilla.

Parecía como si Cándido López barruntara lo que el destino le depararía dos años más tarde, cuando por Real Decreto de 21 de septiembre de 1929, la Presidencia del Consejo de Ministros suprimió las academias de Arabe y Chelha de Melilla. Quedando nuestro estudioso capitán en situación de excedente, sin que ello afectara sustancialmente a sus emolumentos.

En situación de disponible forzoso, continuó hasta la proclamación de la II República Española, cuando tras concedérsele el retiro con residencia en Melilla, causó baja en el ejército. Tenía entonces López Castillejos la edad de 40 años. Un aún joven y entusiasta melillense dispuesto a arreglar un poco, con los medios a su mano la abogacía y la política, el mundo local, una sociedad que risueña y confiada estrenaba democracia.

Cándido López Castillejos, aquel valiente soldado que en las campañas de Marruecos derrochó valor, ahora, iniciada la Guerra Civil en Melilla, el 14 de agosto de 1936 fue asesinado, entregando vida y alma por sus ideales, una más justa España.

( Este artículo fue publicado el 30 de diciembre de 2007, en las páginas de La Gaceta, suplemento dominical del diario El Telegrama de Melilla )