martes, 30 de marzo de 2010

V. RODILLA. ESCULTOR IMAGINERO



El célebre artista escultor Vicente Rodilla Zanón, nació en Siete Aguas, provincia de Valencia en el año 1901 y falleció a la edad de setenta y tres años, el 29 de agosto de 1974. También practicó la pintura al óleo. Quedando para la eternidad su amplia y elevada obra, su nombramiento como Hijo Predilecto de Siete Aguas y el título de una calle en Valencia capital, lugar donde murió.


Imagen: N. P. J. Nazareno de Gandia

Consagración

La ratificación de Vicente Rodilla como excelente maestro imaginero le vino dada en los años de mayor auge en España en la realización de tallas religiosas y otras artes menores anexas. En las décadas que siguieron a la finalización de la guerra civil española, cuando hubo necesidad de reponer las miles de obras de arte que en iglesias, conventos, ermitas , capillas y hermandades fueron destruidas por los marxistas y anarquistas en su “cruzada” cargada de tanto odio y rencor como ignorancia.


Una gran demanda de arte sacro que enseguida propició negocios oportunistas como el emprendido por algunos talleres en Madrid y Cataluña, que inundaron el mercado de imágenes confeccionadas en serie, de modo industrial y más económico. Ante ello, y seguramente a instancia de los artistas valencianos, el arzobispo Prudencio Melo creó una comisión de control, que mediante la comprobación de bocetos y su confección con maderas nobles, veló por la recuperación del patrimonio artístico y por ende de ofrecer trabajo a los aproximadamente veinticinco talleres entonces dedicados a ello en Valencia. Siendo uno de éstos el propiedad de Vicente Rodilla, que al igual que los otros conoció una época dorada. Prueba de ello es que tan sólo el Arzobispado de Valencia tiene inventariadas ciento quince imágenes firmadas por V. Rodilla en esa provincia.

Excelente momento que comenzó a menguar tras los aires innovadores en la Iglesia surgidos en el Concilio Vaticano II ( 1962 – 1965 ).Vicente Rodilla en el año 1945 fundó el Gremio de Imagineros, menester que lo llevó a representar a sus compañeros artesanos como Procurador en Cortes.Arzobispado de ValenciaBuena parte de la obra religiosa realizada por V. Rodilla en su provincia natal la conocemos gracias al detallado inventario de su patrimonio confeccionado por la dirección del archivo metropolitano del Arzobispado de Valencia. Donde nuestro escultor figura como autor de al menos ciento quince imágenes, de ellas cuarenta representan las figuras de santos, veintisiete de Jesucristo, otras cuarenta de vírgenes y tan solo una del Creador.

De entre los santos más elaborados figuran San Juan Bautista y San Vicente Ferrer. Mientras que de las advocaciones de vírgenes destacan la del Rosario, Dolores y los Desamparados. Y finalmente de entre el conjunto de imágenes de Jesucristo más divulgadas por V. Rodilla están las del Sagrado Corazón de Jesús, Cristo Crucificado y Ecce Homo.Una ingente obra que se puede admirar en 65 localidades de la provincia de Valencia.

Siendo en la capital de la Comunidad donde está más visible el genio creativo de Rodilla, en concreto con 9 imágenes repartidas por siete parroquias. Le sigue la población de nacimiento del artista, Siete Aguas, en cuya iglesia de San Juan Bautista dejó 8 trabajos: San Blas, Santa Recicla, Cristo de los Afligidos ( en la Cruz ), Cristo Santísimo, Virgen de los Dolores, la Purísima Concepción y dos San Juan Bautista. Y por último la localidad de Benifayo, con cinco imágenes expuestas en su Parroquia de San Pedro Apóstol.


Algunas obras
De entre los cientos de trabajos de arte sacro ejecutados en el taller regentado por nuestro admirado maestro escultor V. Rodilla, con carácter orientativo podemos mencionar las que realizó en la casa natal de San Vicente Ferrer en Valencia capital.

Y entre las que se procesionan en el transcurso de la Semana de pasión, dos que lo hacen en la localidad de Alzira y una tercera en Sagunto.Con motivo de la conmemoración del V Centenario de la canonización de San Vicente Ferrer, en el año 1955, a V. Rodilla se le encargó para la casa natal del santo en la capital del Turia, la realización de una talla en madera de este Santo Patrón de la Comunidad de Valencia, en estilo barroco y actitud de predicar, así como el retablo del altar, de estilo gótico con madera tallada y patinada.


Por solicitud de la Cofradía del Cristo en la columna de Alzira, V. Rodilla confeccionó en 1955 el conjunto de igual denominación, que consta de las imágenes de Jesús, un soldado y dos verdugos. Y al año siguiente realizó el Cristo Crucificado en la Agonía, en tamaño natural y que en la actualidad constituye uno de los mejores pasos de la Semana Santa de Alzira.

Y finalmente, recordar que bastantes años atrás, en 1942 y en Sagunto, para la Cofradía de la Purísima Sangre realizó en madera el Santo Sepulcro, cuyo original fue quemado en 1936.


Podemos también mencionar que Vicente Rodilla vio asaltado su taller y tuvo que esconderse durante algún tiempo en los inicios de la guerra civil, así como sufrió prisión por un único delito: ser hermano de un religioso.


Virgen Japonesa
En los últimos años nuestro escultor se amoldó a las exigencias de la moda funcional y con notable éxito otorgó ligereza y libertad a sus imágenes, tanto laicas como religiosas.Posiblemente la obra de Vicente Rodilla que más atención despierta se encuentre muy lejos de España, en Japón. Hasta donde llegó la fama de nuestro escultor y encargo de una virgen exótica, de ojos oblicuos. Que levanta tanto y cariño y veneración como curiosidad entre quienes la contemplan.
Cuando la demanda de imágenes religiosas declinaba, el espíritu inquieto e innovador de Vicente Rodilla comenzó a practicar con trabajos de mosaicos en relieve, unos trabajos de gran belleza y ostentación que pronto le repostó fama mundial. Utilizando técnicas de su invención a partir del año 1959, recibió infinidad de encargos tanto de España como del resto del mundo. Llegando en ocasiones a emplear hasta treinta mil teselas de mármol para confeccionar uno de sus murales en relieve.


Agradecimientos
Finalmente, desde estas páginas deseamos agradecer a Don Vicente A. y doña Encarnación Rodilla Garrido, hijos del escultor, así como a D. Aureliano Lairón Pla, Cronista Oficial de Alzira y Archivero de su Ayuntamiento, la valiosa información literaria y gráfica facilitada para la confección de este artículo. Así como a don Vicente Escrivá, Secretario de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Gandia. Que nos ha aportado la imagen del paso de su Hermandad que ilustra esta entrada.

por Juan Díez y José Marqués




domingo, 21 de marzo de 2010

"18 MESES DE CAUTIVERIO: De Annual a Monte Arruit


Reeditado uno de los mejores libro del Desastre de Annual

Los amantes de la historia de las Campañas de Marruecos pueden estar de enhorabuena, pues acaba de reeditarse una de las mejores, y difíciles de consultar, obras acerca de la Rota de Annual. El libro publicado en el año 1923 por el teniente coronel Eduardo Pérez Ortiz, pundonoroso jefe del ejército que nacido en Miranda de Ebro ( Burgos ) en el año 1865, después de mil y un avatares, que incluyó ocupar la Alcaldía de Ceuta durante la II República, falleció en Melilla, donde residía su hija, en 1954.

Un libro titulado “De Annual a Monte Arruit. Y diez y ocho meses de cautiverio. Crónica de un testigo”, que seguro contó con el estímulo y apoyo de su yerno, Miguel Vila Calzada, destacado industrial melillense propietario de “Artes Gráficas Postal Exprés”, donde se imprimió el libro. En la actualidad estos talleres se denominan “Cooperativa Gráfica Melillense”. Y que ahora en el año 2010, más de ochenta años después, gracias al interés de nuestro amigo Jesús M. Sánchez se reedita por InterFolio Libros ( www.interfolio.es ) formando parte de su colección “Leer y viajar clásico ( Los testimonios de quienes han estado allí )”.

Enriqueciendo esta edición Jesús M. Sánchez con una introducción, síntesis de los principales acontecimientos ocurrido en el mundo en 1921, un conjunto de fotografías inéditas procedentes del Instituto de Historia y Cultura Militar, y un mapa de situación de la zona donde transcurrieron unos hechos que relatados en el patio de armas del Regimiento de Caballería Alcántara 10 en Melilla, por el entonces coronel Alfredo García-Prieto hace años. Impactaron con tal fuerza en el interés del autor de esta reedición, que hoy desea compartir.
Como su nombre indica, este libro recoge en sus más de trescientas páginas la debacle del ejército español que ocupaba la zona Oriental del Protectorado en el verano de 1921, así como cautiverio sufrido por aquellos militares y civiles que lograron escapar con vida de esa hecatombe.

Crónica de venganza
Poco tiempo después de su liberación, en el mismo año 1923 Eduardo Pérez Ortiz dio a la luz este libro, donde relató sus vicisitudes desde el Desastre de Annual en el mes de julio de 1921, hasta su rescate en enero de 1923. Un trabajo ejecutado utilizando las notas, diario que pudo escribir a lo largo de su trágica odisea, y que constituye obligada referencia para los investigadores de la Rota de Annual.
Pérez Ortiz pronto, en el prefacio nos indica las poderosas razones que lo llevaron a publicar su libro: “ Escribí esta crónica para darla a la publicidad. La idea de hacerlo así me nació durante mi largo cautiverio, dolido del abandono y desatenciones de unos, de la falta de caridad, de la odiosa calumnia, de las sangrientas burlas de otros.
He padecido sed de justicia... No puedo tolerar el engaño... En esto soy rebelde y lo seré siempre...
Confieso que esta crónica encierra toda mi venganza; no consentir que a nadie se engañe. Es mi objeto... corregir versiones más o menos tendenciosas...”
Terminando el prefacio criticando la humillante falta de una columna de soldados que desde la Restinga ( Mar Chica ) levantara el asedio de Monte Arruit, así como el torpe lanzamiento de auxilio desde aeroplanos.
Como jefe accidental del Regimiento San Fernando, logró que la mayoría de sus hombres se retiraran en orden y con dignidad. Sirviendo de ejemplo para otras unidades. Alocado repliegue en el transcurso del cual sintió lógica vergüenza en numerosas ocasiones, y donde comenzó su mala relación con el general Navarro, al que no dudó en calificar de “enérgico y de no admitir observaciones de cierta índole” ( pág. 38 ).
A su obligada estancia en el campo de exterminio de Monte Arruit, dedica un amplio capítulo. En el cual resaltamos su relato sobre las temibles operaciones de la aguada, donde “realmente cambiamos sangre por agua”, y le hace preguntarse “¡ PATRIA ! ¿ DÓNDE ESTAS ¿, llegando a escribir “ por esperar órdenes nos han aniquilado sin combatir”.

En Axdir, además de recibir continuas vejaciones y robos, así como de servir de escudo humano de la casa de Abdelkrim ante los bombardeos, pasó un hambre atroz.
El esperado rescate tuvo ocasión el 27 de enero de 1923 y Pérez Ortiz lo refleja en el capítulo XVII, que inicia con la frase : “ ¡ Es tan hermosa la resurrección a la libertad !”..., para más adelante escribir : “¡Ya están compradas las gallinas !”. en respuesta a las conocidas palabras atribuidas al Rey, en alusión al elevado precio del rescate de los prisioneros impuesto por Abdelkrim: “¡ Qué cara está la carne de la gallina !” ( pág. 309 ).
Abandonó la bahía de Alhucemas a bordo del buque “Antonio López”, donde lo esperaba uno de sus hijos. Y después de un corto pero muy apreciado descanso por fin llegó al puerto de Melilla, recibiéndole el resto de la familia y amigos. Ya en su hogar de Melilla, tendría oportunidad de evocar ante los allegados haber “pasado del purgatorio terrenal al Paraíso”.

Y para concluir el libro, el bueno, audaz, sincero y siempre caballero Eduardo Pérez Ortiz, reservaría las últimas páginas para honrar la memoria de los compañeros, héroes y mártires de Monte Arruit. Población que visitó junto con su familia antes de marchar con licencia de enfermedad a la Península. Depositando un ramo de flores, rosas, allí, en el Cementerio de Guerra conocido como “La Cruz de Monte Arruit”, “sobre la tumba de aquellos soldados, enorme Cruz de tierra amasada con la sangre de sus heridas...”
Este libro ya se encuentra a la venta en las librerías de Melilla.

Juan Díez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )
Artículo publicado en "Gaceta Local", suplemento quincenal del diario "Melilla Hoy", el jueves 18 de marzo de 2010.

domingo, 7 de marzo de 2010

Muerte del general Margallo: "La Comarca de Cervera"




Texto original publicado en el periódico catalán “La Comarca de Cervera” del 11 de noviembre de 1893, a raíz de la muerte en combate del general D. Juan García Margallo.

“LO GENERAL MARGALLO”.

“…La dalla de la mort segà la vida del mariscal Joan García Margallo. Nasqué en Montanchez (Cáceres) el 12 de Juliol de 1839. Cadet en 1855, ascendí a alférez en 1858; en 1859 se incorporà al ejércit d’Àfrica sent ferit en l’acció del 14 de Jener u condecorat sobre el camp de batalla; prengué part en los aconteixements del 66 y 69; després feu tota la campanya de la guerra civil, y ultimament desempeñaba el charrech de general gobernador de Melilla, ahont a acabat sos días defensant brillantment y ab bizarria nostras posicions africanas.

En lo camp de batalla al davant de las tropas que estaban á sas ordres ha mort lo general Margallo, com un héroe peleant contra’ls rifenyos en los camps de Melilla.

Son nom s’ha rodeixat de aureola de gloria en pochs días. En lo combat del dia 2 comensá a resonar per tot Espanya y en la pelea del dia 27 y 28 demostrá son valor y arrojo y l’esperit d’amor patri que com bon espanyol sentía cayent mort instantaneament atravesat per tres balas rifeñas al acabar de pronunciar devant de las tropas que`s llensavan á la lluyta las paraulas “Hay que morir para salvar el honor”.

La lluyta fou empenyorada y renyida tenint que pelear los braus soldats espanyols ab forsas catorce y quince vegadas superiors, ja que’s calcula que foren 20.000 rifenyos contra 2.000 espanyols.

¡Gloria al general Margallo! ¡De avuy més hi ha que afejir un nom entre’ls héroes de la patria!.

¡Gloria als soldats espanyols que deixaren sas vidas en lo camp de batalla!¡Gloria als vencedors!

¡Descubrimnos ab respecte devant del cadavre del general Margallo y dels héroes anónims que moriren com valents á son costat defensant la bandera espanyola!.

¡Que la patria perpetui sa memoria!
¡Que reposi en pau y de gloria gosi!
¡Y Viva Espanya!, ¡Mori’l Riff”,
E.S.B…”

Traducción del texto:

“El general Margallo”.
La guadaña de la muerte segó la vida del mariscal Juan García Margallo. Nació en Montanchez (Cáceres) el 12 de julio de 1839. Cadete en 1855, ascendió a alférez en 1858; en 1859 se incorporó al ejército de África, siendo herido en la acción del 14 de enero y condecorado sobre el campo de batalla; tomó parte en los acontecimientos del 66 y 69; después participó en toda la campaña de la guerra civil y, últimamente desempeñaba el cargo de general gobernador de Melilla, donde ha terminado sus días defendiendo brillantemente y con bizarría nuestras posiciones africanas.

En el campo de batalla delante de las tropas que estaban a sus órdenes ha muerto el general Margallo, como un héroe, peleando contra los rifeños en los campos de Melilla.

Su nombre se ha rodeado de aureola de gloria en pocos días. En el combate del día 2 comenzó a resonar por toda España y en la pelea del día 27 y 28 demostró su valor y arrojo y el espíritu de amor patrio que sentía como español cayendo muerto instantáneamente atravesado por tres balas rifeñas al acabar de pronunciar delante de las tropas que se lanzaban a la lucha las palabras de “Hay que morir para salvar el honor”.

La lucha fue empeñada y reñida teniendo que pelear los bravos soldados españoles con fuerzas catorce y quince veces superiores, ya que se calcula que fueron 20.000 rifeños contra 2.000 españoles.

¡Gloria al general Margallo!¡Desde hoy más, hay que añadir un nombre entre los héroes de la patria!.
¡Gloria a los soldados españoles que dejaron sus vidas en los campos de batalla!¡Gloria a los vencedores!.

¡Descubrámonos con respeto delante del cadáver del general Margallo y de los héroes anónimos que murieron a su lado defendiendo la bandera española!.

¡Que la patria perpetúe su memoria!.
¡Que descanse en paz y de gloria goce!.
¡Y Viva España!¡Muera el Riff!
E.S.B.




Recopilación y traducción realizada por: Hans B. Nicolás y Hungerbühler


miércoles, 3 de febrero de 2010

Médicos militares españoles en misiones de paz


Un nuevo libro del profesor José L. Rodríguez Jiménez: “ El escalón

médico avanzado del Ejército de Tierra en las misiones de paz…”

Nuestro viejo amigo, por haber visitado Melilla en varias ocasiones, el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, José Luis Rodríguez Jiménez. Ha alumbrado un nuevo libro, en alguna medida continuador del que presentara hace algunos años, ¡ A mí La Legión ! editado por Planeta en 2005. Un magnífico trabajo que a través de quinientas páginas nos introduce en la apasionante historia de La Legión desde su fundación en 1920 hasta nuestros días, pues no en vano lleva por subtítulo “ De Millán Astral a las misiones de paz”.
La nueva obra que acaba de salir de la imprenta ha contado también con la colaboración de Luis Palacios Bañuelos y María F. Sánchez Hernández, quienes figuran como coautores. Y tiene un título largo, análogo al de muchas obras del siglo XIX. Título por demás exacto para ilustrar de su contenido: “El Escalón Médico Avanzado del Ejército de Tierra en las misiones de paz y de asistencia humanitaria realizadas por las Fuerzas Armadas”. Editado con la ayuda de la Dirección General de Relaciones Institucionales del Ministerio de Defensa, al formar parte de un amplio proyecto de investigación.

Un nuevo libro completo a pesar de sus ciento cuarenta páginas de condensado texto. Donde de forma didáctica se explican las intervenciones del Escalón Médico Avanzado en su contexto humanitario o bélico, también desarrollado con tanta brevedad como precisión. Constituyendo por ende este trabajo un excelente manual sobre la génesis y desarrollo de los numerosos conflictos en los que ha intervenido España. Conflictos que no por su cercanía en el tiempo conocemos por haber recibido infinidad de información generalmente difusa y a veces incluso contradictoria.

Esta obra después de recoger los antecedentes, desarrolla el nacimiento del Escalón Médico Avanzado en Sevilla, primeras misiones en exterior, concretamente en Irán y Kurdistán. Luego en la antigua Yugoslavia, Centroamérica, Turquía, Mozambique, Afganistán, Irak y finalmente en Pakistán, Congo y Líbano. En fin, una completa y muy amena información que toda persona interesada en la política internacional y más concretamente en el devenir de los últimos años del Ejército español debe conocer.

martes, 2 de febrero de 2010

EL MORO JOAQUÍN IBÁÑEZ


Un personaje de leyenda: “El moro Joaquín “

Introducción y recopilación:
Hans Nicolás i Hungerbühler y Juan Díez Sánchez

La historia de Melilla es rica en personajes y situaciones propias de una ciudad frontera entre pueblos y culturas. Una urbe que albergó hasta comienzos del siglo XX un presidio y que a decir de algunos que entonces la visitaron, “su vecindario y guarnición militar parecían penados, mientras los confinados aparentaban gozar las dichas de la libertad”.
Una situación que en términos similares también se daba en los otras posesiones norteafricanas españolas: Ceuta, Archipiélago de Alhucemas, Peñón de Vélez e Islas Chafarinas.
De entre los muchos personajes que dieron atractivo a la historia de Melilla y su entorno geográfico destacamos a Joaquín Ibáñez, un penado maño que logró huir de Alhucemas y establecerse en el Rif, donde pocos años después y luego de mil aventuras alcanzó gran popularidad por interceder en favor de cuantos españoles con dificultades encontró, caso de Gabriel Delbrel y Enrique Arqués en 1907, del ingeniero Melgarejo a quien acompañaba el abogado melillense Manuel Ferrer y tripulación del asaltado cañonero “General Concha” en 1913.
Sin olvidar que también con ocasión de las campañas de 1909 y del Kert ( 1911 – 1912 ) aportó valiosa información al Ejército español
Finalmente sus buenas obras fueron recompensadas, obteniendo el perdón y volviendo a su tierra natal desde Melilla, ciudad desde la que los periodistas españoles darían eco a sus hazañas.

La tragedia del “Concha”
El día 11 de junio de 1913 y debido a una espesa niebla, el buque de guerra español “General Cocha”, un cañonero botado en el año 1882 y que desplazaba 548 toneladas, embarrancó en la ensenada de Busicut, cerca de Alhucemas. Un lugar que había servido de importante refugio de piratas hasta hacía unos quince años, aunque tiempo después y en la misma zona capturaron a un grupo de marineros civiles españoles. Inmovilizado tras chocar con dos enormes peñas y con algunas vías de agua, el buque “General Concha” fue asaltado por los rifeños, y aunque pronto se enviaron desde Melilla varios navíos en su ayuda. Su tripulación sufriría numerosas bajas y trece marineros serían capturados.

Liberación de los cautivos
Algunos de los marinos prisioneros, se fugaron, otros fueron liberados. Una de las fugas, la del alférez de navío D. Rafael Ramos Izquierdo, junto con el maquinista Casal Rugero, el contramaestre Juan Mateo, el fogonero Lagostera y el marinero Ángel Barroso, transcurrió según contaron a la prensa de la forma siguiente: (textual)

“…Estaban los prisioneros en casa del hijo del Larbi, y salieron con canastas con el pretexto de ir a coger higos. Andando a buen paso llegaron en dos horas desde dicha casa a la playa para embarcar en un bote de remo.

Pudieron escapar gracias a la ayuda del moro Larbi y del renegado español Joaquín. Cuando los kabileños se enteraron de la fuga, persiguieron al bote en que iban los cautivos con otro de vela y remo desde el que hicieron algunos disparos. Pero apareció en aquel momento el cañonero “Recalde” y gracias a la presencia de este barco se salvaron pues enseguida se volvieron sus perseguidores…”
La intervención del moro Joaquín en la fuga, fue según se dio a conocer a la opinión pública, la siguiente: (textual).
“…Dicen que lograron evadirse gracias a un renegado español que se llama Joaquín, y que ahora es un moro muy conocido en el territorio que estuvieron prisioneros.
Joaquín pretextando coger brevas de una higuera próxima al sitio en que ellos estaban, les indicó que podían salir. Cuando se vieron libres, Joaquín les indicó un cárabo, que tenía preparado diciéndoles que les llevaría a Alhucemas.
Los marineros del “Concha” así lo hicieron, divisando al poco tiempo de remar al cañonero “Recalde”…”
Ya sólo quedaban cautivos el cabo de fogoneros Juan Aragón y el marinero José Picón.
Una de las personas que ayudó a escapar del cautiverio según se ha visto, a algunos tripulantes del cañonero “General Concha”, fue el “Moro Joaquín”, pero realmente, ¿quién era el moro Joaquín?. Inicialmente, se dijo que se llamaba Joaquín Ibáñez Bellido, natural de Teruel y que se encontraba en Alhucemas cumpliendo condena en el presidio, por haber cometido un crimen, habiendo sido su pena, la cadena perpetua. Hacía 9 años que se había fugado y que desde esa fecha, vivía en el campo moro. Casado con una mora, tenía en 1913 4 hijos y temiendo ser represaliado con la muerte, por los moros por su intervención la fuga de los españoles, deseaba se le autorizara a vivir en Melilla junto a su esposa mora y sus hijos. Rogó insistentemente al alférez de navío D. Rafael Ramos Izquierdo, intercediera ante las autoridades españolas para que le concedieran el perdón cosa que creían bien merecida por su ayuda, cosa que sucedió.
En el rotativo madrileño “La Correspondencia de España” del 5 de julio de 1913, se daba a conocer con la siguiente noticia (textual), quien era este personaje, bajo el título “Una figura novelesca, el renegado Joaquín Ibáñez”.
“…Un redactor de nuestro querido colega “Diario de Avisos de Zaragoza” ha celebrado una interviú con D. Joaquín Monzón capellán del Regimiento de Infantería de Aragón, quien conoce muy bien, por haberle tratado en Alhucemas, al famoso renegado Joaquín Ibáñez, de quien tanto se habla desde que contribuyó eficazmente a la libertad de los cautivos del “Concha”.
Es tan interesante el relato hecho por el Sr. Monzón y publicado por el periódico de referencia, que creemos oportuno reproducirlo en casi su integridad.

¿Cómo conoció a Joaquín?
Era de rigor comenzar por ahí; así lo hicimos, y el Sr. Monzón contestó: -“En 1906, en comisión de servicio, fui destinado a Alhucemas; esto que casi no llega a islote, pues es más propiamente un peñasco de unos 120 metros de largo por unos 75 de ancho, era antes donde se encontraba emplazado el presidio de su nombre; no hice más que llegar, y un oficial compañero, íntimo amigo, lo primero que me enseñó fue la casa de Joaquín.
A unos 1.500 de Alhucemas está situada; su frente mira a España; es por fuera poco más o menos, como todas las demás, quizá un poco mejor; colocada encima de la playa, es como un intermedio entre nuestra Patria y la kábila. Como si al colocarla allí, su poseedor hubiera querido respirar la brisa que del lado de su Patria llega.
En Málaga se recibieron noticias de que una kabila rifeña había hecho propósito de hacer un alijo de armas por valor de 20.000 pesetas.
No se sabe como, unos cuantos malagueños concibieron hacerles una jugarreta, y a este propósito enviaron emisarios a esa kábila.; después de algunos cabildeos, entregaron los moritos el dinero, y aún no han recibido arma alguna de aquel alijo.
Para celebrar este engaño, la oficialidad de Alhucemas fuimos invitados por los contrabandistas malagueños a comer dos carneros en Cala-Bonita; asistimos, y con nosotros venían los Sres. Villanueva y Tur.
En aquella jira me fue presentado el moro Joaquín por un oficial; hablamos buen rato, y no quiso presentarse al coronel por si lo tomaba éste como un alarde.

Historia del moro Joaquín
Cuando salvó, con exposición de su vida a Mr. Delbrel y a D. Enrique Arqués, acompañándolos después desde Es-Senada a Zeluán, estuvo en Melilla, y las autoridades militares, a pesar de saber ésto, no quisieron capturarlo; les parecía mal pagar con esa acción la noble y patriótica que acababa de realizar Joaquín. Es más le permitieron extraoficialmente venir con nosotros, en el mismo buque, desde Melilla a Alhucemas, para evitar así la caminata de ocho días que había de hacer para retornar a su hogar.
Intimamos en este viaje, y ya en Alhucemas venía a la plaza algunas veces, medio a escondidas, y para mi casa era siempre su primera visita. Pasábamos grandes ratos charlando de España, y él desahogaba su dieta forzosa de licores con tragos de anís, al que es aficionado; en estos ratos, a retazos incoherentes me contó su vida.
Nació en Perales, provincia de Teruel; tenía varios hermanos; cuando yo estuve representaba unos cuarenta años.
Por el camino de la vida, largo y espinoso para él, siguió los años primeros; fue esquilador una larga temporada; no sé qué crimen cometería, porque siempre por delicadeza yo y por vergüenza natural para él, rehuimos esta conversación.

Paso por alto la estancia en el presidio, su fuga nocturna descolgándose desde la parte más alta del Peñón hasta una barca en la que le esperaban varios moros, que en unión de un compañero de presidio también fugado, les hicieron sufrir mil penalidades; huyeron de ellos y se refugiaron en el poblado de Axdirt, kábila de Beni-Urriaguel, donde fueron caritativamente recogidos, por el armero del poblado, notable de la kábila, respetado y rico. Su compañero de fuga se marchó a poco y vino a España; fue cogido y reintegrado el presidio.

Su vida en la kábila
El “moro Joaquín” quedó en la kábila al servicio primero del armero que le recogió y le amparó, pero sin quererse dedicar a este oficio. Prefirió el de hojalatero y estañador; entre algunos objetos que fabricaba con botes de hoja de lata y sencillas compostura de cacharros agujereados que hacía, fue formándose una vida independiente; amplió después y unió este oficio al de platero, confeccionando sencillos collares, pendientes y otras alhajas para las moras con metales baratos y arreglando los que de Argelia se traían los “notables” del poblado.
Aún no contento con estos oficios, puso también su taller de carpintería, que fue el que verdaderamente le colocó en desahogada posición; comenzó por hacerse su casa actual a estilo europeo, con tablas, en lugar de hacerlo con troncos como allí se estilaba; se puso “de moda” este género de construcción, y en poco tiempo no hubo en el poblado una casa donde las ventanas o las puertas y hasta la casa entera no fueran obra de Joaquín o de sus ayudantes.
En los ratos de ocio enseñaba a los moros a hablar y escribir en castellano, amén de los rudimentos que poseía de Aritmética, Geografía, etc…

El moro Joaquín en España
Es esta situación se hallaba el “moro Joaquín”, cuando recibió una carta de un hermano suyo, en la que le participaba que su padre estaba gravemente enfermo, que todos sus hermanos estaban en el pueblo, y que el moribundo quería verlo antes de terminar su vida.

Por toda contestación, reunió sus ahorros y marchó a Nemours, puerto cercano a Argel, donde embarcó para Valencia. Ya en España se dirigió a Perales, donde llegó días después de enterrado su padre.
Pero un pariente próximo del muerto avisó a la Guardia Civil de la presencia del ex presidiario en el pueblo, y una noche cercaron la casa, poniéndole en grave aprieto; milagrosamente logró escapara saltando la tapia del corral y huyendo a campo a traviesa.
El motivo que impulsó al pariente a denunciarle no fue otro que quedarse con los míseros terrones de tierra que su padre cedió al morir a Joaquín.
A pie con mil privaciones llegó a Valencia; sin recursos, hubo de esperar a que un hermano suyo se los llevara, y ya con dinero regresó por el mismo itinerario a su hogar rifeño.
Sin embargo, apenas se internó en Quebdana, fue asaltado por unos bandidos moros, que le robaron el dinero y objetos de valor que llevaba y le dejaron maltrecho. Siguió valientemente su camino, y consiguió llegar a Axdir, después de una penosa marcha.

Su matrimonio
En la kábila de Beni-Urriaguel los notables principales como el Sidi, riquísimo propietario, cuyo capital pasa de 40.000 duros; Moham Bocoy, otro principal propietario, también con gran capital; el digno y caballeroso notario Abel-Crin y otros muchos hubieran visto con agrado que Moham el renegado, como se llama el “moro Joaquín” en aquella tierra, se hubiera casado con sus respectivas hijas; las condiciones de laboriosidad, honradez y talento de Joaquín no influían tanto como su criterio, sustentado muchas veces en público, de que sólo tendría una mujer y se dedicaría a su felicidad, sin que tuviera la elegida que compartirla con otras, según la costumbre del país.
Y no eran las moritas menos encaprichadas y hasta empeñadas en que esto sucediera; pero Joaquín no se deslumbró con riquezas ni poderes. Eligió por mujer única a la hija del armero en cuya casa fue asistido y encontró asilo y refugio a su llegada al país; sobrepuso el agradecimiento a todo, aunque el amor tuvo gran parte en su elección.
Adora a su mujer, a quien trata con gran respeto y cariño, y ella, por su parte, corresponde a ese cariño.
En 1906 sólo tenía un hijo, morenote, sano, robusto, muy parecido a su padre, que lo instruye, en cuanto sus condiciones se lo permiten, del modo más perfecto posible.
Hoy según he leído, tiene ya cuatro hijos; le supongo rodeado de todos ellos y enseñándoles castellano y quizás hasta doctrina. Allí tiene un íntimo amigo, vecino además llamado Amorcito, de quien nos servíamos para comunicarnos con él cuando le era imposible venir a Alhucemas.
Parece que algunas veces mostraba deseos de marchar a Méjico donde tiene ya un hermano, precisamente el que le llevó los recursos a Valencia cuando la muerte de su padre, y a quien quiere entrañablemente; pero las mujeres moras son completamente refractarias a abandonar su país, aún estando seguras de que en otra parte han de mejorar de condición y de vida; esta es la causa que seguramente le ha retenido en el Rif, además de su amor a España.

Comentando el indulto
Todo esto nos dijo el Sr. Monzón, y al comunicarle nosotros el propósito de Romanones de poner el indulto a la consideración del Rey en el Consejo de hoy, añadió: -“Me alegro muchísimo, y desearé verle por aquí, aunque sólo sea unos días, porque seguramente Joaquín se volverá al Rif; no quedará en su tierra, puede usted afirmarlo”-. Cuando el salvamento de Arqués y Delbrel se habló de indultarlo, y él esperaba que sería así; pero le exigían que se constituyese nuevamente en prisión, a lo que no quiso acceder…”
El 1 de julio conseguían la libertad los contramaestres D. José Bendala y D. José Fernández Luceiro. A la mañana siguiente, llegaban a borde del “Recalde” el fogonero primero D. Juan Aragón y el segundo fogonero José Picón.


El Rey firma el indulto
El esperado y ansiado indulto por fin llegó el 18 de julio de 1913, cuando el Rey Alfonso XIII lo firmó en San Sebastián, tras que se le fuera solicitado por el general Jordana así como se adhiriera el alcalde de Zaragoza y numerosos vecinos de Melilla que habían firmado una “exposición” en el mismo sentido luego del rescate de los prisioneros del “Concha”.
Enseguida Joaquín Ibáñez marchó a Zaragoza, poniendo punto final a una aventura iniciada en el año 1904, cuando se fugó de Alhucemas tras haber permanecido recluido 14 años, y como renegado, única forma de sobrevivir en el Rif, tomó el nombre de Sidi Mohamed el Sibuka.

Otra verdad
En su día, cuando conocimos la singular huída propiciada por el “moro Joaquín”, expresidiario aragonés fugado al Rif y casado con una nativa. Que por su “hazaña” consiguió el indulto y gran popularidad a nivel nacional. Tomamos con reservas esta información, suspicacia que el tiempo acrecentó, y más tarde incluso aclaró cuando tuvimos la ocasión de charlar con un grupo de generales retirados que visitaban la ciudad y habían acudido a la Asociación de Estudios Melillenses a recibir una charla de Francisco Mir Berlanga. Pues bien, uno de estos generales después de comentar que había prestado servicio en la zona de Alhucemas tras la Guerra Civil, me dijo que tuvo ocasión de hablar con los rifeños más ancianos de Bocoya, allí donde embarrancó el “General Concha”. Y estos le habían dicho que los prisioneros lograron la libertad gracias al pago de un rescate, que como es natural, se mantuvo en secreto e incluso se quiso ocultar con el “gesto heroico” del “moro Joaquín”.

Fotografía que ilustra esta entrada: De izquierda a derecha, Joaquín Ibáñez y Larbi, sentados en el Parque Hernández de Melilla. año 1913.




lunes, 1 de febrero de 2010

CAUTIVOS EUROPEOS EN EL MAGREB




EL RESCATE DE LOS PRISIONEROS O LOS PELIGROS DEL MAGREB

El Magreb siempre fue un territorio hostil a los viajeros, al menos hasta los años treinta del pasado siglo. El interior de Marruecos, por ejemplo, permanecía en blanco en los mapas y los europeos apenas conocían algunas ciudades, los puertos abiertos al comercio exterior y pocos caminos. Los que se aventuraban al interior del imperio corrían el riesgo de morir. Las embarcaciones que navegaban por la costa se veían asaltadas por piratas o eran abordadas cuando encallaban. Lo mismo ocurría en el interior del Sahara y en gran parte de Argelia o Túnez. Parece que algo similar ocurre ahora, con un bucle del tiempo. El famoso rally Paris-Dakar tuvo que cambiar de continente y, por desgracia, turistas y cooperantes se ven asaltados por grupos de intransigentes religiosos o por bandas de delincuentes. La situación en la que se encuentran unos españoles retenidos en Mauritania recuerda, salvando las distancias y fines, algunas situaciones pasadas.



En estas acciones era difícil deslindar lo político del simple bandidaje. Las tribus dueñas del territorio, en el Marruecos anterior al Protectorado, apenas reconocían la autoridad del sultán y no respetaban los tratados de comercio que éste firmaba con potencias extranjeras. Por eso sus barcos corrían riesgos que parecían estar cubiertos. En otras ocasiones, eran concesiones mineras otorgadas por jefes de autoridad discutible, e impuestas a las cabilas que no habían decidido nada, lo que provocaba la reacción violenta. Y, muchas veces, los episodios terminaban con el cautiverio de europeos y la demanda de un precio por la libertad. El episodio más célebre fue el de aquéllos que retuvo Abd el Krim en 1921.



Tras la derrota de Annual y las matanzas que le siguieron, algunos de los supervivientes fueron recogidos por las tribus vencedoras y llevados a varios centros de prisioneros en los alrededores de Axdir. Cerca de cuatrocientos españoles malvivían en condiciones penosas, obligados a trabajos forzosos, con poca alimentación y malos tratos habituales. Entre ellos estaba el general Navarro, máxima autoridad militar en la zona tras la rota del frente y la muerte de Silvestre, que tomó la polémica decisión de abandonar Dar-Drius para concentrar a las tropas en Monte Arruit, donde fueron masacradas después de la rendición. Medida por la que fue encausado tras la instrucción del general Picasso. El asunto de los prisioneros se convirtió en un motivo de controversia política y de discusión social que se superpuso a la ya polémica cuestión de la presencia española en Marruecos. Abd el Krim exigía, para la liberación de los cautivos, el pago de un rescate. La sociedad se dividió entre los que opinaban que no debía accederse a ello porque el dinero iba a dedicarse a comprar armas que causarían más bajas a los españoles; y los que entendían que era una cuestión humanitaria ya que entre los presos se encontraban mujeres, niños y muchos soldados de reemplazo llevados a la guerra sin preparación ni equipo suficiente. Se fraccionó entre los partidarios de un rescate por la fuerza de las armas y los contrarios a una prolongación indefinida del sufrimiento de unos compatriotas que les estaba costando la salud y hasta la propia vida.



Al final el gobierno adoptó una simulación salomónica. Aceptó pagar los cuatro millones de pesetas pero utilizó al empresario vasco Horacio Echevarrieta como mediador, dando a entender que el dinero procedía de su fortuna personal y tal vez como adelanto a futuras concesiones mineras. Con eso salvaba la cara ante las críticas y se apuntaba el tanto de la liberación de los desgraciados. En el fondo, nadie se dio por engañado pero se aquietaron unos y otros con el gesto teatral y dejaron las disputas para asuntos más sustanciales como la conveniencia o no del protectorado. Por supuesto que los rifeños compraron armas con el dinero, una cantidad enorme para la época, y las emplearon en su defensa contra las tropas hispanas. Pero, al fin y al cabo, de poco les sirvió porque la rebeldía acabó con el desembarco de Alhucemas, es decir de la única manera posible y prevista por los estados mayores desde siempre.



La moraleja es simple: El chantaje es odioso pero las consecuencias de aceptarlo no son tan graves. La vida de un nacional debe protegerse y las causas y efectos de los secuestros combatirse en otros frentes. Pero el tema es polémico porque un pago puede tener efecto llamada y nunca se sabe donde poner el límite entre lo aceptable y lo intolerable.

ANTONIO CARRASCO GONZÁLEZ

Artículo publicado en el periódico “Lanza” de Ciudad Real,
el 27 de enero de 2010.

Imágenes:
Cromo número 13 de la colección El Conflicto de Marruecos.
Texto al dorso: “El caid Mac-Lean, era un antiguo sargento del ejército inglés, que conquistó las simpatías del sultán Abdelaziz, nombrándole Jefe superior de las fuerzas imperiales. El Raisuli, le hizo prisionero junto con otros europeos, exigiendo el rescate con unas condiciones inadmisibles, por cuya razón las potencias aconsejaron al sultán que procediera sin contemplación alguna. La medalla ya con anteioridad, había librado diferentes batallas a este objeto”.
Cromo número 21 de la colección El Conflicto de Marruecos.
Texto al dorso: “En Mazagan, tenían las kabilas cincuenta cautivos entre indios y españoles logrando rescatarles, sin que por una ni otra parte se derramara una sola gota de sangre. Los kabileños exigieron un pilón de azúcar por prisionero y debemos confesar que si bien hallaron aquellos muy dulce la libertad, no podían menos los otros, de hallar real y efectivamente muy dulce también el precio del rescate”.

miércoles, 20 de enero de 2010

MELILLA - IFNI




¡ Adelante, Melilla por Ifni !




por Juan Díez Sánchez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

Por estas fechas, hace ahora cincuenta años. Entre finales de 1957 y comienzos de 1958, toda España vivió pendiente de los graves sucesos bélicos que sacudieron la hasta entonces tranquilas tierra de Ifni y Sáhara. Un conflicto armado de baja intensidad entre España y un rebosante Marruecos que celebraba la reciente conquista, con poco esfuerzo, de su independencia. Gracias al apoyo de España y debilidad de Francia, entonces enfrascada en complicados problemas de descolonización tanto en Africa como Asia.
Melilla, al igual que el resto de España se sintió sacudida por una serie de acontecimientos que a pesar de la manipulación de los medios de comunicación desde el Gobierno. Llegaron a conocimiento de la sociedad con la suficiente nitidez como para vislumbrar lo que sucedía en aquellas lejanas tierras. Algo a estas alturas bastante conocido y divulgado. No sucediendo lo mismo con la repercusión del conflicto en Melilla, donde el pueblo llano se volcó en atenciones hacía los soldados españoles enfrascados en una rara lucha.
Atendiendo a la historia y tradicional fuerte presencia militar en nuestra ciudad. La ciudadanía melillense a través de las iniciativas impulsadas por Radio Juventud y El Telegrama del Rif, supo dar una vez más muestra de su hidalgía. Aspectos que a continuación pretendemos esbozar aportando textos vivos, de primera mano que gracias a “El Telegrama del Rif”, nos evoca, entre otros, a grandes melillenses como fueron el empresario Gregorio Calderón, y el periodista Antonio Duplas ( Ceuta, 1936 – Melilla, 1983 ).

Marruecos libre
Después de que el monarca Mohamed V regresara del exilio a Marruecos a finales de 1955, este país alcanzó su independencia el 3 de marzo de 1956. Si bien esta emancipación no sería plena hasta pasados algunos años, cuando los últimos soldados españoles, los legionarios abandonasen el monte Gurugú el 31 de agosto de 1961.
La proximidad de Melilla con un nuevo Marruecos que estrenaba responsabilidades políticas y una osadía propia de la inexperiencia, trajo consigo inevitables roces diplomáticos y dificultades no exentas de algún que otro incidente. El exacerbado nacionalismo marroquí provocó el éxodo de los españoles, siendo el colectivo de transportista quienes más graves problemas tuvieron a la hora de repatriar sus medios de vida: autobuses y camiones. Y a comienzos del año 1957 el Gobierno alauita estableció el visado para la entrada de en el país de cualquier extranjero, incluso sus recientes protectores, franceses y españoles.
Entonces residían en Marruecos unos cien mil españoles.
En los primeros días de noviembre de 1957 la Primera Bandera del Tercio Gran Capitán de la legión tuvo que dejar la zona de Melilla, en un puente aéreo, para intervenir rápidamente en el conflicto. Y días después, el 11 del mismo mes, el Batallón de Cabrerizas marchó vía marítima desde nuestra ciudad para el Sáhara.

Aguinaldos navideños
El gobierno español, luego de reconocer abiertamente la existencia del conflicto, propició la visita a las tropas expedicionarias en Ifni de famosos de entonces, como eran Carmen Sevilla y Gila. Lo peor ya había pasado y para acentuar la tranquilidad existente en la zona, la Secretaría General del Movimiento a través de su estructura provincial organizó el Aguinaldo de los Soldados de Ifni.
Enviando cada región preferentemente productos típicos de la zona: naranjas, turrón, vino, sidra, galletas, tabaco y embutidos. Unas viandas que mermada no llegaría hasta los meses de febrero o marzo de 1958 a manos de los sufridos soldados.
La iniciativa del aguinaldo navideño en Melilla fue puesta en práctica por la emisora local de Radio Juventud, de la Cadena Azul del Frente de Juventudes, creada un par de años antes y que estuvo emitiendo aquí hasta 1967. Entonces el único periódico que se editaba en la ciudad era el mítico “ El Telegrama del Rif”, desde 1902. Acompañado a partir de 1933 por otra emisora de radio, EAJ – 21, Radio Melilla.

Melilla – Ifni
La primera información relevante acerca del aguinaldo para los soldados de Ifni que hemos encontrado en el diario local “El Telegrama del Rif”, data del día 19 de diciembre de 1957. Apareciendo en primera página “Lea Vd. Melilla y los soldados del Africa Occidental Española. Es una iniciativa de nuestro periódico”. Un artículo que apareció en la página tres, mientras que en la página dos se comunicaba que “Radio Juventud ha abierto una suscripción...”. Como observamos “El Telegrama” procuró tener también protagonismo en las atenciones locales hacía los bravos soldados.
El titular de la página 2 era: “Radio Juventud ha abierto una suscripción para el aguinaldo de los soldados de Ifni.
A este loable y patriótico gesto ha respondido el pueblo de Melilla con insuperable entusiasmo.
Mientras que el texto expresaba: “ Haciéndose eco del llamamiento efectuado por la Secretaría General del Movimiento, Radio Juventud de Melilla ha abierto una suscripción popular para contribuir al aguinaldo de los soldados españoles de Ifni.
Desde hace varios días reina la más febril actividad en dicha emisora, cuyo loable gesto ha sido rápidamente secundado por los melillenses. La suma recaudada hasta el momento reviste cierta importancia, aunque no suficiente aún para el fin propuesto.
No regatea esfuerzos Radio Juventud y al efecto se ha valido de los más dispares medios para conseguir su propósito, logrando valiosas cooperaciones, que aseguran el éxito de la iniciativa.
Las llamadas telefónicas se suceden continuamente a la emisora para hacer los correspondientes ofrecimientos; son publicamente subastadas canciones e interpretaciones radiofónicas de artistas actualmente en la ciudad, e incluso en el día de ayer recorrió las calles melillenses una furgoneta anunciadora de la suscripción.
Los donativos para alegrar las Navidades de nuestros heroícos soldados de Ifni son remitidos tanto en especie como en metálico y a juzgar por el ritmo de la suscripción, en los escasos días que lleva abierta, promete constituir un rotundo éxito, al que contribuirá sin duda todos los buenos melillenses”.

El Telegrama
Mientras que en la siguiente página “El Telegrama del Rif” aportaba también su granito de arena a causa tan loable: “Melilla y los soldados del Africa Occidental española ( es una iniciativa de El Telegrama del Rif )”, era el encabezamiento al que seguía el siguiente texto que ofrecemos extractado: “Melilla es plaza militar por esencia y potencia. Como su hermana Ceuta, siempre, en el transcurso de los siglos, velando las armas... Melilla aprendió a honrar al Ejército con admiración y cariño en un convivir de muchos años...
No sabemos, lector amigo, si habrá tenido que pasar alguna de estas fiestas alejado de tus seres queridos. Creemos que es lo más penoso que puede darse...
Sin embargo, a pesar de que los melillenses se han unido con verdadero entusiasmo a esa petición de Falange, aquí encarnada por los esforzados muchachos de Radio Juventud, creemos que Melilla, la Melilla castrense por excelencia, tiene que hacer algo más... Melilla que sabe lo que debe al Ejército, ha de enviar a todos los soldados del A.O.E. los mejores deseos de ventura y felicidad.
Para ello, proponemos la idea de que una imprenta local ( ya verán como todas responden al llamamiento ) confeccione un tarjetón, cuyo modelo podemos darles, que diga: Muchas felicidades. ¡ Arriba España !. Por Melilla, la Adelantada. Firma: Fulanito de Tal. Estas tarjetas pueden ser puestas a la venta a precio módico para que esté al alcance de todos, absolutamente de todos los melillenses. Debemos enviar infinidad de tarjetas, cada una en sobre franqueado dirigido al invicto soldado laureado que manda nuestro Ejército del A. O. E.
Queda aquí, por hoy la idea. Mañana ampliaremos otros detalles. Pero es necesario que todos sepan que debemos obrar con urgencia. Y que junto al turrón, tabaco y vinos de Melilla, lleguen miles y miles de felicitaciones para que a todos nuestros soldados alcance el recuerdo de quienes aquí estamos, pensando en ellos y enviándoles el abrazo más cordial y entrañable”.
El sábado 21 de diciembre de 1921 nuevamente El Telegrama volvió a informar con amplitud sobre el aguinaldo del soldado en el A.O.E.. En esta ocasión al amparo del sugestivo titular de : “¡ Adelante. Melilla, por Ifni !”, aparecía el siguiente subtítulo: “Bajo este lema Radio Juventud está movilizando a toda la ciudad en pro del aguinaldo de nuestro soldados ...
Hoy subirá Baza hasta el Gurugú por tres mil pesetas. Mañana saldrá Amaro García por la Avenida, con un carrillo. El bigote de MARÍN, subastado.
Millares de llamadas telefónicas. Gestos hermosos. Detalles patrióticos”.
Una información que firmada por Francisco AMORES LOPEZ continuaba: “Adelante Melilla, por Ifni. Esta llamada, hecha una y mil veces a través de los micrófonos de Radio Juventud, ha tenido la virtud de mostrarnos ( si es que alguien pudiera tener dudas ), la unidad del noble pueblo melillense y el ejército, gloria de España.
Radio Juventud de Melilla, tan acertadamente dirigida por el camarada Corbí ( Manuel Corbí Avila ), viene realizando una labor pro-aguinaldo de nuestros soldados...
Cinco días lleva Radio Juventud recogiendo donativos en especie y metálico para brindar el aguinaldo navideño...la cifra sobrepasa las 30.000 pesetas. Infinidad de objetos son subastados cada quince minutos. Las llamadas telefónicas se suceden sin descanso. Los locutores están agotados, pero permanecen firmes al pie del micrófono...” Una tarea diaria que comenzaba a las once y media de la mañana y no concluía hasta altas horas de la madrugada.
A continuación la pluma de Francisco Amores seguía informando: “ José María Baza sale hoy andando para el Gurugú”. Indicando que éste era un entusiasta estudiante colaborador de la emisora, locutor muy popular que saldría a las once y media hacía el pico más alto del macizo montañoso de Gurugú por 3.000 pesetas, y que no obstante por el camino seguiría recogiendo las aportaciones que le ofrecieran.
El siguiente epígrafe que abordaba Amores era el relativo a otra hazaña: “Amaro García Mena, saldrá mañana por la Avenida con un carrito. Los ciento y pico de kilos que son la humanidad cordial de Amaro G. M. Se estremece cuando le pregunto... ¿ Como ocurrió la cosa ? – Entre unos y otros, todos la liaron. Comenzaron a dar dinero para que yo saliese. Se ha llegado a las 2.600 pesetas. Y tengo que salir... Mañana a las doce y media”.
A este popular melillense lo acompañaría el locutor Onofre Gómez portando un cesto, así como bellas señoritas.
Prosiguiendo: “El bigote de Marín, en peligro”, Pues un simpático compañero de emisora, de bigote indefinido, había decidido afeitárselo por la causa patriótica, “lo mismo que el señor Calderon ( Gregorio Calderón Calderón ), tendrá que seguir contando chistes e incluso cantar a través de los micrófonos. ¡ Buen gesto el de este señor, digno de ser imitado !.
Los equipos volantes. Radio Juventud no descansa... está funcionando sin cesar, destaca por los barrios extremos a sus equipos volantes. En esos equipos van esos maravillosos camaradas de todos los días que son Duplas – el gran Duplas de las Buenas Tardes - , Angel Calabuig, José Vega y Tarascón. Vuelven a la emisora con grandes cantidades diarias y están realizando un servicio de todo encomio.
Centenares de detalles simpáticos... Madres que tienen sus hijos en Ifni y ofrecen objetos para ser subastados. El de lo pequeñines que buscan y rebuscan enviar algo muy personal y querido a la subasta, el de los animosos estudiantes de las colectas... el de los agentes comerciales...”.



Homenaje a Calderón
La tan insuperable como entusiasta aportación personal del magnate melillense de las pompas fúnebres y venta de carne de caballo, Gregorio Calderón Calderón ( Algar, Murcia, 1905 - Melilla, 1973 ), así como adnegado trabajo de los integrantes de Radio Juventud, pronto mereció el reconocimiento por parte de la población y del Ayuntamiento. Así “El Telegrama del Rif” de fecha 21 de enero de 1958 el concejal y empresario copropietario del Cine Avenida, López Grima, en la Comisión Permanente del Consistorio propuso la concesión de la Medalla de la Ciudad a Gregorio Calderón y a Radio Juventud.
Y el 8 de febrero de 1958, nuevamente El Telegrama, se hizo eco de un escrito firmado por algunos melillenses, entre los cuales se encontraban Rafael Ginel Artés, Tomás Segado y Lorenzo Lechuga Villegas. En el que se mostraba la intención de organizar un gran acto popular, un sencillo vino español cuyos participantes aportaran una módica cantidad con la que obsequiar a Radio Juventud y a Gregorio Calderón. Colaborando una vez más El Telegrama, al poderse recoger en sus oficinas las invitaciones.
En este mismo rotativo nuestro ya desaparecido amigo, el que fuera su redactor – jefe Norberto Delgado Luque ( Melilla, 1911 - Málaga, 1998 ), realizó una entrevista a Gregorio Calderón. Una reportaje publicado el 22 de febrero de 1958.
Y finalmente el doce de abril de 1958 en el domicilio de Gregorio Calderón tuvo lugar un tan sencillo como entrañable acto en el que se impuso a su esposa la Medalla de Oro adquirida con los donativos del pueblo de Melilla.

Epílogo
Las relaciones fronterizas entre Melilla y el vecino Marruecos se vieron afectadas a consecuencia de la lógica tirantez derivada del conflicto de Ifni. Siendo numerosos los incidentes ocurridos por aquellas fechas. Máxime si tenemos en cuenta el elevado número de españoles que aún residían o trabajaban en Marruecos así como la permanencia de fuerzas del ejército español hasta fin de agosto de 1961.
Los incidente más grave acontecieron en febrero de 1958 al impedir los aduaneros marroquíes el paso de suministros destinados a los soldados españoles. Y en abril de 1961 cuando se intentó impedir llevar agua desde Melilla a los legionarios destacados en el Gurugú.
En el primer semestre del año 1958 se dieron por concluidas las operaciones en Ifni y Sáhara, si bien sus ecos se alargaron en el tiempo. Recobrando protagonismo en el mes de mayo de 1959, cuando en el Palacio Real de Rabat se efectuó el solemne acto de entrega al embajador de España de los prisionero españoles. Que habían sido capturados por los marroquíes en el transcurso del conflicto. Encontrándose entre éstos un melillense, Jesús Muñoz Muñoz, que luego de dieciocho meses de cautiverio el 9 de mayo de ese año 1959 llegó a Melilla, pudiendo saludar a su familia, residente en el número 64 de la calle Sagasta del Barrio del Carmen.
Muchos años después, en 1984, otro melillense, el periodista Ramiro Santamaría Quesada ( Melilla, 1922 – Madrid, 1983 ), dio a la luz el interesante libro “Ifni – Sáhara. La guerra ignorada”, donde recogió sus hasta entonces censuradas impresiones acerca del conflicto como corresponsal de guerra que cubrió la información in situ .
Y por último, en noviembre de 2006 la Fundación GASELEC publicó las memorias de otro melillense, el capitán José María del Campo García – Blanco ( Melilla, 1917 - ), “De Melilla al Sahara Español ( Villa Cisneros 1957 / 58 ). Un año con el Batallón de Cabrerizas”.

Artículo publicado en “La Gaceta”, suplemento dominical del diario “El Telegrama de Melilla”, el 9 de marzo de 2008.

Imágenes :
- Cabecera del semanario gráfico dominical núm. 105 “A.O.E.”,
Editado en Sidi Ifni el 8 de junio de 1947.
- Tarjeta postal con vista panorámica de Sidi Ifni. Al dorso aparece escrito:
” Queridos padres, veréis que esto no está tan mal como creíamos. Ya os iré enviando tarjetas que lo aprecies mejor”.