lunes, 11 de enero de 2010

El final del cañonero "General Concha" ( y 3 )


El renegado "moro Joaquín"

Los moros, entre otras cosas, pedían para ellos, el cañonero “Concha” como rescate, y para apoderarse de las municiones que había en su interior y de lo que pudieran rapiñar, cosa a lo que los marinos españoles contestaron negativamente, motivo por el cual, fueron volados sus restos a cañonazo limpio, por los cañoneros “Lauria”, “Recalde” y el crucero “Reina Regente”, los cuales, dispararon con objeto de destruirlo sobre el casco reduciéndolo a un montón de hierro retorcido.

Liberación de los cautivos
Algunos de los marinos prisioneros, se fugaron, otros fueron liberados. Una de las fugas, la del alférez de navío D. Rafael Ramos Izquierdo, junto con el maquinista Casal Rugero, el contramaestre Juan Mateo, el fogonero Lagostera y el marinero Ángel Barroso, transcurrió según contaron de la forma siguiente: (textual)
“…Estaban los prisioneros en casa del hijo del Larbi, y salieron con canastas con el pretexto de ir a coger higos. Andando a buen paso llegaron en dos horas desde dicha casa a la playa para embarcar en un bote de remo.

Pudieron escapar gracias a la ayuda del moro Larbi y del renegado español Joaquín. Cuando los kabileños se enteraron de la fuga, persiguieron al bote en que iban los cautivos con otro de vela y remo desde el que hicieron algunos disparos. Pero apareció en aquel momento el cañonero “Recalde” y gracias a la presencia de este barco se salvaron pues enseguida se volvieron sus perseguidores…”

La intervención del moro Joaquín en la fuga, fue según se dio a conocer a la opinión pública, la siguiente: (textual)
“…Dicen que lograron evadirse gracias a un renegado español que se llama Joaquín, y que ahora es un moro muy conocido en el territorio que estuvieron prisioneros.
Joaquín pretextando coger brevas de una higuera próxima al sitio en que ellos estaban, les indicó que podían salir. Cuando se vieron libres, Joaquín les indicó un cárabo, que tenía preparado diciéndoles que les llevaría a Alhucemas.
Los marineros del “Concha” así lo hicieron, divisando al poco tiempo de remar al cañonero “Recalde”…”

Ya sólo quedaban cautivos el cabo de fogoneros Juan Aragón y el marinero José Picón.
Una de las personas que al parecer, ayudó a escapar del cautiverio según se ha visto, a algunos tripulantes del cañonero “General Concha”, todo y que Jordana se hallaba en trámites para el rescate de los mismos, fue un personaje conocido como el “Moro Joaquín”, pero realmente, ¿quién era el moro Joaquín?. Inicialmente, se dijo que se llamaba Joaquín Ibáñez Bellido, natural de Teruel y que se encontraba en Alhucemas cumpliendo condena en el presidio, por haber cometido un crimen, habiendo sido su pena, la cadena perpetua. Hacía 9 años que se había fugado y que desde esa fecha, vivía en el campo moro. Casado con una mora, tenía en 1913 4 hijos y temiendo ser represaliado con la muerte, por los moros por su intervención la fuga de los españoles, deseaba se le autorizara a vivir en Melilla junto a su esposa mora y sus hijos. Rogó insistentemente al alférez de navío D. Rafael Ramos Izquierdo, intercediera ante las autoridades españolas para que le concedieran el perdón cosa que creían bien merecida por su ayuda, cosa que sucedió.
En el rotativo madrileño “La Correspondencia de España” del 5 de julio de 1913, se daba a conocer con la siguiente noticia (textual), quien era este personaje, bajo el título “Una figura novelesca, el renegado Joaquín Ibáñez”.

“…Un redactor de nuestro querido colega “Diario de Avisos de Zaragoza” ha celebrado una interviú con D. Joaquín Monzón capellán del Regimiento de Infantería de Aragón, quien conoce muy bien, por haberle tratado en Alhucemas, al famoso renegado Joaquín Ibáñez, de quien tanto se habla desde que contribuyó eficazmente a la libertad de los cautivos del “Concha”.
Es tan interesante el relato hecho por el Sr. Monzón y publicado por el perióco de referencia, que creemos oportuno reproducirlo en casi su integridad.

¿Cómo conoció a Joaquín?
Era de rigor comenzar por ahí; así lo hicimos, y el Sr. Monzón contestó: -“En 1906, en comisión de servicio, fui destinado a Alhucemas; esto que casi no llega a islote, pues es más propiamente un peñasco de unos 120 metros de largo por unos 75 de ancho, era antes donde se encontraba emplazado el presidio de su nombre; no hice más que llegar, y un oficial compañero, íntimo amigo, lo primero que me enseñó fue la casa de Joaquín.

A unos 1.500 de Alhucemas está situada; su frente mira a España; es por fuera poco más o menos, como todas las demás, quizá un poco mejor; colocada encima de la playa, es como un intermedio entre nuestra Patria y la kábila. Como si al colocarla allí, su poseedor hubiera querido respirar la brisa que del lado de su Patria llega.

En Málaga se recibieron noticias de que una kabila rifeña había hecho propósito de hacer un alijo de armas por valor de 20.000 pesetas.
No se sabe como, unos cuantos malagueños concibieron hacerles una jugarreta, y a este propósito enviaron emisarios a esa kábila.; después de algunos cabildeos, entregaron los moritos el dinero, y aún no han recibido arma alguna de aquel alijo.

Para celebrar este engaño, la oficialidad de Alhucemas fuimos invitados por los contrabandistas malagueños a comer dos carneros en Cala-Bonita; asistimos, y con nosotros venían los Sres. Villanueva y Tur.
En aquella jira me fue presentado el moro Joaquín por un oficial; hablamos buen rato, y no quiso presentarse al coronel por si lo tomaba éste como un alarde.

Historia del moro Joaquin
Cuando salvó, con exposición de su vida a Mr. Delbrel y a D. Enrique Arqués, acompañados después desde Es-Senada a Zeluán, estuvo en Melilla, y las autoridades militares, a pesar de saber esto, no quisieron capturarlo; les parecía mal pagar con esa acción la noble y patriótica que acababa de realizar Joaquín. Es más le permitieron extraoficialmente venir con nosotros, en el mismo buque, desde Melilla a Alhucemas, para evitar así la caminata de ocho días que había de hacer para retornar a su hogar.

Intimamos en este viaje, y ya en Alhucemas venía a la plaza algunas veces, medio a escondidas, y para mi casa era siempre su primera visita. Pasábamos grandes ratos charlando de España, y él desahogaba su dieta forzosa de licores con tragos de anís, al que es aficionado; en estos ratos, a retazos incoherentes me contó su vida.

Nació en Perales, provincia de Teruel; tenía varios hermanos; cuando yo estuve representaba unos cuarenta años.
Por el camino de la vida, largo y espinoso para él, siguió los años primeros; fue esquilador una larga temporada; no sé qué crimen cometería, porque siempre por delicadeza yo y por vergüenza natural para él, rehuimos esta conversación.

Paso por alto la estancia en el presidio, su fuga nocturna descolgándose desde la parte más alta del Peñón hasta una barca en la que le esperaban varios moros, que en unión de un compañero de presidio también fugado, les hicieron sufrir mil penalidades; huyeron de ellos y se refugiaron en el poblado de Axdirt, kábila de Beni-Urriaguel, donde fueron caritativamente recogidos, por el armero del poblado, notable de la kábila, respetado y rico. Su compañero de fuga se marchó a poco y vino a España; fue cogido y reintegrado el presidio.

Su vida en la kábila
El “moro Joaquin” quedó en la kábila al servicio primero del armero que le recogió y le amparó, pero sin quererse dedicar a este oficio. Prefirió el de hojalatero y estañador; entre algunos objetos que fabricaba con botes de hoja de lata y sencillas compostura de cacharros agujereados que hacía, fue formándose una vida independiente; amplió después y unió este oficio al de platero, confeccionando sencillos collares, pendientes y otras alhajas para las moras con metales baratos y arreglando los que de Argelia se traían los “notables” del poblado.

Aún no contento con estos oficios, puso también su taller de carpintería, que fue el que verdaderamente le colocó en desahogada posición; comenzó por hacerse su casa actual a estilo europeo, con tablas, en lugar de hacerlo con troncos como allí se estilaba; se puso “de moda” este género de construcción, y en poco tiempo no hubo en el poblado una casa donde las ventanas o las puertas y hasta la casa entera no fueran obra de Joaquín o de sus ayudantes.
En los ratos de ocio enseñaba a los moros a hablar y escribir en castellano, amén de los rudimentos que poseía de Aritmética, Geografía, etc…

El moro Joaquín en España
Es esta situación se hallaba el “moro Joaquín”, cuando recibió una carta de un hermano suyo, en la que le participaba que su padre estaba gravemente enfermo, que todos sus hermanos estaban en el pueblo, y que el moribundo quería verlo antes de terminar su vida.

Por toda contestación, reunió sus ahorros y marchó a Nemours, puerto cercano a Argel, donde embarcó para Valencia. Ya en España se dirigió a Perales, donde llegó días después de enterrado su padre.
Pero un pariente próximo del muerto avisó a la Guardia Civil de la presencia del ex presidiario en el pueblo, y una noche cercaron la casa, poniéndole en grave aprieto; milagrosamente logró escapara saltando la tapia del corral y huyendo a campo a traviesa.

El motivo que impulsó al pariente a denunciarle no fue otro que quedarse con los míseros terrones de tierra que su padre cedió al morir a Joaquín.
A pie con mil privaciones llegó a Valencia; sin recursos, hubo de esperar a que un hermano suyo se los llevara, y ya con dinero regresó por el mismo itinerario a su hogar rifeño.

Sin embargo, apenas se internó en Quebdana, fue asaltado por unos bandidos moros, que le robaron el dinero y objetos de valor que llevaba y le dejaron maltrecho. Siguió valientemente su camino, y consiguió llegar a Axdir, después de una penosa marcha.

Su matrimonio
En la kábila de Beni-Urriaguel los notables principales como el Sindi, riquísimo propietario, cuyo capital pasa de 40.000 duros; Moham Bocoy, otro principal propietario, también con gran capital; el digno y caballeroso notario Abel-Crin y otros muchos hubieran visto con agrado que Moham el renegado, como se llama el “moro Joaquín” en aquella tierra, se hubiera casado con sus respectivas hijas; las condiciones de laboriosidad, honradez y talento de Joaquín no influían tanto como su criterio, sustentado muchas veces en público, de que sólo tendría una mujer y se dedicaría a su felicidad, sin que tuviera la elegida que compartirla con otras, según la costumbre del país.

Y no eran las moritas menos encaprichadas y hasta empeñadas en que esto sucediera; pero Joaquín no se deslumbró con riquezas ni poderes. Eligió por mujer única a la hija del armero en cuya casa fue asistido y encontró asilo y refugio a su llegada al país; sobrepuso el agradecimiento a todo, aunque el amor tuvo gran parte en su elección.
Adora a su mujer, a quien trata con gran respeto y cariño, y ella, por su parte, corresponde a ese cariño.

En 1906 sólo tenía un hijo, morenote, sano, robusto, muy parecido a su padre, que lo instruye, en cuanto sus condiciones se lo permiten, del modo más perfecto posible.
Hoy según he leído, tiene ya cuatro hijos; le supongo rodeado de todos ellos y enseñándoles castellano y quizás hasta doctrina.
Allí tiene un íntimo amigo, vecino además llamado Amorcito, de quien nos servíamos para comunicarnos con él cuando le era imposible venir a Alhucemas.

Parece que algunas veces mostraba deseos de marchar a Méjico donde tiene ya un hermano, precisamente el que le llevó los recursos a Valencia cuando la muerte de su padre, y a quien quiere entrañablemente; pero las mujeres moras son completamente refractarias a abandonar su país, aún estando seguras de que en otra parte han de mejorar de condición y de vida; esta es la causa que seguramente le ha retenido en el Rif, además de su amor a España.

Comentando el indulto

Todo esto nos dijo el Sr. Monzón, y al comunicarle nosotros el propósito de Romanones de poner el indulto a la consideración del Rey en el Consejo de hoy, añadió: -“Me alegro muchísimo, y desearé verle por aquí, aunque sólo sea unos días, porque seguramente Joaquín se volverá al Rif; no quedará en su tierra, puede usted afirmarlo”-. Cuando el salvamento de Arqués y Delbrel se habló de indultarlo, y él esperaba que sería así; pero le exigían que se constituyese nuevamente en prisión, a lo que no quiso acceder…”

El 1 de julio conseguían la libertad los contramaestres D. José Bendala y D. José Fernández Luceiro. A la mañana siguiente, llegaban a borde del “Recalde”el fogonero primero D. Juan Aragón y el segundo fogonero José Picón.

Fuentes :
“La Correspondencia de España”, núm. 20.215, pág. 2, Madrid 17 de junio de 1913.
“España en sus héroes”, Zafarrancho de combate en el cañonero Concha. Madrid 1969.
“ABC”, Madrid, lunes 16 de junio de 1913. Pág.10.
“La Correspondencia de España”, Segunda edición para Madrid núm. 20.211, pág.1, Madrid viernes 13 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, Segunda edición para Madrid, núm. 20.212, pág. 5, Madrid sábado 14 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid, núm. 20.216, pág. 2, Madrid miércoles 18 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, Segunda edición para Madrid núm. 20.217, pág. 2, Madrid jueves 19 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición, núm.20.222, pág. 7, Madrid martes 24 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid, núm. 20.226, pág.2, Madrid, sábado 28 de junio de 1913.
“El Imparcial” Diario Liberal, pág. 2, Madrid viernes 13 de junio de 1913.
“Heraldo de Madrid”. Núm. 8.236, pág. 2, Madrid jueves 19 de junio de 1913.
“La Época”,Últimos telegramas y noticias de la tarde. Madrid núm. 22.494 pág. 2. Madrid, jueves 12 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición, núm. 20.213, pág. 2, Madrid domingo 15 de junio de 1913.
“Vida marítima”, blog en Internet.
“España en sus héroes”, núm. 11 “Zafarrancho de combate en el cañonero “Concha”, pág. 350, Madrid 1969, ABC, Madrid 13 de junio de 1913,y ABC de Madrid, pág. 6 de 9 de agosto de 1913, “La Vanguardia” Barcelona, pág. 8, sábado 14 de junio de 1913, apuntes biográficos del capitán de corbeta, D. Emiliano Castaño Hernández.
“La Época”, Últimos telegramas y noticias de la tarde, núm. 22.500, págs. 1 y 2, Madrid miércoles 18 de junio de 1913.
“La Correspondencia militar”, Cinco ediciones diarias, núm. 10.352, pág.2 Madrid, martes 17 de junio de 1913.
Notas biográficas del alférez de navío D. Rafael Ramos Izquierdo y Gener, obtenidas de “España en sus héroes”, fascículo núm. 11, “Zafarrancho de combate en el cañonero General Concha”, pág. 346, Madrid 1969.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág. 9, sábado 14 de junio de 1913.
“La Vanguardia”, Barcelona, pág. 8, lunes 16 de junio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid, núm. 20.233, pág. 1, Madrid sábado 5 de julio de 1913. (Notas sobre el “Moro Joaquin”.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid núm. 20.227. pág. 1, Madrid domingo 29 de julio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid núm. 20.219, pág. 1, martes 1 de julio de 1913.
“La Correspondencia de España”, segunda edición para Madrid núm. 20.230, pág. 1, miércoles 2 de julio de 1913.

Anexo significados:

Condestable: Cargo ocupado generalmente por el suboficial más antiguo del servicio de armas, encargado de supervisar a bordo, las existencias de armamento, munición y de todo el material propio del servicio, así como de su mantenimiento.

Contramaestre: En la actualidad, persona encargada de conducir a la marinería. Es personal de maestranza y responsable directo de la ejecución de las órdenes del capitán del buque en lo que a mantenimiento se refiere. Entre sus funciones están:

- Vigilancia sobre la conservación de los aparejos de la nave y, proponer al capitán, las reparaciones que crea necesarias.
- Arreglar en buen orden el cargamento.
- Tener la nave expedita para las maniobras que exige la navegación.
- Mantener orden, disciplina y buen servicio en la tripulación. Solicita al capitán órdenes e instrucciones que sobre todo ello, estime necesario y dar aviso al mismo, de forma pronta y puntual de cualquier ocurrencia que requiera la intervención del mismo.
- Detallar a cada marinero, de acuerdo a las instrucciones recibidas, el trabajo a realizar a bordo y la vigilancia del correcto desempeño del mismo.
- Encargado del inventario en el momento de desarme de la nave, de todos sus aparejos y pertrechos, cuidando de su conservación y custodia a menos, que por el naviero, sea relevado de esta misión.
- Por imposibilidad del capitán y del piloto, suceder en el mando y responsabilidad de la nave.

Hans Nicolás i Hungerbühler.