jueves, 17 de marzo de 2011

El antiguo Gran Teatro Kursaal

El antiguo Gran Teatro kursaal

por Juan Díez Sánchez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

En estas fechas cercanas al inicio de la puesta en funcionamiento del nuevo “Teatro Kursaal” de Melilla. Es tiempo de evocar los orígenes de este legendario salón de espectáculos. Transformaciones y vicisitudes, así como recordar la figura de uno de sus propietarios más caracterizado, Don Rafael Rico Albert. Sin cuyo esfuerzo continuado por su último titular, don José Pérez Hernández, difícilmente habría llegado hasta nuestros días este soberbio edificio. Rehabilitado gracias al trabajo de un buen número de personas lideradas por nuestro presidente el Sr. Juan José Imbroda. Empeñado durante un buen número de años en cumplir la promesa que hiciera de ofrecer un buen escenario a la Plataforma Pro Teatro en Melilla, surgida tras el fallecimiento del recordado actor y director melillense César A. Jiménez.


Fachada del Kursaal en 1932

Primer Salón Kursaal (1912-1930)
Propiedad de los empresarios Jorro y Rivas, el primitivo “Kursaal” fue inaugurado el lunes 23 de diciembre de 1912 con la celebración de una fiesta benéfica organizada por la Asamblea de la Cruz Roja en Melilla cuya recaudación se destinó a los altruistas fines de esta institución.
Contó la inauguración Con un extenso programa que incluyó sesión de patinaje por bellas señoritas, exhibición de películas y un animado baile que se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Para dar mayor realce al solemne acto inaugural se exornó el local con escudos de España entre banderas nacionales y de la Cruz Roja.
Fue el “Kursaal” un enorme pabellón de madera. Un salón de recreo provisto entonces de la mayor pista de España, donde tenían cabida sesiones de cinematógrafo con películas cada tres horas, bailes con orquestas, patinaje, billares, jockey, boling, tiro, gimnasia e incluso espectáculos taurinos; pues en los primeros meses de su funcionamiento y por iniciativa de varios aficionados se lidió un novillo durante una sesión de patinajes. También en 1913 tuvieron lugar en este salón encuentros de lucha grecorromana.
A lo largo de su período de funcionamiento el Salón “Kursaal” experimentó varias transformaciones; siendo una de las primeras en el año 1916, cuando alteró su configuración interna para poder servir de teatro de variedades y comedias.
La fachada del antiguo barracón de madera del “Kursaal”, era detestable, y prueba de ello es que no ha llegado hasta nosotros ninguna imagen completa de la misma. Sucediendo algo parecido con la del “Alfonso XIII”, si bien gracias a la proximidad de este último a un espacio amplio y descubierto como es la Plaza de España, posibilitó que se pudiera apreciar en algunas vistas aéreas tomadas desde aviones militares.

El término Kursaal
Debemos recordar que el término Kursaal deriva de las palabras alemanas kur ( cura ) y saal ( salón ). Un edificio multiuso que adquiría su completo significado en los balnearios, donde tras una ostentosa entrada se encontraban salas de baile, teatro, juegos, conciertos e incluso restaurante.
Denominación que también se utilizó para designar edificios similares e lugares de veraneo, mientras que en Francia tomó el nombre de Casino.
En nuestro país el salón Kursaal más importante fue el levantado en San Sebastián y que perduró entre los años 1921 y 1973. Emblemático nombre recuperado en el año 1999 para un nuevo edificio multifuncional obra del célebre arquitecto Rafael Moneo y que acoge la sede del Festival de Cine de San Sebastián.

Taller de carga
Durante algo más de un año y por necesidades militares derivadas de la rota de Annual, entre los días 15 de agosto de 1921 y 10 de noviembre de 1922, las instalaciones del “Salón Kursaal”, entonces ya propiedad de los señores Rico y Rojo, estuvieron requisadas por la Autoridad. Instalándose en su enorme barracón de madera un provisional taller de carga de proyectiles y cartuchos de artillería.
Taller de carga de artificios de guerra que provocó gran alarma en la población de Melilla, por almacenarse en él, un edificio de madera, mucha cantidad de pólvora fácil de explotar y ubicarse además frente a la fábrica de electricidad “España” de GASELEC, cuyos motores con deficiente funcionamiento producían continuas vibraciones.
Al reabrir sus puertas a finales del año 1922, el Kursaal pasó a ofrecer espectáculos cinematográficos.
Los empresarios Rico y Rojo además eran propietarios de los salones “Teatro Reina Victoria” e “Imperial”.


Prospecto, año 1916

Tiempo de cambios
Fueron los últimos años de la década de los veinte y primeros de los treinta, un periodo de crisis política y económica en España. Convulsa etapa que coincidió en todo el mundo occidental con grandes mejoras tecnológicas en el ámbito de la cinematografía, que incidieron poderosamente en el auge de las proyecciones de cintas en detrimento de los hasta entonces habituales espectáculos de teatro y variedades.
Estando representada la mayor innovación en las películas sonoras, que luego de numerosos intentos alcanzó un aceptable nivel de calidad en torno al año 1930.
En Melilla estos profundos cambios tuvieron también reflejo en unos momentos en que la guarnición militar de su zona de influencia se redujo drásticamente luego de la finalización de las campañas de pacificación del Protectorado en 1927. Y cuando dos de sus más importantes salas de espectáculos debieron afrontar un grave reto: su derribo y transformación en nuevos locales o bien demolición y desaparición en razón de que no cumplían los mínimos requisitos legales para su funcionamiento. Nos estamos refiriendo a los salones Alfonso XIII y Kursaal.
No en vano en un “Informe acerca de las condiciones que reúnen actualmente los locales destinados a espectáculos públicos, en esta ciudad”, firmado por el ingeniero industrial Francisco de las Cuevas y el arquitecto Enrique Nieto, fechado a primero de abril del año 1927 y custodiado en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Facilitado por el Cronista Oficial de la Ciudad, don Antonio Bravo en agosto de 1998, se expresa con respecto a los locales mencionados:
Teatro Alfonso XIII: Está instalado en un barracón todo él de madera, y en estado de ruina inminente. Es indispensable cerrar este local, pues el día menos pensado puede hundirse toda la cubierta, y ocasionar víctimas si se efectúa en momentos de estar ocupado el local por el público.
Salón Kursaal: Local destinado a teatro y cinematógrafo. Es también un barracón totalmente de madera, y tiene como material de cubierta cartón embreado; la parte destinada al público está, aparentemente en buenas condiciones de resistencia; no así el escenario que amenaza ruina, pues sus pies derechos están sumamente inclinados, a pesar de haber sido reforzados con tirantes de hierro.
Este local reúne las condiciones necesarias para figurar entre los previstos en el artículo 134 del Reglamento de Espectáculos como construcciones provisionales, aunque cambiando el material de cubierta por prohibirse en dicho artículo el uso de cubiertas impregnadas de brea o con otra materia inflamable, y reformado el escenario. Pero teniendo en cuenta que hace más de trece años que está funcionando, es hora ya de obligarle a cumplir los artículos 113, 114, 115, 116, etc. del Reglamento de Espectáculos, según los cuales los muros de fachadas, embocadura de escenario y colindantes a otras viviendas serán de mampostería, y las armaduras descubiertas de la cubierta serán de hierro; y en general todo lo concerniente a locales permanentes destinados a espectáculos públicos”.
Además este informe indicaba que en el Salón Imperial se podían seguir ofreciendo exhibiciones cinematográficas, pero no de variedades en los que actuasen más de dos personas al mismo tiempo. E instaba al cierre del Salón Tiro de Pichón, emplazado en el barrio del Real y destinado a café cantante, por no cumplir ninguno de los requisitos exigidos, así como la Plaza de Toros provisional, ubicada junto a la playa de la Hípica.
En estos años, concretamente en el mes de diciembre de 1931 dos nuevas salas de cine se abrieron en Melilla, el “Goya” que se ubicó en el barrio del Polígono y el “Alhambra” entre los barrios Batería J y Cabrerizas Bajas.


Fachada del Cine Nacional, hacía 1940

Único teatro en el centro de la ciudad
El señor Rico, a la vista de la complicada situación que presentaba los negocios de espectáculos en nuestra ciudad. En 1930 decidió cerrar el “Salón Imperial” y acometer el derribo del “Kursaal” para levantar en su solar un nuevo local inicialmente destinado a proyecciones. Si bien en su parte trasera reservó espacio suficiente para transformarlo en teatro si el desarrollo de los acontecimientos lo requería.
En febrero de 1930 la Junta Municipal acordó autorizar al Sr. Rico Albert, ya desligado del Sr. Rojo, la construcción de un cinematógrafo, nuevo “Kursaal” que debía alinearse con el edificio de la Cámara de Comercio y ajustarse plenamente a las condiciones impuestas por la Comisión de Espectáculos de Melilla.
Recordemos que el primitivo “Kursaal” no cumplía la normativa de espectáculos, e incluso la Sesión Permanente de la Junta Municipal ( Ayuntamiento ) a primeros del mes de junio de 1928, requirió su transformación tal como recogió las páginas del diario local “El Telegrama del Rif” de fecha 3 de junio de 1928: “Sesión Permanente de la Junta Municipal. Barracón Kursaal, se comunica a su propietario proceda a dejar libre un trozo de vía pública que usufructúa, para los efectos de urbanización de los terrenos próximos a dicho local…( y ) que se realicen antes de fin de año las obras previstas en las ordenanzas”. Indicando igualmente respecto al Teatro Alfonso XIII, “se le reitera al propietario que antes del 31 de diciembre del corriente año, deberá proceder a la demolición del mencionado local, al igual que las casetas de la Plaza de España”.
Estas medidas formaban parte de un completo conjunto de actuaciones promovidas por la Junta Municipal, un organismo provisional a caballo entre la Junta de Arbitrios y el Ayuntamiento, dirigido por el periodista Cándido Lobera y el ingeniero Francisco de las Cuevas, con la finalidad de embellecer la ciudad.
Luego de entrar en funcionamiento el nuevo cinematógrafo “Kursaal”, en el año 1932 se abrió el Teatro-Cine “Perelló” y terminó de construir el cine “Monumental”. Quedando únicamente como teatros en la ciudad las salas del “Reina Victoria”, denominado “España” tras la proclamación de la II República y el Perelló. Situación que aprovechó el Sr. Rico como propietario del “España” y nuevo “Kursaal” para derribar el primero en 1934 y transformar el segundo en teatro- cine a lo largo del año siguiente, en 1935. Construyendo un escenario y los correspondientes camerinos sobre el solar que había dejado libre junto al edificio de la Cámara de Comercio. A partir de ese momento el “Kursaal” fue el único teatro ubicado en el centro de la ciudad.
Interior del Cine Nacional

Nuevo “Kursaal”
El 19 de mayo de 1930 comenzó a derribarse el antiguo barracón de madera, para construir sobre su solar un nuevo edificio destinado inicialmente a cine y más adelante también espectáculos de teatro. Así como capacidad para albergar dos mil quinientos espectadores. Se levantó el nuevo edificio, de mampostería y de acuerdo con un proyecto de Enrique Nieto y Nieto. La obra fue ejecutada por el contratista Pedro Martínez Rosas, y pasó a denominarse “Gran Teatro Kursaal”.
Y cuando apenas habían transcurrido cinco meses del inicio de las obras de construcción, este local de espectáculos abrió sus puertas el 31 de octubre de 1930. Evidentemente con carácter provisional, pues los trabajos continuarían desarrollándose, si bien el diario “El Telegrama del Rif” del mismo día 31 en su primera página calificó el acontecimiento como de “inauguración”.
Aunque consideramos que la auténtica inauguración del nuevo local propiedad del señor Rafael Rico, se retrasaría hasta el martes 14 de abril de 1931, cuando tuvo lugar el inicio de sus sesiones de cine sonoro con la película alemana titulada en español “Sólo te he querido a ti”. Un film hablado y cantado que fue acogido con gran complacencia por parte del público. Entonces el diario El Telegrama del Rif, publicó una breve crítica donde se exponían pequeños fallos como la falta de alfombras destinadas a amortiguar los pasos del público y tapices que resguardaran las puertas de entrada, pues la ausencia de de estos sencillos elementos distraía enormemente la atención de los espectadores.
Mi abuelo Juan Díez Corona, en torno al año 1934 y coincidiendo con su transformación en teatro, trabajó en el “Gran Teatro Kursaal”.

Cine Nacional
En el transcurso del año 1937 el teatro “Kursaal” cambiaría su denominación por la de “Teatro Nacional” en atención a las directrices gubernamentales del nuevo régimen nacionalista y dictatorial que procuraba nombres españoles en lugar de extranjeros.
Convirtiéndose en la más importante sala cinematográfica de Melilla, luego del cierre en el año 1982 del “Monumental”. Y por ello, con ocasión de las Semanas de Cine se transformaba en el Palacio del Festival.


Prospecto del año 1946
Rafael Rico Albert
Propietario del primer teatro “Kursaal” que contó nuestra ciudad, nació el 12 de marzo de 1877 en el pueblo de Villena, provincia de Alicante. Si bien su familia residiría en Cataluña. Fue un hombre de negocios dedicado a los espectáculos teatrales que se instaló en Melilla a partir de 1909, pues en diciembre del siguiente año inauguró el local de su propiedad “Salón Imperial”. Años más tarde, en torno a 1916 también regentaría el “Parque de Atracciones”. Compartiendo igualmente la titularidad de los salones de espectáculos “Reina Victoria”, “Imperial” y “Kursaal” con el empresario don José Rojo. Hasta que desaparecidos los teatros “Reina Victoria” e “Imperial”, don Rafael Rico se hizo con la totalidad de la propiedad del nuevo “Kursaal” levantado en 1930, así como el “Salón Español” y “Real Cinema”, ambos emplazados en el Barrio del Real y el “Alhambra” con fachadas a las calles Colombia del Barrio de Cabrerizas Bajas y Palafox del Barrio de Batería J.
En el mes de septiembre de 1918 don Rafael Rico sufrió el fallecimiento de su primera esposa, doña Elena Vidal Ruiz. Contrayendo tiempo después nuevo matrimonio con doña Matilde Moreno.
Coincidiendo con el declive de los espectáculos teatrales en Melilla, don Rafael Rico establecería su residencia en Málaga a mediados de los años treinta. Capital andaluza donde ejercería de gerente de la ”Sociedad de Espectáculos”. Donde falleció el 15 de marzo de 1958, contando 81 años de edad.
El célebre periodista don Jaime Mariscal de Gante, fue cuñado de don Rafael Rico. Pues contrajo matrimonio con una hermana de la segunda esposa del Sr. Rico.
Marisca del Gante ejerció el periodismo en Melilla durante algún tiempo, a partir del año 1912 cuando llegó como soldado del regimiento de Caballería Alcántara, y luego desde Madrid, donde de estableció, enviaba regularmente a varios periódicos locales información telegráfica de temas de actualidad.
Un hijo de Jaime Marisca ejercería de Magistrado y una hija de éste, Margarita, llegaría a ostentar el cargo de ministra de Justicia.
En el año 1956, coincidiendo con la independencia de Marruecos don Rafael Rico decidió traspasar sus negocios cinematográficos en Melilla a la familia Pérez Hernández, propietaria de una cadena de salas repartidas por las provincias de Albacete, Murcia y Alicante. Una familia también con raíces en la población alicantina de Villena, allí donde nació el Sr. Rico. Y siendo uno de sus miembros, don José Pérez Hernández el encargado de administrar los locales de nuestra ciudad, tarea que durante algún tiempo compartió con un hermano del antiguo propietario, Juan Rico, quien falleció en Málaga el 28 de junio de 1962 a los 72 años de edad. Si bien, finalmente, don José Pérez Hernández años después quedaría como propietario único al dejar sus parientes estos negocios.

Colofón
En estos días la palabra Kursaal vuelve a estar de actualidad en Melilla, al reinaugurarse el antiguo local que llevó su nombre hasta 1937. Y luego de una impresionante reforma. Todo un triunfo de una ciudadanía que deseosa por contar espectáculos teatrales de calidad, tal como antaño tuvo la ciudad, ha encontrado positiva y feliz respuesta del Gobierno local.
Confiemos que las veladas teatrales que nos depare este flamante “Kursaal” sigan la exitosa trayectoria de su antecesor, y del que es fiel heredero, el teatro “Reina Victoria”. Que también fue propiedad del Sr. Rico Albert y por cuyo escenario actuaron las mejores compañías nacionales, ofreciendo las mejores temporadas de espectáculos que conoció Melilla.

Artículo publicado en “La Gaceta Local”, suplemento del diario “Melilla Hoy”, el jueves17 de marzo de 2011. Con el título de “El antiguo Kursaal de Melilla: su historia y sus secretos”.

Juan Díez, es autor del libro “Melilla y el mundo de la imagen. Aproximación a la fotografía, el Cine y la Televisión”, publicado por la Ciudad Autónoma de Melilla en el año 1997. Y coautor de la obra “Memorias del Cine. Melilla, Ceuta y el Norte de Marruecos”, editado por la Ciudad Autónoma de Melilla en 1999.

lunes, 31 de enero de 2011

PABLO SENDRA, ALFEREZ LEGIONARIO

Tizzi Assa, junio de 1923 :

D. Pablo Sendra Font, Alférez legionario (*1901 +1923)

“…Caballeros Legionarios, mañana salvaremos a nuestros compañeros de Tizzi Assa; mañana entrará el convoy o yo pereceré. Mañana ejecutaremos esta hazaña, porque nuestra raza no ha muerto aún…”
(D. Rafael de Valenzuela Urzaiz a sus legionarios, en Tafersit, el 4 de junio de 1923. Uno de los oficiales que escuchó la alocución de su jefe, era el Alférez legionario, D. Pablo Sendra Font).

Tafersit, es una hoyada en la zona de Nador, que forma un semicírculo al cual, desde las alturas, descienden tres grandes barrancos de gran altura con contrafuertes, formándose un terreno muy intrincado y con barrancadas muy profundas, por las cuales, debían de pasar las tropas (9). Esta zona, en junio de 1923, estaba guarnecido por tropas españolas que a su vez, se hallaban sitiadas por fuerzas indígenas.

Vista del campamento de Tafersit hacia el año 1905

A primeros del mes de 1923, se luchó muy duramente en la zona de Tafersit y en el collado de Tizzi Assa. En estos puntos, las kábilas rifeñas, tenían cercados a varios puestos y posiciones españolas a las cuales, había que abastecer, municionar, retirar heridos y relevar, teniéndose que romper el cerco para poder las fuerzas españolas llevar a cabo dichas misiones.

Para poder levantar el sitio, se envió a fuerzas españolas, entre las cuales, figuraban tres Banderas del Tercio, al mando del Teniente Coronel D. Rafael de Valenzuela y Urzaiz. Uno de sus oficiales, era un valeroso oficial de 22, años el cual, al ver caer a su teniente coronel y que los rifeños intentaban apoderarse de él (los jefes y oficiales, aunque muertos, valían dinero), avanzó junto a 20 legionarios para evitar el secuestro del cuerpo de su jefe. Lo consiguieron pero este joven valenciano, D. Pablo Sendra Font, resultaría gravemente herido, expirando a la mañana siguiente a consecuencia de las heridas recibidas.

Los primeros pasos (2)
Nació en Valencia, el 26 de junio de 1901. Era hijo del entonces Teniente Coronel de Artillería D. Francisco Sendra Piqué (a fecha 30 de diciembre de 1935, había alcanzado el empleo de General de Brigada Honorario(7)) y de doña Victoria Font Valencia. Inició sus pasos en el Ejército, al ingresar como voluntario en Artillería, el 20 de diciembre de 1916, donde estaría durante 2 años, 8 meses y 11 días, hasta ingresar en la Academia de Infantería de Toledo, el 1 de septiembre de 1919. Tras superar el plan de estudios con éxito, fue promovido al empleo de Alférez de Infantería el 11 de noviembre de 1921. Vivió una muy corta pero intensa carrera militar ya que al año, 6 meses y 24 días, caía heroicamente en combate al frente de sus legionarios en aquel collado de Tizzi-Assa, un 5 de junio de 1923. Le faltaban 21 días para cumplir los 22 años.

El 20 de diciembre de 1916, ingresaba en la 2ª Sección de la Escuela Central de Tiro del Ejército, como Artillero de 2ª voluntario, pasando a efectuar la instrucción militar en la Plaza de Cádiz y donde permanecería el resto del mes y el siguiente año de 1917, hasta que prestó juramento de fidelidad a la bandera de España el 1 de agosto de 1918 en la Comandancia de Artillería de Cádiz.
Presentóse a la oposición de ingreso en la Academia de Infantería de Toledo en la que tras superar los exámenes de ingreso, fue nombrado Alumno de la misma el primero de septiembre de 1919, marchando a Toledo.

Durante su período de formación en las aulas toledanas, el 28 de febrero de 1920, se recibió la visita del general D. José Villalba Riquelme, entonces Ministro de la Guerra, el cual dio cuenta a S.M. el Rey D. Alfonso XIII, de la brillante formación que recibían en la misma los alumnos, motivo por el que el monarca, felicitó al Director de la misma y al alumnado, haciéndose constar esta congratulación en la hoja de servicio de cada uno, entre ellos, el entonces Cadete de Infantería D. Pablo Sendra Font. Tras superar con éxito y aprovechamiento sus estudios, D. Pablo Sendra, fue promovido al empleo de Alférez de Infantería el 11 de noviembre de 1921, recibiendo su despacho, en el patio, frente a la estatua de Carlos I de España y V de Alemania, siendo posteriormente destinado al Regimiento de Infantería La Constitución núm. 29, al que no se podría incorporar inmediatamente por hallarse enfermo en la Plaza de Barcelona. Una vez superada la enfermedad, se incorporaba al Cuerpo en Pamplona el 5 de enero de 1922, destino en el que estaría apenas unos meses ya que por Real Orden de 21 de abril, es destinado al Tercio de Extranjeros en Melilla.

En el Tercio de Extranjeros (2)
Arribó a Melilla el 30 de abril de 1922, incorporándose al Tercio de Extranjeros en Dar-Drius y una vez en este, fue destinado a la 2ª Compañía.
Su primera misión, llegó el día 8 de mayo, fecha en la que salió la Bandera, al frente de la cual, iba su comandante, D. Francisco Franco Bahamonde, a efectuar un paseo militar a Chaif, regresando sin novedad. Otra marcha de iguales características, tenía lugar a la mañana siguiente, día 9. Esta vez, a la Meseta de Arkab de la cual se regresó a Dar Drius, sin novedad. Su tercera misión, tardaría unos días más, concretamente no se llevó a cabo hasta el día 18, fecha en la que encuadrado en la columna del general D. Dámaso Berenguer, marchó a Chaif a los efectos de implantar una posición, cosa que se llevó a cabo sin incidente alguno y regresando de nuevo a su base, quedando en el citado campamento desempeñando servicio de seguridad y de campaña hasta el 17 de julio hasta que fueron relevados por la 2ª Bandera.

Ese 17 de julio, marchó en tren militar a Melilla hasta el día 7 del mes siguiente, agosto. Mientras estuvo en Melilla de descanso, prestó servicios correspondientes a su empleo. El 8 de agosto, ya de regreso en Dar Drius, volvió a llevar a cabo los servicios que en este campamento tenía encomendados, de seguridad y de campaña hasta que, formando parte de la columna del General D. Alberto Castro Girona, tomó parte en la ocupación y fortificación de Acib de Midar, siendo esta vez a pesar de la escasa resistencia encontrada, su bautismo de fuego. Posteriormente, regreso a Dar Drius hasta el 29 en que volviendo a formar parte de dicha columna y bajo el mismo mando, salió a dar protección a un convoy a las posiciones de Acib de Midar, sosteniendo esta vez también, ligero tiroteo con los rifeños. Regresó de nuevo a Dar Drius.


Cartel de alistamiento en el Tercio

El 22 de septiembre, su bandera y D. Pablo Sendra en la 2ª Compañía junto a la misma, salía con su comandante D. Francisco Franco en dirección a Tistutín y de esta, por ferrocarril, a Melilla.
Regresó a Dar Drius, el 23 de octubre. Tres días más tarde, el 26, salía de nuevo en acción de guerra integrado en la Columna del General Ruíz Trillo, esta vez para tomar y ocupar Tafersit y Buhafora. Apenas finalizó la misma que dos días después, el 28 de octubre, asiste a la ocupación y fortificación de varias posiciones en el collado de Tizzi-Assa, donde quedaría destacado en la posición principal, hasta que el primero de noviembre se relevó a su Bandera por parte del Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey”, núm.1, marchando acto seguido al campamento de Bufahora.

Tizzi-Assa (2)
A partir de ahora, Tizzi-Assa, es ya un nombre vinculado al Alférez Sendra y no por hallarse en las cercanías del mismo sino porque sus acciones militares, siempre irán vinculadas al mismo.
El día 7 de noviembre, sale a proteger a un convoy a Tizzi-Assa y Benítez, regresando a Buhafora sin novedad. El 25 de ese mes, sufre un intenso ataque el campamento español de Buhafora, por parte de los rifeños, siendo el mismo rechazado. El 1 de diciembre vuelve a salir su Bandera en apoyo de la Harca amiga en la protección de un convoy a Tizzi-Assa. Otro convoy con el mismo destino es protegido por la Bandera con Franco al frente, sosteniendo fuego con el enemigo el día 18 y de nuevo otro convoy cutro días después, en fecha 22 de diciembre.

Un “impas” entre los días 11 y 14 de enero de 1923 en que la Bandera, se traslada al campamento de Dar Drius para asistir a la imposición de la Medalla Militar el día 12, al que había sido hasta entonces comandante del Tercio, D. Francisco Franco Bahamonde. Tras este acto, la Bandera, regresó de nuevo a Buhafora, donde se dedicó a la protección de convoyes, de construcciones de caminos, relevos de fuerzas en las posiciones avanzadas, así hasta el día 3 mayo en que el Alférez D. Pablo Sendra Font, debe partir a Melilla, donde quedará ingresado por enfermedad en el Hospital Militar hasta el 15 de abril de 1923 en que se incorporará de nuevo a su bandera en Buhafora, no obstante, regresó en compañía de su Bandera a Melilla el 25 de ese mes, quedando acampado en Sidi Guariach hasta el 15 de mayo en que marcharon esta vez a Tafersit.

Una vez en Tafersit, tomó parte bajo las órdenes del Coronel D. Agustín Gómez Morato en las operaciones habidas los días 28, 29 y 31 de el mentado mes de mayo y que tuvieron lugar en las inmediaciones de Tizzi-Assa para vencer la tenaz resistencia que ofrecían los rifeños al paso de convoyes en los puestos avanzados del sector, acciones en las que de nuevo resultará mortalmente herido el 5 de junio y que evacuado a la enfermería de Dar Drius, nada se pudo hacer por salvar su vida, falleciendo a consecuencia de las heridas recibidas el día 6 de ese mismo mes. Iba a cumplir 22 años.

¿Qué pasó en Tizzi-Assa aquel 5 de junio de 1923? (4)
Según publicaba La Vanguardia de Barcelona, el 7 de junio de 1923, los combates de Tizzi-Assa, fueron consecuencia de la continua hostilización de las fuerzas rifeñas hacia los convoyes que abastecían aquellas posiciones y que tenían serios problemas para arribar a ellas. Dicha noticia, decía lo siguiente (textual) (4), bajo el título “…De Marruecos. La operación de Tizzi Assa. Detalles…”

“…Melilla 6, 15. Con objeto de aprovisionar las posiciones del sector de Tizi Asa, dispuso acertadamente el mando que se efectuara una operación para batir a los rebeldes que suelen concentrarse en aquellas barrancadas, hostilizando frecuentemente.
A dicho efecto organizaronse diversas columnas mandadas por el coronel Fernández Pérez. Tomaron parte la columna mandada por el coronel don Alberto Coronel, otra columna mandada por el coronel Gómez Morato , otra mandada por el coronel Morales, otra de reserva y otra de observación. Una de ellas iba mandada por el coronel Ruíz Portal.

Sabése que mediada la tarde del lunes el coronel Fernández Pérez, dirigió una vibrante alocución, diciéndoles a los soldados:

“Hoy me hago cargo de las columnas que mañana operarán. Ante todo, he de comunicaros que mañana iremos a Tizi Asa. Tengo la seguridad de que iremos por el espíritu que reina entre vosotros. Mañana será un día grande para el Ejército y para España”.
Las tropas respondieron vitoreando a España.
Después, hablando el coronel Fernández Pérez con los oficiales, les decía que se le había honrado mucho encargándole del mando de las columnas que iban a operar.

Sabénse los siguientes detalles de la operación. A media noche pusiéronse en movimiento las fuerzas, llegando al clarear el día a la antigua posición de Hamuda, ocupando cada columna la posición que se le había designado.

La mandada por el coronel Gómez Morato era la que debía llevar el convoy a Tizi Asa, marchando también para evitar que los rebeldes ocuparan las barrancadas; la columna del coronel Morales.
Primeramente la columna mandada por el coronel don Alfredo Coronel, llevando las harkas amigas, un tabor de regulares y fuerzas del gum, subió sin seria resistencia a la loma situada al este de Peña Taurda (Peña Tahuarda), constituyendo así el flanco derecho de la extensa línea de combate.

La columna del coronel Gómez Morato, que llevaba a la vanguardia dos banderas del tercio al mando de su teniente coronel señor Valenzuela, dejó a la izquierda el campamento de Buhafora, atravesando los barrancos y llegando hasta Peña Taurda (Peña Tahuarda) sin tiros.
La columna del coronel Ruíz Porta, siguió el camino antiguo del poblado de Buhafora, entablando contacto con el enemigo. Esta columna llevaba carros de asalto, artillería e infantería.
La columna del coronel Morales se subdividió en dos partes: una subió a Sidi Talhha y Sidi Haya. Avanzando media columna por el llano entre el barranco de Fersit y el barranco de Buhafora.

El convoy entró en la posición de Benítez a las once y media.
Primeramente el enemigo no hostilizó mucho, arreciando el fuego después y viéndose que el enemigo se precipitaba a ocupar las alturas que iban dejando nuestras fuerzas en su avance. Ante el empuje del enemigo, las fuerzas regulares atacaron a la bayoneta. En algunos momentos caían infinidad de proyectiles en todas direcciones sobre nuestras fuerzas. Entonces el comandante de regulares de Melilla, señor Frías, por hallarse heridos todos su oficiales, tuvo que cargar con la bayoneta al mando de catorce soldados, batiéndose con gran heroísmo. En todo momento, nuestras tropas, poseídas de entusiasmo, vitoreaban a España.

Cuando el convoy se hallaba cerca de Benítez, intervinieron las fuerzas del tercio, ayudando a los regulares y haciendo más fácil el acceso al convoy.
Un numeroso grupo de rebeldes, situado en el barranco cerca de la posición de Benítez, hizo retroceder a nuestras fuerzas.
Los batallones de San Marcial y de La Princesa se comportaron excelentemente, demostrando gran espíritu. En algunos momentos, el enemigo, falto de armas, se batió con piedras.

El comandante Frías retiró un soldado herido cuando intentaba retirar la cartuchera a otro soldado que acababa de expirar. El comandante Frías recibió dos balazos, hiriéndole menos grave. El teniente coronel Valenzuela murió en el ataque a la bayoneta frente a sus legionarios. Murió al quinto asalto después de arengar a sus legionarios. Valenzuela en dichos momentos, tenía su gorro en la mano, empuñando en la otra su pistola…”.

Momentos más tarde, caería el bravo Alférez D. Pablo Sendra Font, que con su intervención al frente de su sección, formada por veinte legionarios, evitó que los rifeños se llevaran el cadáver del Teniente Coronel Jefe del Tercio, D. Rafael de Valenzuela y Urzaiz, resultando dicho oficial muy gravemente herido en dicha lucha, heridas a resulta de las cuales, finaría a la mañana siguiente día 6 de junio en la enfermería de Dar-Drius.

Cae el Alférez Sendra (1)
Bajo el título “…Otro episodio glorioso…”, el diario “El Telegrama del Rif” del día 9 de junio de 1923, daba a conocer como murió el Alférez legionario D. Pablo Sendra Font, al frente de una sección, de forma valiente, al defender el cuerpo sin vida, inerte, del bravo Teniente Coronel Valenzuela, en evitación de que los rifeños se lo llevaran. Según narró un legionario herido en aquel combate, los hechos, tuvieron lugar de la siguiente forma (textual):

“…Uno de los heridos del Tercio, en el combate del día 5, nos ha referido un nuevo episodio, en el que se cubrieron de gloria el bravo alférez del Tercio Sendra y veinte legionarios a sus órdenes.
Acaeció el hecho al que hacemos referencia, en los momentos mimbados por el supremo resplandor de la gloria, en que el heroico teniente coronel del Tercio, Valenzuela, caía mortalmente herido, haciendo la generosa ofrenda de su vida en el altar de la Patria.
Muertos el bravo jefe y los cuatro camilleros, también del Tercio, que habían acudido a recoger el cadáver del glorioso Valenzuela, los rifeños, ensoberbecidos, trataron de apoderarse de los sagrados restos del heroico militar español, y entonces, un alférez del Tercio, el alférez Sendra, al mando de una sección de veinte legionarios, como él, valientes, como él, audaces, no vacilaron en avanzar, con sublíme arrojo, hasta luchar cuerpo a cuerpo con los rebeldes que no veían conseguido su propósito de apoderarse del cadáver del heroico jefe del Tercio.
Los rebeldes, superiores en número, hubieron de abandonar aquel lugar, al ver que otros legionarios acudían al que era sagrado lugar, porque allí estban los restos de Valenzuela.
Junto a este cadáver quedaron también, los del alférez Sendra y unos veinte legionarios, nuevos mártires de la Patria…”

“In memoriam” por el Alférez Sendra y sus Caballeros Legionarios (1)
Se publicó también en el rotativo melillense citado, firmado por F. de las Cuevas, un recuerdo en homenaje a la sección del Alférez Sendra, caída en defensa del cuerpo del Jefe del Tercio D. Rafael de Valenzuela Urzaiz, que bajo el título “…La leyenda revive, la guardia de honor de Valenzuela. A la Sección del Alférez Sendra, homenaje póstumo de admiración…”. Dicho homenaje, fue (textual):

“…La leyenda revive como en los tiempos heroicos. En los campos anegados de luz por el sol africano, como en bruñido cuartel de oro, el Tercio graba con la sangre de sus soldados, emblemas de gloria para la Patria.
En la lucha cruenta e implacable llega el momento culminante, sublime, en que se precisa el esfuerzo sobrehumano que impulsa los espíritus y los cuerpos a dar vida a la leyenda. Una barrera formidable se opone a la comunicación de hermano con hermano; más allá de ella en las alturas, unos puñados de españoles, vanguardia de nuestro honor y de nuestro derecho, esperan anhelantes el auxilio de los que, desde el llano, han de prooverles de los elementos que son imprescindibles para conservar sus vidas, y con ellas el honor de la Nación y de la raza.
Estos, avanzan por lomas y barrancos dando pecho al enemigo que, protegido por los accidentes del terreno, siembra la muerte en nuestras filas, con la esperanza de coronar la muralla, que él considera inexpugnable, con los despojos sangrientos de nuestros heroicos soldados.
Sobre el oro de la tierra, flameante de luz, el rojo de la sangre, brinda a la admiración de los cielos la bandera de España, que en pliegues caprichosos cubre el campo de batalla, como una alfombra de doradas mieses salpicadas de amapolas.
La resistencia es formidable; una lluvia de plomo dobla a los combatientes, como el granizo a los tallos de las plantas.
Donde el metálico sonido de las cornetas no alcanza al oído de las legiones de Iberia, se hace escuchar por todos, la voz vibrante del Jefe del Tercio que destacando su figura recia y arrogante, entre el asombro de propios y extraños, lanza como un rugido de la Legión los vivas de reglamento, y ofrece el pecho henchido de valor y la frente augusta y soberana llena de ideales y nobles pensamientos, a la Implacable que siega sus vidas, ignorante del valor de cada una de ellas.
Sus soldados, como miembros del mismo cuerpo y partes de su propio espíritu, con el arma blanca y acerada, que es, en las manos crispadas, ariete formidable de destrucción para la guerra, útil fecundo de trabajo en la paz, arrollan, destrozan y derrumban la muralla que el odio y la ignorancia quiso oponer a nuestro paso civilizador, con el tenebroso designio de hundir en la ignominia nuestro prestigio, como pueblo y como raza.
El cuerpo en tierra, de Valenzuela, crece ante las pupilas dilatadas de sus huestes, como túmulo gigante erigido en aquel momento, en la tierra inhóspita, a la grandeza y dolor de España. Él, es el amparo de los que en las alturas esperan anhelantes los elementos que les precisan para conservar inmaculado nuestro prestigio.
El combate decae; el convoy llega a su destino, los objetivos se cumplen: los pechos se dilatan a la hora del triunfo. El enemigo rueda maltrecho por barrancos y cañadas en busca del amparo que les da la distancia.
Todos los soldados que lucharon bajo las banderas de España, saldaron con entusiasmo su deuda de buenos hijos. A todos les alcanza la satisfacción del deber cumplido y de la gloria; pero aquellos que constituyeron el cuerpo de esa alma que se llamó en la tierra Valenzuela, no quieren que entre sin honores en las regiones de la inmortalidad.
De las fuerzas desechas del Tercio surge la sección del Alférez Sendra, que en último homenaje de admiración y de adhesión a su jefe, se inmola íntegra, completa, ante su cadáver, y en correcta formación militar, de cuatro en cuatro, van desprendiéndose los espíritus de los cuerpos, dando guardia de honor en su triunfal carrera por los indefinidos espacios del más allá de la vida, para gritar hasta en los umbrales de la Gloria: ¡Paso a nuestro Teniente coronel!, ¡Paso al jefe del Tercio de la Muerte!, ¡Paso y acatamiento a España, a su Ejército y a la Legión!...”

Sepelio de D. Pablo Sendra Font (1)
Todo y que sus restos descansan en el panteón familiar del camposanto de la localidad costera de Vilanova i la Geltrú, en Barcelona, incialmente, D. Pablo Sendra Font, el 8 de junio de 1923, recibió cristiana sepultura en Melilla junto a otro oficial legionario caído heroicamente en combate el 5 de junio, el Alférez Saénz Perea, siendo presidido por el Coronel del Regimiento de Melilla, Gómez Morato y el Comandante del Tercio D. Lucas Mercader. La prensa hizo eco del entierro y se dio a conocer el ya mentado anteriormente, “Telegrama del Rif”, en la forma siguiente (textual):

“…Ayer mañana a las diez, se verificó en el cementerio de la Purísima Concepción el sepelio de los alféreces del Tercio señores Saénz Perea y Sendra, que murieron heroicamente en el brillante combate del pasado día 5.
El fúnebre acto fue presidido por el coronel del Regimiento de Melilla, jefe de la columna de choque, que tan valerosamente se ha comportado en los pasados combates, señor Gómez Morato, y el comandante del Tercio señor Lucas Mercader, que llegó procedente de la posición de Benítez.
Los féretros que guardaban los restos de los citados oficiales fueron envueltos en la bandera nacional.
La Legión ofrendóles coronas, con sentidísimas dedicatorias.
En el momento de dar sepultura a los cadáveres, el coronel Gómez Morato, pronunció las siguientes vibrantes palabras:
“Yo os despido en nombre de la legión y de todo el Ejército. Os doy un adiós en su nombre. Vuestro recuerdo perdurará siempre en nuestra memoria. Habéis muerto gloriosamente, excediéndoos en el cumplimiento de vuestro deber, escribiendo una de las más bellas páginas de gloria en el historial del Ejército español. Que Dios os acoja y entréis en la Gloria que bien la mereceis por vuestro comportamiento. ¡Viva España!, ¡Viva el Rey!, ¡Viva la Legión!”.
Después el coronel Gómez Morato trasladóse al lugar donde recibió tierra el cadáver del legionario Francisco Vázquez expresándose en los siguientes o parecidos términos:
“Enterramos a un compañero vuestro y sabeis que lo hacemos con el mismo cariño y sentimiento que acabamos de hacerlo con vuestros oficiales. Gritad conmigo: ¡Viva España!, ¡Viva el Rey!, ¡Viva la Legión!”. Fue un acto en extremo emocionante…”


Panteón de la familia Sendres, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde reposan los restos del heroico Alférerz legionario D. Pablo Sendra Font

Sus restos, fueron embarcados para Barcelona el 24 de septiembre de 1929 en Melilla, para recibir definitiva sepultura en Vilanova i la Geltrú, entonces un pueblecito costero en el litoral catalán en la provincia de Barcelona. (3).

Medalla de Sufrimientos por la Patria pensionada para el Alférez del Tercio de Extranjeros, D. Pablo Sendra Font (6)
D. Pablo Sendra Font, fue recompensado con la Medalla de Sufrimientos por la Patria a resultas de las heridas que le causaron la muerte, al día siguiente después de haber participado en el combate de Tizzi-Assa el 5 de junio de 1923. Aún y así, dicha concesión, topó con algún impedimento que otro ya que equiparando el caso con el de otro oficial fallecido a resultas de las heridas recibidas, horas después, al parecer, se trataba de averiguar para ser dicha condecoración concedida si se sobrevivió o no a las 24 horas inmediatas, cosa que quedo demostrada y siendo no obstante otorgada finalmente. Dicho expediente citaba (textual):
27 de agosto de 1924
“…El General en Jefe del ejército de España en África, con escrito de 6 de agosto de 1924, cursa documentada propuesta de Medalla de Sufrimientos por la Patria, pensionada a favor del alférez de Infª fallecido D. Pablo Sendras Font.
Examinada dicha propuesta resulta que, perteneciendo el expresado oficial al Tercio de Extranjeros, fue herido por el enemigo en el combate de Tizzi Aza (Melilla) el día 5 de unió de 1923, y que falleció al día siguiente. Habiendo sido calificadas sus lesiones de graves.

Se trata de un caso análogo al del capitán de Infantería D. Isidoro Quiroga Jordá que, con R.O. de 17 de julio ppdº (pasado) se ha remitido a informe del Consejo Supremo de Guerra y Marina, por no estar aclarado si dicho capitán falleció antes o después de las 24 horas de ser herido; pues en el primer caso no podría otorgársele la Medalla para que fue propuesto. Por haber informado en tal sentido el referido Alto Cuerpo en el expediente de D. Julio Argüello Brage también fallecido.

En su vista puede dejarse en suspenso este expediente hasta que se reciba informe pedido en el del capitán Quiroga…”

07 de marzo de 1925
“…presente expediente, según nota de 27 de agosto de 1924, quedó subordinado al informe que, en el caso análogo del capitán de Infª D. Isidoro Quiroga, emitiese el Consejo Supremo de Guerra y Marina, y como este Alto Cuerpo, en vista de antecedentes que, sin duda, existirán en el mismo, ha informado dicho caso en el sentido de que procede a otorgar la Medalla de Sufrimientos por la Patria pensionada por constar que el capitán Quiroga fue herido a las 10 de la mañana de un día, falleciendo a las 16 del día siguiente, el Negociado entiende que en el presente expediente conviene averiguar si el alférez Sendras sobrevivió 24 horas a su herida, y a tale efecto, procede a pedir antecedentes al General en Jefe del Ejército de España en África…”

21 de mayo de 1925
“…El General en Jefe del Ejército de España en África, con escrito de 21 de mayo de 1925. Contesta la R.O. de 12 de marzo último manifestando que el alférez de Infª D. Pablo Sendras Font, a quien se refiere este expediente, fue herido el día 5 de junio de 1923, entre las 8 y 9 de la mañana, falleciendo en la enfermería de Dar Drius a las 15 horas del día siguiente….”

14 de junio de 1925
“…Habiendo aquel oficial sobrevivido más de 24 horas a su herida, el Negociado, dando aquí por reproducido, cuanto expuso en sus notas de 27 de agosto y 7 de marzo últimos, entiende que puede concedérsele la Medalla para que fue propuesto, con la pensión de 30 pesetas correspondientes a los dos días antes aludidos, y la indemnización de 875 pesetas (25% del sueldo que disfrutaba), en total 905 pesetas, como comprendido en el caso c) del artículo 5º de la ley de 7 de julio de 1921 (D.O. nº 151), no proponiendo pase este expediente al Directorio Militar, en virtud de lo acordado en 25 de junio de 1924 en el del comandante de Infantería D. Felipe Figuera y otros heridos por el enemigo propuestos para aquella Medalla…”

Otros oficiales heridos en los combates del 5 de junio de 1923 y por aquellas fechas (5):
Teniente Coronel Jefe de Aviación, D. Alfredo Kindelán y Duany. Herido en el cuello a media mañana del 7 de junio mientras volaba como observador, en un avión pilotado por el Capitán Llorente.
Capitán Carrillo, en un violento aterrizaje, herido leve en un pie.
Capitán de Navarra, D. Mariano Pinilla, ingresado en el Hospital de Docker en Melilla.
Alférez del Tercio, D. Santiago Tenorio, ingresado en el Hospital de Docker en Melilla.
Practicante Militar, D. Pedro Rodríguez, ingresado en el Hospital de Docker en Melilla.
Comandante Frías, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Capitán de Regulares de Melilla, D. Sampedro, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Capitán de Regulares de Melilla, Giménez, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Capitán de Regulares de Melilla, Canillo, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Capitán de Regulares de Melilla, Larrea, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Santos, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Segalerva, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Roa, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Perea, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Carbonell, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Rivas, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Subiran, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla. En estado muy grave.
Teniente Royo, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Teniente Torres, ingresado en el Hospital de la Cruz Roja de Melilla.
Caídes de Nador, heridos graves.
Caídes de Lahanen, heridos graves.
Teniente Cea, de la policía indígena, herido grave.
Capitán de Regulares de Alhucemas, Chacón, herido grave.
Capitán de Regulares de Alhucemas, Fernández Cordón, herido grave.
Teniente de Regulares de Alhucemas, Vara del Rey, herido grave.
Alférez de Regulares de Alhucemas, Velarde, herido grave.
Alférez de Regulares de Alhucemas, Toll, herido grave.
Comandante de Regulares de Alhucemas, Velasco, muerto.

Nota:
En la Hoja de Servicios del Alférez D. Pablo Sendra Font aparece anotado su apellido como Sendras y en el cementerio de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), la lápida que cubre el panteón donde reposa, aparece el apellido Sendres. En la prensa de la época, figura como Sendra.

Fuentes:
(1). “El Telegrama del Rif”, Diario ajeno a la política , defensor de los intereses de España en Marruecos, núm. 7.991, Melilla, 9 de junio de 1923,
(2). “Hoja de Servicios del Arma de Infantería”, 7ª Subdivisión, Servicios, vicisitudes, guarniciones, campañas y acciones en que se ha hallado, correspondientes al Alférez de Infantería del Tercio de Extranjeros, D. Pablo Sendra Font. (Archivo General Militar de Segovia).
(3). “ABC”, Madrid, edición de la mañana, pág. 30, Madrid, miércoles 25 de septiembre de 1929.
(4, (5)). “La Vanguardia”, Barcelona a 7 de junio de 1923.
(6). “Hoja de Servicios del Arma de Infantería”, correspondiente al Alférez de Infantería del Tercio de Extranjeros, D. Pablo Sendra Font, Archivo General Militar de Segovia.
(7) “Gaceta de Madrid”, núm. 3, pág.92, Madrid, 3 de enero de 1936.
Cartel de Alistamiento en la Legión y litografía a color de la misma, obtenidos a través del buscador de imágenes de Windows en Internet.
(8). Fotografía del Panteón de la familia Sendres donde reposan los restos del heroico Alférez Sendra, efectuada por el autor, Hans Nicolás i Hungerbühler.
(9). “Junio de 1923, llora España. Cae el Jefe Legionario”, por D.Javier Martí, publicado en Internet.

Hans Nicolás i Hungerbühler

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La labor de la Marina de Guerra española en la costa marroquí

De la Marina de Guerra, poco se hablaba en la prensa de la época sobre su papel en la Campaña de Marruecos, cuando jugó un papel muy importante. Cándido Lobera, director, fundador y propietario del rotativo melillense “El Telegrama del Rif”, elogiaba en sendos artículos el papel de nuestra Marina en aquellos tiempos, ya que sus misiones, que consistían en vigilar la costa, una costa hostil con apenas dos abrigos donde resguardarse en más de 90 millas, llevando a cabo esa vigilancia desde Afrau a la desembocadura del río Lau, con el consiguiente problema de la persecución del contrabando, fuente a pesar de ser a pequeña escala, de abastos y armas para los rifeños, esperando les fueran entregadas embarcaciones armadas de pequeño calado para poder perseguir a esos contrabandistas a las calas donde se ocultaban y en el que los marinos no podían entrar por el calado de sus naves y, siempre con la inestimable ayuda del inglés al rifeño, menos mal que el contrabando a mayor escala, entraba por tierra y Francia, se hallaba por la labor de perseguirlo conjuntamente con el español. Dichos elogios, que incluían el repliegue ideado por el Directorio Militar de Primo de Rivera, dirigidos a nuestros marinos, quedaron recogidos en el citado diario de
la forma siguiente ( textual ):
( Rada de Tánger )


“…La guerra en Yebala
Labor de la Marina de Guerra en la costa marroquí

La opinión no aprecia debidamente la inmensa labor de nuestra Marina de guerra en Marruecos, tal vez por lo poco que de ella se habla y escasas informaciones, no siempre posibles debido a la naturaleza de ciertos servicios que la prudencia impone silenciarlos. Sin embrago, discretamente puede divulgarse algo que permita formar juicio de su loable intervención en esta guerra, cuya trascendencia reconocen propios y extraños.

Tres misiones le están encomendadas: Vigilancia, abastecimiento de posiciones y bombardeo. Desde 1921, realiza el bloqueo del litoral rebelde, habiéndose intensificado los últimos meses. Las fuerzas navales en Marruecos, bajo el mando del contralmirante Guerra, que tiene como jefe de Estado Mayor al capitán de fragata Boado, se hallan así integradas: Cruceros “Cataluña” y “Extremadura”; cañoneros “Canóvas del Castillo”, “Bonifaz”, “Recalde”, “Laya” y “Lauria”; diez guardacostas; dos torpederos y siete barcazas “K”, de las que usaron los ingleses en los Dardanelos y costa de Bélgica. Los transportes de guerra y el “España 5”, prestan también excelentes servicios.
Cañoneros y guardacostas turnan en la vigilancia, desde Afrau al río Lau, permaneciendo en el mar cincuenta y seis horas consecutivas. Es tan poco hospitalaria la costa marroquí, que sólo cuenta dos refugios; uno en Gomara para vientos de Poniente, y Cala Tramontana para Levantes; los demás son pequeñas calas, exclusivas para cárabos. Es decir que hay noventa millas sin abrigo.

La persecución del contrabando es continua, tenaz y puede afirmarse que merced a la vigilancia ejercida, no se ha efectuado en grande escala. Los pequeños alijos son inevitables. Despliegan tal osadía y tan extraordinarios recursos los contrabandistas, que pocas veces son apresados; y cuando nuestros barcos les persiguen, encuentran la documentación en regla y nada sospechoso en las bodegas. Sin duda arrojan la carga al verse sorprendidos.

Díganlo esas gasolineras de la matrícula de Gibraltar “Silvia” y “Estrella de Oriente” y tal cual pesquero o vaporcito, fichados como sospechosos. Aquellas pertenecen al grupo financiero que acaudilla el capitán Gardinier, célebre por sus jocundos contratos con Abd-El-Krim. Periódicamente anuncia nuestro cónsul las salidas y como los motores le permiten un andar de dieciocho millas, y son los tripulantes gentes arrojadas, muy conocedoras de los recovecos de la costa, resulta difícil darles alcance.

Suponemos se habrá formulado enérgica reclamación y también adivinamos la respuesta. Que cargan en alta mar. Si se invirtieran los términos y una nación tuviese el convencimiento de que barquitos españoles pertrechaban a gentes levantadas en armas contra ella, habrían exigido el decomiso.

A este propósito recordamos un caso que viene como anillo al dedo. Se publicaba años atrás, en Algeciras “El Centinela del Estrecho”, y sus 37 números fueron denunciados, y al fin suspendido el semanario, a instancias de las autoridades gibraltareñas.

Cerca de Alhucemas, apresó el crucero “Extremadura” cierto buque holandés, que había mandado un bote a tierra con tres personas. La requisa produjo el resultado negativo de siempre. Confidencias posteriores anunciaron que, ese u otro barco de igual nacionalidad, proporcionó a los rebeldes fusiles, cartuchos y granadas de mano.

Los guardacostas soportan en el mar grandes temporales, pues esta es su principal característica. Por lo demás, sólo andan de ocho a nueve millas y calan cinco metros. Para terminar con los pequeños alijos, pronto se incorporarán a la escuadra de Marruecos gasolineras armadas, de mucho andar, que puedan internarse incluso en las calas.

Todas las semanas destruíamos algunos cárabos que se aventuran a la pesca. El tráfico de mercancías, de mucho valor y poco peso, que se realizaba por las costas de Gomara, en prejuicio de las aduanas, se halla totalmente suspendido, lo que constituye rudo golpe para los ribereños, cuyo bienestar deben al hecho de ser obligados intermediarios de las kabilas del interior.

El contrabando en gran escala, se ha realizado y realiza por la frontera terrestre; procede de la otra zona y de Tánger, sostén de la rebeldía y uno de sus más poderosos auxiliares. Esta afirmación no lleva consigo la anuencia de las autoridades del otro Protectorado, tan interesadas como las nuestras en perseguir el armamento de los rebeldes.

El productivo comercio del litoral marroquí con las lazas africanas, Argelia y Gibraltar, se halla prácticamente suspendido desde hace tres años, y como las cosechas fueron mediocres, sólo se concibe la pujanza de nuestros enemigos, por los auxilios en metálico y en especie que reciben de sus colaboradores. De otras suerte, la miseria y la falta de municiones, les hubiera hecho claudicar.

La labor de nuestros marinos es dura, penosa y exige fatigas y penalidades que gustosos soportan. A la vigilancia de la costa bravía, precisa añadir otros servicios. Abastecimiento de puertos y cooperación a las operaciones de tierra. De ellos trataré en el siguiente artículo…”
( Acorazado "Pelayo" )
“…Labor de la Marina de Guerra en la costa marroquí
Evacuación de posiciones
(De nuestro director).

El litoral berberisco, asilo del primer enviado de los Califas de Oriente, cuna de los famosos gomeres, es tan bravío y poco hospitalario como la indómita raza que lo puebla. Las posiciones que ocupamos .recientemente evacuadas- prueban lo ilusoria de la solución por la fórmula línea costera, irradiando influencia sobre el interior. Su enlace terrestre con Tetuán, hubiera exigido costosos caminos, nuevas posiciones y columnas móviles en constante movimiento, -la razón de la columna es el puesto y la del puesto la columna- esquivándolos, se las aprovisionó por vía marítima.

La Marina de guerra puede testimoniar las dificultades de la empresa, aún en tiempo de paz, por tratarse de ensenadas abiertas a todos los vientos; menos mal, que sus grandes fondos permiten aproximarse mucho a tierra. Cien veces abandonaron los barcos el puerto de Ceuta, y pocas lograban el abastecimiento en la primera salida. El 18 de Febrero fue necesario enviar socorros a M’Ter, y hasta el 26 no pudo desembarcar el entonces coronel Serrano, jefe de la columna.

Las grandes barcazas “K”, constituyen auxiliares poderosos de ese servicio; las dirigen maestres de marinería, tienen dos motores de petróleo y gasolina y su capacidad permite el holgado transporte de 400 hombres. Dos remolcadores, “El Gaditano” y “Ferrolano”, al mando de alfereces de navío, la auxilian, escoltándolas y protegiéndolas guardacostas y cañoneros. El invierno y hasta la primavera, fueron duros para estos marinos, que capeando temporales esperaban momentos de relativa calma para echar en tierra víveres y municiones. Únicamente quiénes soportaron labor tan ruda, de escaso relieve, pero de gran importancia, saben el esfuerzo desplegado y penalidades sufridas, acrecentadas desde Febrero, fecha en que gomaris y rifeños iniciaran los ataques contra M’Ter. A las inclemencias del tiempo, se unió la hostilidad enemiga el peligro y mutuo apoyo, han establecido sólidos vínculos de compañerismo entre las fuerzas de mar y las de tierra.

Intensamente ha cooperado la escuadra de Marruecos a la defensa de posiciones costeras, abatiendo con sus fuegos el empuje rebelde, cañoneando las concentraciones que desde Alhucemas se dirigían a la zona occidental y acallando los fuegos de las baterías emplazadas desde Sidi Dris a Gomara. Alguna pieza fue desmontada por los marinos, no obstante su disposición habilísima que las oculta – como si montadas estuvieran sobre montajes eclipse- tan pronto disparan.

Sabida es la abundancia de municiones de los rebeldes, incluso de artillería; centenares de granadas han disparado contra nuestros barcos y solo dos hicieron blanco; una en el “Cataluña” al chocar contra un candelero del toldo; otra, en el “Extremadura”, debajo del castillo; los marinos han pagado también su contribución de sangre. La escuadra bombardea eficazmente la costa, ha destruido poblados y embarcaciones morunas, inflingiendo duro castigo a los tercos que desoyen las voces de la concordia.

La evacuación de posiciones, ha desplegado valor, pericia y entusiasmo. Una sola noche bastó para llevar a bordo 700 hombres de la guarnición de M’Ter, 25 cabezas de ganado, 5 piezas de artillería y 150 toneladas de víveres y municiones. El enemigo se apercibió al nacer el día; era tarde para oponerse; cuando entró en el campamento, nada quedaba aprovechable. El maestre de una de las barcazas resultó herido.

La evacuación de Tiguisas fue más accidentada, por lo mucho que arbolaba el mar, A última hora se dieron cuenta los rebeldes, interviniendo eficazmente el “Extremadura”, “Cataluña” y torpedero “19”. A la salida del sol, se hallaban a bordo hombres, ganado e impedimenta. Ocupó el enemigo un pequeño blocao y tuvo el “Laya” la fortuna de volarlo pereciendo cuantos osadamente lo asaltaran.

Targa es playa ideal, superior a las más alabadas; allí se trabajó mucho, no dejando ni un grano de arroz. La evacuación de Magán, Messala y Kaasera, se hizo en pleno día mediante operaciones combinadas, que desconcertaron el enemigo. Tampoco costó bajas realizándose así de modo brillante y casi incruentamente el proyecto del Directorio de abandonar las posiciones desde M’Ter al Lau.

Los ribereños adictos, no quisieron quedar expuestos a las iras de los rebeldes. Las bracazas “K” han conducido hasta Río Martín a esos kabileños, a sus ganados y ajuares. Hoy, 1.500 gomaris y benisaidis acampan no lejos del poblado español, pescadores de oficio, ejercen su industria, protegidos cuando se alejan por los guardacostas. Las aguas de Gomara ofrecen en cantidad fantástica, calamares y las más variadas especies, que los refugiados llevan al mercado tetuaní, hallando larga compensación para su trabajo.

La escuadra del contralmirante Guerra, de la que es jefe de Estado Mayor el capitán de fragata Boado, tiene en su haber otros servicios, que la discreción silencia. Ella cosntituye eficaz salvaguardia de Afrau, Lau, Alhucemas y Peñón; ella impide la pesca a los rebeldes y el comercio, del que obtenían pingües rendimientos rifeños y gomaras; y en fin, pone coto al contrabando, en la medida de lo posible, demostrando elevado espíritu, valor e inteligencia. El día que disponga de gasolineras armadas, de rápido andar, dará caza a las que, al amparo de su velocidad, logran de tiempo en tiempo, burlar la vigilancia y refugiarse en las calas.
Los marinos de guerra son dignos compañeros de los soldados que en tierra se baten bravamente, y como ellos acreedores de la gratitud de España.

Candido Lobera….”


Fuentes:
“El Telegrama del Rif”, Melilla jueves 9 y viernes 10 de octubre de 1924, pág 1, núms. 8.406 y 8.407.

Introducción y recopilación: Hans Nicolás i Hungerbühler

lunes, 30 de agosto de 2010

1910: LA PRIMERA GRAN FERIA DE MELILLA

Los festejos patronales de nuestra ciudad tienen su origen en el año 1571, pues fue a partir de entonces cuando se tiene por Patrona a Nuestra Señora la Virgen de la Victoria.
Si bien sus celebraciones no adquirieron carácter de Feria, tal como hoy la entendemos hasta el año 1903, cuando la Junta de Arbitrios decidió que los periodistas, aquellos que habían traído el desasosiego a la ciudad al divulgar la guerra civil desatada en el entorno fronterizo marroquí, fueran los encargados de organizar los primeros grandes festejos patronales, Feria de Melilla. Entonces nuestra ciudad contaba con una población cercana a los 10.000 habitantes, de los cuales 5.800 eran civiles y 3.500 componían su guarnición militar.
Anteriormente, en los años 1901 y 1902 se celebraron festejos coincidiendo con la festividad del Corpus y coronación de Alfonso XIII. Las dos primeras ferias, en los años 1903 y 1904, tuvieron como marco el Paseo del General Macías y calles adyacentes del Barrio del Mantelete, más al iniciarse la construcción del Puerto e instalarse en ese paseo vías férreas, las autoridades con buen criterio decidieron trasladarlas al Parque Hernández y Plaza de España.


En 1909 no pudieron celebrarse los festejos patronales al iniciarse el 9 de julio de ese año la Campaña del Rif. Guerra que trajo consigo la multiplicación de la población civil y militar, pues la primera pasó de 12.000 a 21.000 habitantes, mientras que la guarnición llegó a superar la cifra de 40.000 soldados. Tendencia alcista que únicamente se mantuvo entre los civiles, quienes entre primero de año y el 15 de septiembre de 1910 aumentaron en 5.163 personas. Todo ello hizo que muchos deseasen unos festejos en 1910 superiores a los anteriores, más la falta de estímulo, fondos municipales y ausencia de una Comisión de Festejos permanente lo impidieron. No obstante se derrochó ilusión e ingenio en todo cuanto se realizó.
Vista aérea del Parque Hernández, escenario habitual de celebración de las ferias de Melilla desde el año 1905

Programa de los festejos de 1910
Pocas fechas antes de su inicio la población de Melilla conoció las actividades previstas para celebrar los festejos patronales de la ciudad gracias a su publicación en las páginas del diario El Telegrama del Rif.
Al igual que ocurriera en la edición anterior de 1908, se proyectaron los festejos para que tuvieran lugar entre los días 8 y 13 de septiembre inclusive. Comenzaron el jueves 8 con la tradicional Diana y Cabalgata por los barrios de la ciudad, función religiosa en la iglesia parroquial, inauguración de la tómbola benéfica y ya por la noche con la iluminación y música tanto en el Parque Hernández como calle Chacel, actual Avenida. Constituyendo la utilización de la Avenida una novedad seguramente destinada a acoger a parte de la aumentada población local, descongestionando el Parque.
Sin embargo el baile popular celebrado en la Avenida en la tarde del segundo día de Feria resultó un fracaso, al negarse los concurrentes a danzar ante tanto público.
También en esta jornada inicial, a las diez de la noche se pudo contemplar la primera vista de fuegos artificiales. Teniendo lugar la segunda el domingo 11 sobre el Cerro de Santiago.
Hubo competiciones de regatas y cucaña en la rada, magno concierto con la actuación de todas las bandas de música de la guarnición, carreras de bicicletas y burros, y a modo de colofón en la última noche el desfile de una Gran Retreta Militar.
Actos que siempre estuvieron acompañados con los habituales puestos de buñuelos, barracones de espectáculos, casetas y atracciones diversas
En estos eventos lúdicos ejerció la presidencia de la Comisión de Festejos de la Junta de Arbitrios, el señor José M. Repiso, oficial auditor.
En los días previos al inicio de los festejos el general José Marina dejó el mando de la Plaza y al igual que ocurre en el presente año 2010, los musulmanes comenzaron a celebrar el mes sagrado del Ramadán.


Sin espectáculos taurinos
Una novedad de las fiestas patronales del verano del año 1910 fueron la ausencia de las tradicionales corridas de novillos que se celebraban en la plaza de toros del antiguo barrio de Triana, hoy denominado Industrial, y que estuvo ubicada aproximadamente donde hoy tienen sus instalaciones las empresas GASELEC y CABLEMEL.
Un modesto coso levantado en 1902 para celebrar la mayoría de edad del Rey Alfonso XIII, construido en mampostería y madera por una sociedad formada por gente de Melilla y que costó la suma de 35.000 pesetas. Plaza que solía ofrecer malos espectáculos por la ausencia de profesionales del toreo así como auténticas reses bravas.
Unas tan desaliñadas y continuadas faenas que acabaron con la afición local a la fiesta nacional. Así en el transcurso de los festejos de 1908 se celebraron en ella las últimas corridas de novillos, para a continuación ser desarmada y aprovechada su madera por la minera Compañía Norte Africana.

Monsieur Blondin
Sin ningún género de duda una de las mayores atracciones de estos festejos patronales estuvo representada por los ejercicios de funambulismo realizados por monsieur Arsn Blondin.
Su primera actuación se anunció para el lunes 12, más por razones meteorológicas o físicas, ésta se demoró hasta el día siguiente. Y en vez de tener lugar en el Parque Hernández como inicialmente se indicó, se desarrolló la demostración circense en la Plaza del Campo, actual Plaza de España. Ante tal enorme gentío que media hora antes del espectáculo las autoridades tuvieron que interrumpir la circulación de carruajes.
Comenzó la actuación funambulista a las cinco y media de la tarde y a pesar del viento de Poniente, que hacía aún más peligroso el ejercicio, Monsieur Blondin recorrió el cable empuñando el balancín con gran soltura. Recibiendo por ello una gran ovación por parte del público, que atónito observó como el artista exultante de optimismo volvió a cruzar el cable, pero esta vez con los ojos vendados y además hizo piruetas sobre el centro de la plaza. Magnífico espectáculo que el vecindario supo agradecer con atronadores aplausos.
Ejercicios de funambulismo
Con este título nuestro admirado José Ferrin ( Málaga, 1870 – Melilla, 1933 ), redactor jefe de El Telegrama del Rif deleitó a los lectores de su periódico en la edición del martes 13 de septiembre de 1910, acerca de la gran expectación creada por el inefable señor Blondin.

“Para ver los ejercicios
de Blondin, hombre funámbulo,
se congregó en nuestro Parque,
poco después de las cuatro,
todo lo más escogido
de la plaza y de los barrios,
amén de muchas niñeras
y una legión de soldados.
Más a pesar de este exceso
de concurrencia, los pájaros
fueron los únicos seres
que por los aires vagaron,
pues Blondin se quedó en tierra
y el público soberano
tuvo que volver a casa
sin ver al hombre funámbulo.
Esta tarde, según dicen
informes autorizados,
Blondin, vestido de corto,
realizará los trabajos
anunciados para ayer.
Martes y trece, ¡ lagarto !
Dios coja al pobre Blondin
cuando menos confesado”.

El señor Blondin, que había llegado a Melilla el 29 de agosto, no quiso despedirse de la ciudad sin antes pretender ofrecer una función gratuita en honor de la guarnición.
Recordemos que este señor, que también fue domador de fieras, fue muy popular en la Melilla de comienzos de siglo, así como su hijo, músico que ejerció de instructor de la banda del Roghi Bu Hamara en Zeluán.

Chicas casaderas
Otra atracción de la Feria de Melilla fue el espectáculo gratuito de ver pasear junto a los jardines a los grupos de señoritas en busca de novios. Toda una atracción que igualmente mereció la atención de nuestro conocido periodista y poeta festivo José Ferrin en las páginas de El Telegrama del Rif del día 11 de septiembre de 1910:
“En el Parque
Nutridos grupos de hermosas chicas, seguida de otros de tenorios de ocasión…
¡ Oh, jóvenes amables
que, con seguro paso,
al parque dais mil vueltas
sin pizca de cansancio,
seguidas de una turba
de novios de verano!
No hacer gran caso de ellos,
pues son, al fin y al cabo,
los mismos pretendientes
que, por pasar el rato,
siguieron a otras niñas
en anteriores años.”
Los paseos de las chicas en aquella Melilla de 1910 en muchas ocasiones resultaron fructíferos, pues como el mismo José Ferrin escribiera aproximadamente un mes antes, el 5 de agosto: “Todas se casan.
Así dicen los anuncios
en que de boda se habla,
y así viene sucediendo
en esta Plaza africana
desde que finó la guerra
a que el moro nos llevara.
Por razones que yo ignoro,
Hoy todas, se casan,
Las morenas y las rubias,
Las horribles y las guapas…”

Fiesta de bicicletas
Las competiciones ciclistas también alcanzaron protagonismo en la Feria melillense de septiembre de 1910.
Programada inicialmente para el sábado 10 de septiembre, segunda jornada de festejos. Consistió en la celebración de una carrera de cintas sobre bicicletas organizada con todo lujo de detalles, tales como que los corredores serían dieciocho, todos uniformados con jersey y pantalón corto de clase y color a elegir, además de medias y zapatos. Las cintas llevarían un número correspondiente a un premio a entregar al participante que la saque de su carrete provisto de anilla, con un palito.
Todos los jugadores marcharían a igual velocidad y mantendrían entre ellos la misma distancia. Quienes además no pudrían colocar los pies en el suelo desde diez metros antes del lugar donde estaban colgadas las cintas.
Como entonces era habitual, las cintas fueron confeccionadas y bordadas por señoritas de la localidad. Y entre los participantes lo más florido y adinerado de la sociedad, destacando entre éstos a Juan Brunet, propietario de los grandes almacenes "La Reconquista"; Miguel Vila, entonces socio de los Hermanos Boix en el negocio de la papelería y años más tarde propietario del establecimiento de papelería, fotografía e imprenta Posta Exprés, actual Cooperativa Gráfica Melillense; Conrado Astigarraga, gran aficionado al ciclismo y que tiempo después ejerció de concesionario de automóviles; Rafael Fernández, que posiblemente fuera Rafael Fernández de Castro y Pedrera, periodista y luego Cronista Oficial de Melilla y finalmente Agustín Silva, suboficial del Ejército, fotógrafo y hombre ligado al desarrollo del automovilismo e la ciudad a partir del año 1921, e impulsor tras la guerra civil de la antigua Cofradía de Semana Santa que existió en el Barrio del Real.
Levantó tal expectación esta prueba ciclista entre los melillenses, que el día y hora previsto, a las cinco y media de la tarde, era tal la aglomeración de público variopinto en el paseo central del Parque Hernández, que éste quedó insuficiente, pues el enorme gentío rebasó los límites establecidos de seguridad y los ciclistas apenas podían maniobrar. Obligando a algunos de ellos a retirarse. Situación por la cual los organizadores se vieron forzados a aplazar la celebración del evento al día siguiente.
La más perjudicada fue la empresa concesionaria del alquiler de las sillas existentes en el Paseo central del Parque, pues fueron numerosas las que quedaron inservibles.
En la nueva convocatoria el marco elegido fue la prolongación del Parque Hernández, la amplía calle Carlos Ramírez de Arellano. donde un ansioso público encontró mejor acomodo gracias a la diligencia del Sr. Alemán, jefe de Orden Público en la ciudad. Además la tribuna que se había levantado para la ocasión se trasladó a la nueva ubicación, para ser ocupada por las bellas señoritas que habían cedido las cintas.
Por fin se pudo celebrar la esperada fiesta ciclista que fue amenizada con escogidas piezas musicales interpretadas por la Banda del Regimiento de Melilla.
El señor Anselmo Boix, empresario del ramo de papelería fue el encargado de ordenar la salida. Y constituyó tan rotundo éxito la prueba y los participantes pusieron tanto empeño como vehemencia, que algunos rodaron por la calzada, sin sufrir daños de importancia. Si bien no ocurrió lo mismo con sus máquinas, pues dos bicicletas se rompieron a consecuencia de sendas aparatosas caídas.

Regatas y cucañas
Celebradas en la rada, pudieron ser contempladas por numeroso público desde los muelles y murallas de Melilla la Vieja.
La primera regata contaba con un premio de cien pesetas destinado a la primera embarcación de cuatro remos que en cinco minutos lograra avanzar mil metros. Lográndolo la denominada “Cometa Halley”. Mientras que la segunda y última regata, destinada a embarcaciones provistas de seis remos, tuvo un premio de 140 pesetas, estuvo más disputada y logró la victoria la capitaneada por Ángel Morán tras recorrer mil metros en cuatro minutos.
Una vez concluidas las competiciones de regata, comenzaron las de cucaña, también amenizada por la música del regimiento de San Fernando. Se dieron tres premios, de 25, 20 y 15 pesetas entre aquellos jóvenes bravos que la superaron, al mismo tiempo que el público disfrutó de las numerosas situaciones cómicas que dan a lugar estas pruebas.

Prorroga
Resultado de la enorme animación que gozaron todas la actividades programadas de estos festejos, la Comisión organizadora decidió ampliarlos añadiendo un número exótico, típico del vecino país: Una corrida de la pólvora ejecutada magistralmente por una treintena de jinetes rifeños a las cinco de la tarde del 14 de septiembre en el antiguo Barrio de Triana.
El espectáculo constituyó un gran éxito y los jinetes vestidos con lujo sobre hermosos caballos, miembros de la policía indígena de Atlaten, Nador y Zoco el Had, fueron muy aplaudidos. Recibiendo además de dinero, entradas gratis para asistir a la función de noche del Teatro de Verano.
Y ya como remate, en la noche del 14 también se celebró una velada extra en el Parque, aunque existió incertidumbre acerca de la posibilidad de ejecutarse, por la falta del necesario carburo destinado a la iluminación, que llegó a última hora.
A pesar de la finalización reciente de la Campaña del Rif, en estos festejos de 1910 no se recordó a ésta. Seguramente en un intento por olvidar las desgracias. No sucediendo lo mismo con los festejos de los años 1912 y 1913, en los que respectivamente se celebraron con derroche de medios la finalización de la Campaña del Kert y completa pacificación del Marruecos español.

Reclamo turístico
Terminados los festejos y la vista de su éxito. Fueron numerosos los melillenses que convinieron en que había llegado el momento de potenciar las próximas fiestas patronales, con vista al mejor disfrute de un vecindario ya numerosos así como atraer gente de la península y Argelia, donde existía una gran población española.
Una aspiración que se mantuvo durante muchos años, pero que entonces contaba con la ventaja de que se había mejorado recientemente las comunicaciones marítimas. Y tenía como meta inmediata la constitución de un Comisión Permanente de Festejos, algo al alcance de la mano luego de que la Junta de Arbitrios ( Ayuntamiento ) hubiera alcanzado tan solo unos días antes mayor autonomía y dejara de depender de la Capitanía General a la hora de confeccionar los programas de festejos públicos.
El Turismo como fuente de ingresos para la economía melillense, se mantendría como aspiración de los dirigente de la ciudad durante muchos años. Más no sería hasta la completa pacificación de Marruecos, en 1927, cuando se dieran las condiciones necesarias para su desarrollo.


Juan Díez Sánchez

( de la Asociación de Estudios Melillenses )


Artículo publicado en el diario Melilla Hoy, suplemento Feria de Melilla, el sábado 28 de agosto de 2010

domingo, 29 de agosto de 2010

LA ULTIMA BODA PIRATA EN BERBERÍA




BODA PIRATA DE ANA Y CHEMA

Ana es de Granada y Chema de Valladolid se conocieron en Melilla y han decidido casarse por el Rito Pirata en una cala que se encuentra a 12 km de Melilla junto a las dunas de Taxdirt en la kábila de Beni Chicar. Una excusa para huir del trepidante calor que asola nuestra geografía y refrescarse en las cristalinas aguas al occidente del Cabo Tres Forcas.

Texto y fotos : Juanjo Florensa

domingo, 4 de julio de 2010

MELILLA: CENA MEDIEVAL EN CLUB SCORPIO



CELEBRACIÓN DEL TRIUNFO DE ESPAÑA
Con el titular de “Victoria de las Huestes del Balompié del Reino de Castilla” encabezaría la prensa medieval de la época el triunfo de la selección Española en este Mundial de Sudáfrica 2010.
En esta edición del Mercado Medieval de Melilla la directiva del Club Scorpio programó para la noche del sábado 3 de julio una tradicional Cena Medieval precedida por el expectante partido de fútbol de España frente la selección Guaraní que terminó finalmente derrotada con un gol a favor del Reino de Castilla. Al efecto en los salones del club se habilitó una pantalla para ver el desarrollo del partido. Así que durante toda la Cena Medieval se llenaron de vivas a las Huestes del Balompié del Reino de Castilla, al Gol de Villa no faltando los brindis de “Non Nobis” -¡ Templar, Templar, Templar!.

El Heraldo del castillo de Club Scorpio Maese Mariscal hace mención de todas las Dignidades , Príncipes y Princesas que asistieron al banquete en la muy noble ciudad de Melilla –en las tierras del Reino de Castilla en Africa desde 1497 en tiempos de los Reyes Católicos. Tales como el Gran Maestre del Castillo Scorpio el muy noble señor Don Gregorio, así como el Príncipe del Turismo Don Javier de Figueroa y Sra Doña Susana de Andújar- . Otros como el gran Caballero Don Juanmi de Lancelot así como los Reyes de Taxdirt Don Pedro Gómez y Doña Carmen de Timón. Allende de los mares provenientes del Reino de Valencia acudieron a este evento el Príncipe de las Serpientes – Don Juan de Aznar- “El Indio” acompañado del ilustrado Señor de las Leyes del Reino Don José de Bonet y Ferrandis. Del Sur de Italia el Caballero Don Nicoló Albano – Señor de Massafra de la Región de Taranto. Además de bellas Damas de la Corte engalanadas con finas telas traídas de Oriente, así como el ciego Don Lazarillo.



Como es habitual de años anteriores un séquito de todos los comensales antorchas en mano recorrieron todo el recinto de la Villa Vieja de Melilla , animados por la música de los Gaiteiros de Acibreira . Solo cabe esperar el próximo encuentro de Balompié frente a los Teutones , que puede verse en la enorme pantalla situada en la Plaza de las Culturas frente a las murallas del Tercer Recinto amurallado de Melilla La Vieja.
Ánimo a nuestras Huestes del Reino de Castilla.

Crónica y fotografía : Jean de Molay ( Juanjo Florensa )