viernes, 25 de septiembre de 2009

1931: DOS ILUSTRES MELILLENSES


DOS ILUSTRES MELILLENSES Y UNA FOTOGRAFIA

Carlos Esquembri Hinojo

( de la Asociación de Estudios Melillenses )



Pepe Marqués, alma y motor de la celebración del Centenario del escultor Juan López López, me enseñó hace unos días la fotografía que acompaña a este modesto texto y pidió que hiciera una reseña sobre el acto en que se plasmó así como los personajes más significativos que aparecen en la misma.


En primer lugar hay que indicar que la fotografía forma parte del archivo particular de la familia Gil López, nietos del escultor, y una de las muchas fotos, documentos y recuerdos que tanto ellos como otros familiares del escultor Juan López han puesto a disposición de Marqués para dar contenido a la celebraciones del centenario. Gesto que hay que agradecer porque han hecho posible que conozcamos la vida y la obra del escultor. Vida y obra que con los actos programados en el centenario podrán llegar a conocimiento de todos los melillenses.


Pero retomando el tema de estas letras hay que decir que en la foto aparecen, si no los han reconocido ya, el escultor Juan López y el que fuera alcalde socialista de Melilla Antonio Díez Martín. El día en que se tomó esta foto, domingo 13 de septiembre de 1931, se procedía a la entrega de premios de la Exposición de Artes e Industrias que se celebró con motivo de las fiestas patronales. En la imagen podemos ver a Juan López recogiendo el premio que le correspondía como ganador en la modalidad de escultura: diploma y quinientas pesetas.


Septiembre de 1931 fue un buen mes para Juan López o, mejor, llamémosle Juan que era como firmaba sus obras: el domingo 6 se inauguró el monumento a los Héroes de las Campañas coincidiendo con el inicio de la feria. El domingo siguiente recibió el premio por su obra “Mujer Castellana” y, por último, el domingo 27 fue objeto de un homenaje organizado por el Centro de Hijos de Melilla y celebrado en el restaurante del Hotel Victoria. En el discurso de agradecimiento, Juan dijo entre otras palabras: “Yo quiero ser algo más, yo aspiro a ser algo más: soy joven, tengo ánimos y arrestos para emprender la lucha que empieza ahora; yo prometo que he de hacer más, porque este homenaje que me dedicáis espolea mis sentimientos”. Posteriormente, los participantes en el homenaje se dirigieron a contemplar el monumento a los Héroes de las Campañas y junto a la obra de su hijo tomó la palabra Juan López Merino, que dijo: “Hijo: recoge con el mayor amor la ofrenda de tus paisanos, amigos y admiradores y los entusiasmos puestos en ti para corresponder a ellos igualmente”. Al finalizar sus palabras, padre e hijo se unieron en un fuerte y emocionado abrazo.


La persona que aparece en la fotografía entregando el premio a Juan es Antonio Díez Martín que vivía su primer periodo como Alcalde de Melilla. Díez llegó a nuestra ciudad como tantas y tantas personas, como muchos de nuestros abuelos o bisabuelos, buscando trabajo atraído por el auge económico que experimentó la ciudad tras la Campaña de 1909. Hombre de ideas progresistas participó en la fundación de la agrupación local de la UGT y el PSOE. Alcalde de Melilla desde julio a octubre de 1931 y desde la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 hasta que dimitió a principios de julio de ese año aduciendo motivos de salud pero pudiera ser que también influyera en su dimisión el que el gobierno central no aceptara la propuesta de Concierto Económico entre Melilla y el Estado que se había aprobado por amplia mayoría en un referéndum celebrado a iniciativa del Ayuntamiento.


Antonio Díez y Juan. Ambos eran personajes punteros en la vida melillense en el momento en que se tomó la fotografía y ambos se convirtieron en víctimas de la represión franquista. Antonio Díez fue asesinado en la noche del 28 de julio de 1936 y Juan vio truncada su prometedora carrera artística por el boicot que le hicieron sufrir los vencedores de la Guerra Civil. Un boicot que pudo estar más motivado por la significación política de su padre, el periodista y autor teatral Juan López Merino, que por la suya.


Esperemos que la celebración de este centenario sirva para que los melillenses podamos reencontrarnos con el escultor Juan López López autor del monumento más querido y emblemático de nuestra ciudad: el monumento de la plaza de España.

lunes, 24 de agosto de 2009

EL ALCANTARILLADO DEL BARRIO DEL POLÍGONO


1903 : una de las primeras campañas periodísticas locales:

“El alcantarillado del Polígono”

Juan Díez Sánchez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

La historia de la actual Melilla se remonta a los finales del siglo XV, una plaza fuerte encerrada en sí misma y muy distinta a la urbe que hoy disfrutamos. Pues no fue hasta mediados del siglo XIX cuando la vieja fortaleza comenzó su transformación, acelerada a partir del año 1893 y mucho más desde 1909 en razón de los enormes aumentos de población civil que experimentó en aquellos años, a consecuencia de la ampliación de su guarnición militar.
Melilla paulatinamente fue adquiriendo aires de ciudad en detrimento de su origen castrense. Siendo el año 1903 una fecha crucial en esta transformación que tuvo en la prensa uno de sus principales impulsores.


Campaña periodística
Conocemos de la relevancia de la prensa, los medios de comunicación en general en la actualidad. Y es fácil deducir la importancia de ésta cuando existía únicamente un diario, en este caso “El Telegrama del Rif” en una ciudad como la nuestra en el año 1903, hace más de ciento cinco años. Con una población aproximada de 10.000 almas, de ellas más de 6.000 civiles y unos 3.500 militares.
Como sabemos, la colección hemerográfica del diario melillense “El Telegrama del Rif” correspondiente a su primer año de vida, desapareció a consecuencia de una inundación. Debiéndonos pues de acercarnos a los ejemplares del año 1903, para conocer que asuntos despertaban el interés y preocupación de nuestros ancestros en los inicios de la Prensa en nuestra ciudad.
Leyendo las amarillentas páginas de “El Telegrama” encontramos mil y un temas de la vida cotidiana local. Más sobresalen algunos asuntos por acaparar multitud de espacio de forma continuada. Así en 1903 este periódico dedicó varios artículos al escudo de Melilla, el Puerto, la guerra civil en Marruecos, la Aduana marroquí y a la higienización de nuestra urbe. Planteando también en alguna ocasión la necesidad de abrir en la ciudad juzgados civiles. Un anhelo no alcanzado hasta pasados bastantes tiempo, en el año 1917.


Censura
En el año 1903 todos los números que publicaba el diario “El Telegrama del Rif” debían superar el obstáculo que suponía la censura ejercida por el Estado Mayor del Gobierno Militar de la Plaza de Melilla. Y además, desde mediados del mes de abril debía de mantener cierta reserva, justificada en razón de lo que exponía en sus páginas el 19 de abril de ese mismo año: “La circunstancia de ser conocido por los moros fronterizos cuanto decimos en nuestro periódico que muchos hebreos traducen en cafés moros, y en corros formados por rifeños, nos obligan a limitarnos en el conflicto actual ( guerra civil en las proximidades de Melilla ) a publicar tan sólo la información de los sucesos, sin entrar en otro género de consideraciones que podrían ser contraproducentes”.

Higienización de la ciudad
Nuestro compañero de Estudios Melillenses, José A. Cano M. En su trabajo “El Telegrama del Rif”: Selección de artículos ( 1903 – 1910 ), publicado en 1990 en el número 3-4 de la revista “Trápana”, recoge un total de 16 artículos titulados genéricamente “El alcantarillado del Polígono”, publicados durante los meses de mayo y junio del año 1903.
Hace más de cien años por iniciativa de “El Telegrama” se llevó a cabo en nuestra ciudad una importante campaña en pro de la higienización de los barrios extramuros de la población : entonces el Polígono y el Carmen. Una campaña denominada genéricamente “El Alcantarillado del Polígono”, por ser el arroyo del Polígono donde desembocaban a cielo abierto algunos ramales de alcantarilla. Un cauce portador de aguas negras que desde el Polígono venía a morir allí donde hoy se encuentra el Club Marítimo, discurriendo por la actual calle de García Cabrelles, entonces denominada del Cauce y la Avenida. Constituyendo ello el principal foco de infección y emanaciones nocivas para la salud. Buscándose con esta iniciativa erradicar de los barrios populares las frecuentes epidemias de tifus, peste, cólera, sarampión y viruela.
Gracias al esfuerzo desinteresado de “El Telegrama” y la colaboración ciudadana, este tema de enorme interés estuvo en candelero el tiempo suficiente para sensibilizar a las autoridades y que éstas pusieran en marcha las obras necesarias para que sin llegar a solucionar el problema de raíz; al menos viniera a menguar la mortandad. Con respecto a la cuestión estrella, el alcantarillado del Barrio del Polígono, podemos decir que en junio de 1903 se presentó un proyecto de alcantarillado, cuyos autores fueron el ingeniero de la Junta de Arbitrios Joaquín Barco y el maestro de obras de la misma, Julio Pieri. Destinado a atender las necesidades del los barrios del Polígono y su ensanche, Cañada del Cementerio y Buen Acuerdo. Consistente en construir una presa en la desembocadura del Río de Oro que elevaría el agua , arrastrando en su caída hacía el mar la sucia del arroyo del Polígono.
En el verano de 1909 concluyeron las obras provisionales del proyecto definitivo. Diferente al presentado en 1903.
En 1915 terminó una fase de mejora y finalmente en 1933 se acabó definitivamente con el problema. Tan sólo treinta años después de denunciarse públicamente y luego de que surgiera en el lejano 1888, cuando se autorizó la construcción del Barrio del Polígono.
En esta laudable campaña de higienización participó toda la ciudad y de forma destacada aquellos hombres con conocimientos precisos por su formación profesional; nos referimos a los médicos de la beneficencia municipal, entre los que podemos destacar a José García Viñas, que había obtenido en Barcelona el grado de doctor con su trabajo “Apuntes para el estudio médico-higiénico de la miseria”. Así como el doctor Julio Redondo.
García Viñas publicó en 1903 en “El Telegrama” numerosos artículos exponiendo sus documentados puntos de vistas acerca del grave problema de salubridad que sufría nuestra ciudad. Así el 25 de junio escribía : “He sido invitado publicamente...por el cargo que desempeño... Las faltas, las apatías, las imprevisiones en materia de higiene, son de todos, por desdicha, en España. Por eso no hay que señalar a este ni al otro, sino decir como Jesús al interponerse entre Magdalena y sus perseguidores. El que de vosotros se crea limpio de pecado, tire la primera piedra...”.
Propugnaba el señor Viñas en sus escritos la diseminación de la población, por ser la aglomeraciones factor de primer orden en la elevada mortandad que sufría Melilla. Partidario del sistema Wasing, también proponía elevar agua del mar al Cerro de Horcas Coloradas o Ataque Seco para hacerla descargar y con ello mantener siempre limpias las alcantarillas. Y ante el dilema de que la solución al problema fuera mejorar las traídas de agua potable o bien la salida de las aguas negras, él se mostró favorable a conseguir agua de manantiales en sustitución del agua procedente de pozos, fácilmente contaminables por microbios nocivos. Recordemos que entonces estaba generalizado el uso de agua de pozo, junto al que solía abrirse pozos mouras para contener las aguas residuales. Siendo fácil la comunicación entre las aguas de ambos pozos y la consiguiente propagación de enfermedades.
En el artículo firmado por García Viñas el 23 de junio, va más allá de las habituales orientaciones sanitarias, para ilustrarnos de las pésimas condiciones de la mayoría de las casas construidas en los barrios del Polígono y del Carmen. Escribiendo de éste último núcleo : “Oprobiosa muestra del sistema de vivienda troglodita antediluviano, en una población nacida al expirar el siglo XIX que continúa creciendo y disfrazándose de moderna...” Pues el origen de este barrio estaba en numerosas cuevas , y los constructores se preocupaban más por la belleza de las fachadas que por las condiciones de vida de sus moradores ( El célebre arquitecto Enrique Nieto fue uno de ellos ).
Mientras que del Barrio del Polígono decía : “Por sus calles e inmediaciones no se puede transitar algunos días sin cerrar los ojos ante repugnantes rezumamientos y sin taparse la nariz... Casas insalubres e incómodas, por las reducidas dimensiones de sus habitaciones que no tienen siquiera la capacidad necesaria para la ración de aire respirable de una persona, y sin otra ventilación que la que puede lograrse por su puerta...percibiéndose sobre todo, al abrir su puerta por la mañana, un vaho que trepa y que le hace a uno preguntarse ¿ Cómo pueden permanecer vivas las criaturas que se encierran en tales habitaciones ¿ ¡ Milagro de adaptación ¡”.
Pero sin duda, uno de los artículos más interesantes escritos por el Doctor Viñas acerca del alcantarillado del Polígono fue el publicado el 31 de mayo de 1903. Del que ofrecemos un extracto: “Haré algunas consideraciones… Desde el primitivo procedimiento de salir a espaldas de la vivienda o al más próximo accidente del terreno a descargar cada prójimo lo que ya no puede aguantar en su vejiga e intestinos, y de lanzar desde la puerta las aguas sucias, sin preocuparse del vecino ni del transeúnte…
Las emanaciones de los excrementos vician el aíre. Los excrementos de los enfermos portan microbios nocivos que contaminan las aguas que sirven para beber, produciendo plagas. Haciéndose necesario el aprovisionamiento de agua de manantial, cerrada y conducida por tuberías…
¿ Qué es más factible ¿ ¿ Traer aguas de manantial, o dar conveniente salida a las aguas sucias ?.
Aún teniendo que vencer mayores dificultades, es infinitamente preferente traer aguas de manantial en las condiciones debidas, por estar de este modo mejor garantizada la salud pública que con el más perfecto sistema de evacuación de las sucias. Muy especialmente por lo que a Melilla respecta, que por las condiciones de luz solar y temperatura que disfruta, y sobre todo, por la desecación rápida que producen los vientos huracanados y secos que en ella dominan, posee medios naturales de atenuación de la violencia de los microbios patógenos…
No quiere decir esto que la evacuación o desagüe no tenga su capital importancia, y que, si es posible, lo primero debe atenderse a ello en segundo lugar”.
Incluso, a primero de mayo de 1903 la Junta de Arbitrios llegaría a recomendar, a propuesta de los médicos de esta población y como medida higiénica, “la conveniencia de emplear un color gris o violeta cuando se trate de blanquear las fachadas de las casas”.

Foto : - Barrio del Polígono, hacía el año 1909




Artículo publicado en el diario “El Telegrama de Melilla”, el 24 de agosto de 2009

martes, 21 de julio de 2009

BARRENA: HOMENAJE A DIPUTADO POR MELILLA


Galicia rinde homenaje al diputado republicano por Melilla Luis Barrena



El diputado republicano por Melilla, Luis Barrena, fusilado al inicio de la Guerra Civil en Galicia, fue homenajeado este fin de semana en la localidad de Outes donde encontró la muerte bajo los fusiles de un grupo de falangistas, junto a otros compañeros de ideología. La iniciativa partió de la Asociación Cultural Terra de Outes, que ha creado un "Jardín de la memoria" junto al monolito que ya colocaran el pasado año en el lugar en memoria de las víctimas del franquismo.El diario 'La voz de Galicia' recoge que este sábado la Asociación Cultural Terra de Outes inauguraba un "Jardín a la memoria" en el lugar en el que, hace justo un año, levantó un monolito en recuerdo de las víctimas de la represión franquista.HomenajePrecisamente en ese lugar fue ajusticiado por falangistas el diputado republicano por Melilla, Luis Barrena. Los promotores de esta iniciativa dejaron patente en el acto que con este homenaje se pretendía "dar la dignidad que merece la memoria de todas aquellas personas que sacrificaron sus vidas y su libertad, no sólo para defender la legalidad republicana, sino también un mundo mejor y más justo".El artículo relata cómo Xoán Xosé Mariño, presidente de Terras de Outes, tomó la palabra y leyó una carta de agradecimiento de Marisol Barrena, hija del político asesinado, de agradecimiento por el homenaje brindado a su padre. En su alocución ante las más de setenta personas que arroparon tan singular acto, dejó patente que la entidad que preside busca, con este tipo de acciones, "arrancar el puñal de la ignominia de los agentes de la opresión franquista en su intento de callar el corazón de los que amamos la libertad".También intervino en la concentración el catedrático Lorenzo Fernández, que reivindicó la memoria histórica, porque "a setenta años de aquellos hechos, seguimos sin conocer datos esenciales sobre las víctimas de la represión, y el recuerdo individual predomina sobre la memoria pública".HistoriaEn las elecciones de febrero de 1936, Luís Barrena fue elegido diputado en representación del Frente Popular de Melilla. Obtuvo 12.761 votos mientras que su rival, Carlos Echeguren logró 4.830. Abogado de profesión, Barrena alcanzó cierto renombre por su participación en casos de gran trascendencia mediática en su época.Cuando en 1936 se produce el golpe de estado militar, se encontraba en Madrid. Al ser Melilla la primera en sublevarse contra la República, no pudo desplazarse a la ciudad como habían podido hacer el resto de parlamentarios de su partido, que marcharon a sus respectivas provincias para apoyar a las autoridades. Barrena decidió irse a La Coruña, localidad que conocía porque la familia de su mujer era de allí y tenían casa en Muros, donde veraneaban. La tarde del 18 de julio cogió el tren en dirección a La Coruña. Allí coincidió con dos diputados más de su partido: José Miñones y García Ramos.A su llegada a Muros, según relata su hija al investigador melillense José Marqués, fue detenido en plena madrugada y fusilado por un grupo de falangistas. El cadáver apareció tirado en la cuenta, a las afueras de la localidad, con dos disparos en la cabeza.El Registro Civil de la localidad gallega de Outes certifica la muerte del diputado a Cortes por Melilla. En su acta de defunción señala que murió en Sabardes, donde fue enterrado, como consecuencia de una "hemorragia" y, además, dice el certificado del registro que "se ignora si otorga testamento", según datos recopilados por José Marqués.


Este artículo fue publicado en el diario “Melilla Hoy” de fecha 21 de julio de 2009.

miércoles, 15 de julio de 2009

López Merino y Hermógenes Sáinz






JUAN LÓPEZ MERINO Y HERMÓGENES SÁINZ DEBEN
TENER UN BUSTO EN EL HALL DEL “NUEVO KURSAAL”


CARLOS ESQUEMBRI HINOJO



El pasado 22 de junio durante la inauguración de la placa conmemorativa en la casa donde nació Juan Guerrero Zamora, se anunció que, a modo de homenaje, se colocarían bustos de melillenses vinculados al teatro en el hall del “Nuevo Kursaal”. En principio tengo que decir que considero esta propuesta como una buena idea pero, según como el gobierno local lleve a la práctica esta buena idea, puede acabar degenerando en una patética chapuza o, lo que es peor, en un mezquino capricho partidista.

Se habla de colocar los bustos de Tallaví, Arrabal y Guerrero Zamora. Tres reconocidos hombres del teatro a nivel nacional y, en el caso de Arrabal, internacional a los que nada podemos objetar, pero ¿son los únicos melillenses de nacimiento o vinculación que merecen estar en ese lugar de honor?Creo que no y, por eso, voy a proponer dos nombres: Juan López Merino y Hermógenes Sáinz López, nombres, que si queremos que el “Nuevo Kursaal” sea el teatro de todos los melillenses, no pueden faltar en su hall de honor.

JUAN LÓPEZ MERINO

Nacido en Málaga se estableció en Melilla a principios del siglo XX donde el 1 de septiembre de 1909, hace ahora 100 años, nació su hijo Juan . Juan López López es el autor del monumento de la Plaza España. López Merino colaboró en la prensa local y fue miembro fundador en 1913 de la Asociación de la Prensa de Melilla. Unos años después marchó a Madrid en busca de cimentar su carrera como dramaturgo. Ya en noviembre de 1920 estrenó con notable éxito, según recoge la prensa de Madrid, el drama “Pedro Fierro” en el trabajó Enrique Borrás, uno de los mejores actores españoles de principios del siglo XX. Le siguieron, entre otros, el drama “Padre”, el sainete “Currito el de las guitarras”, la tragicomedia “El Yunque”. Junta a esta labor desarrolló trabajos en la prensa y como conferenciante, sin olvidarse de su vinculación con Melilla visitándonos repetidamente. Posiblemente una de las visitas más emotivas que realizó a nuestra ciudad fue en mayo de 1931 para entregar en la sede de la Unión Republicana de Melilla una fotografía de su amigo Fermín Galán, foto con una dedicatoria del puño y letra de la madre del héroe republicano. Hombre de ideas progresistas, su amistad con Fermín galán le llevó a adaptar y representar en 1932 el drama social “Berta” escrito por Galán.López Merino murió en 1938. En la nota necrológica aparecida el 4 de junio de ese año en La Vanguardia podemos leer:” Ha muerto Juan López Merino, dramaturgo de pura raíz española y hombre integro de recio abolengo liberal.Sus dramas “Pedro Fierro” y “Padre” son dos documentos humanos del más hondo sentir de nuestro pueblo”. Continuaba la crónica hablando de sus últimos proyectos basados en la historia sefardí. López Merino llegó a tener escrito un drama titulado “Sefarad” que no pudo ver estrenado.

HERMÓGENES SÁINZ LÓPEZ

Nacido en Melilla en 1927 en la calle Sor Alegría y vástago de dos de las familias más conocidas de la ciudad en los años veinte y treinta del pasado siglo. Por parte de padre era sobrino de Sigifredo Sáinz Gutiérrez, oficial de Estado Mayor, ayudante del general Navarro durante la retirada de Anual, sitio de Monte Arruit y el cautiverio de Axdir. Escribió un libro sobre estos hechos y otro sobre el desarrollo de la campaña de Yebala. Por parte de madre era sobrino de Cándido López Castillejos, militar, abogado, profesor de tamazight y árabe y figura destacada de la izquierda republicana melillense. Tanto Cándido como Alfonso, padre de Hermógenes y republicano también, son asesinados por los franquistas en agosto de 1936. Esta injustificable tragedia familiar tendrá eco en su obra literaria y teatral.

Aunque se inició profesionalmente en otros menesteres, animado por sus amigos, entre ellos Guerrero Zamora, acaba dedicándose plenamente a la escritura. Colaboró con el propio Guerrero Zamora como guionista de los “Estudios 1” de TVE. También fue adaptador y guionista de las populares “Novelas” que a modo de seriales emitía TVE con notable éxito en los años 70. Entre otras citaremos: “La familia Martín” en 1970; “La dama vestida de blanco” de William Wilkie Collings en 1973; “El secreto” de H. Conway en 1974; “Tierra para morir” de Ángel María de Lera también en 1974. Suyo también es el guión de series de gran calidad como las dedicadas a Santiago Ramón y Cajal y Miguel Servet.

Otro aspecto de su trayectoria profesional fue la adaptación de clásicos españoles. Entre estas adaptaciones podemos citar “El Caballero de Olmedo” en 1977 y “Los milagros del desprecio” de Lope de Vega en 1972, esta obra se representó en el programa “Estudio 1”.Como guionista colaboró en varias películas dirigidas por José María Forqué, entre ellas tenemos “El segundo poder” en 1976; “El canto de la cigarra” de 1980; “Romanza Final” de 1986 y en la actuaba Josep Carreras y Sydney Rome.Hermógenes vino a Melilla en 1986 para participar junto a Juan Guerrero Zamora en un seminario organizado por la UNED sobre televisión. La ponencia de Hermógenes titulada “Televisión y Literatura” se publicó en ALDABA nº 8 al año siguiente.

En cuanto a su obra teatral, cultivó tanto el llamado teatro experimental con la obra “Conferencia de Paz” estrenada en 1971 en la Semana del Teatro de Sitges como el teatro de denuncia social, destacando su obra “La niña Piedad” escrita en 1971 y basada en un hecho real ocurrido en Murcia en 1965 cuando una niña de 14 años y ante la situación de su familia sin recursos porque el padre estaba en paro, envenenó a cinco de sus hermanos para aliviar de la carga que suponían para sus padres. La censura franquista prohibió la obra ya que para ellos solamente existían los que vivían plácidamente el franquismo y esta no pudo estrenarse hasta mayo de 1976. El estreno se realizó en Madrid. En 1970 quedó finalista del Premio Lope de Vega con “La Madre”. Por último llegamos a la obra que, de cara a Melilla, es más importante de cuantas realizó Hermógenes.HISTORIA DE LOS ARRAIZ.Esta es una obra dura, intensa y sin concesiones al preciosismo en la que Hermógenes, basándose en su experiencia familiar, describe el drama, el sufrimiento, las penurias, el miedo y el olvido que sufrieron los melillenses víctimas del franquismo y sus familias que también se vieron condenadas a la represión de la dictadura. Los Arráiz son el alter ego de los Saínz López y en las primeras escenas de la obra se describe el golpe de estado en Melilla y la detención y asesinato de Armando Arráiz, alter ego de Alfonso, padre del autor. Posteriormente se describe las condiciones en que quedó su familia marcados como rojos en una ciudad que el franquismo vuelve hostil para los perdedores de la Guerra Civil. En la obra podemos reconocer, algunos con su verdadero nombre, a personajes y acontecimientos destacados de ese periodo histórico tan importante como poco tratado por nuestra historiografía. La obra, siguiendo la trayectoria de los Arráiz/Sáinz, abarca hasta finales de los años sesenta en Madrid.La “Historia de los Arráiz” se publicó como homenaje póstumo a Hermógenes Sáinz López, que murió en 1990, por la Sociedad General de Autores en 1994.Espero que estas notas sobre la vida y la obra de Juan López Merino y Hermógenes Sáinz López despierten el interés hacia estos dos autores, melillense uno y vinculado a Melilla el otro, que merecen nuestro reconocimiento por su obra y su trayectoria vital.




Este artículo se ha realizado con la colaboración de José Marqués y Juan Díez. Y fue publicado en las páginas del diario “El Telegrama de Melilla” el 7 de julio de 2009.

domingo, 14 de junio de 2009

1909: COLOCACIÓN DEL PRIMER BLOQUE DE HORMIGÓN DEL PUERTO DE MELILLA




Centenario de la colocación del “Primer
Bloque del Puerto de Melilla



En 24 de Diciembre de 1901 se aprobó el estudio realizado para proyectar las obras de construcción del puerto. En 23 de Abril siguiente se dispuso la creación de la Junta de Obras del Puerto de Melilla, constituyéndose la misma en 18 de Diciembre de 1902, estudiando y acordándose (en el año transcurrido) entre ambos Ministerios los medios más convenientes para el desarrollo y formación del proyecto.
Obras preliminares.- Propuestas por el Ingeniero Jefe de Obras públicas de la provincia de Málaga las obras preliminares que podrían realizarse inmediatamente en el puerto de Melilla, de las comprendidas en el proyecto general que se estaba redactando, y de conformidad con el Inspector general de Caminos, Canales y Puertos, D. José García Morón, por Real decreto de 3 de Enero de 1904, acordado en Consejo de Ministros, se autorizó á la Junta de Obras del puerto para realizar dichas obras preliminares por administración, concediéndole una subvención anual de 100.000 pesetas.
Nombramiento del Ingeniero Director.- Fue nombrado para dicho cargo, por Real orden de 1° de Marzo de 1904, el Ingeniero de caminos, canales y puertos D. Manuel Becerra y Fernández.
Las antedichas obras provisionales consistían en el establecimiento del taller de bloques artificiales para el puerto, explotación de la cantera para el mismo y construcción de un almacén.
En el mismo año de 1904 se dictaron resoluciones para la construcción del ferrocarril de la cantera del puerto, para la redacción del Reglamento, para la organización y régimen de la Junta y la remisión á la Superioridad del proyecto de las obras y su información por el Ministerio de la Guerra.
Una fecha importante en la historia del Puerto se verificó el 2 de mayo de 1904. Ese día anclaría en la dársena melillense el yate real “Giralda”, a bordo del cual se encontraba el Rey Alfonso XIII (colocó la primera piedra del Puerto), acompañado de los Ministros de la Guerra y de Marina, escoltado por el crucero “Cardenal Cisneros”.
Puerto, que arrancaba del espigón de la Florentina, donde se depositó una caja conteniendo diversas monedas de curso legal y un ejemplar del diario local “El Telegrama del Rif”.
Don Alfonso firmó el acta de la iniciación de los trabajos. La pluma con la que lo hizo, se conserva en la Autoridad Portuaria (antigua Junta de Obras del Puerto), y es la misma que utilizó 66 años más tarde, su nieto el Príncipe Don Juan Carlos, para firmar en el Libro de Oro de la Ciudad, durante la visita que hizo a Melilla, acompañado de su esposa la Princesa Sofía, el año 1970, con ocasión del Cincuentenario de la Fundación de la Legión.
Por otro Real decreto de 30 de Octubre de 1904 se concedió otra nueva subvención de 100.000 pesetas para la continuación de los trabajos del puerto, aprobándose el Reglamento para el servicio de conservación y policía del mismo por Real orden de 17 de Noviembre del mismo año.
Provecto reformado.- Por Real orden de 13 de Febrero de 1905 se aprobó, de acuerdo con el Consejo de Obras Públicas, el proyecto reformado de las obras de abrigo para el puerto de Melilla por su presupuesto de 2.344.655 pesetas por su ejecución material, disponiéndose que se obtuviera por concurso el material fijo y móvil de vía para el transporte de la piedra y para el taller de bloques, debiendo adquirirse por el mismo procedimiento la maquinaria, y realizarse por subasta las obras del puerto, y aprobándose en Abril siguiente las condiciones económicas para las mismas. Dichas condiciones fueron publicadas en la Gaceta de Madrid de 11 de Mayo de 1905.
Por Real orden de 4 de Noviembre de 1905 se autorizó á la Junta para realizar un empréstito para las obras de los puertos de Melilla y Chafarinas.
En 5 de Enero de 1906 se autorizó la construcción de la casa-oficina de la Junta, así como la de un almacén y cocheras en el taller de bloques y de un tinglado para el depósito de mercancías.
Según la Real orden de Noviembre de 1905, que autorizó el empréstito, las obras debían realizarse en cinco ó seis años, con una subvención anual de 500.000 pesetas durante catorce ó quince años, con emisión de obligaciones en los cuatro primeros años de a 1.000 pesetas al 6 por 100 de interés.
Subasta de las obras.- Por Real orden de 12 de Enero de 1906 se autorizó la celebración de la subasta de las obras de los dos puertos de Melilla y Chafarinas por la suma de sus respectivos presupuestos, importando en total la cantidad de 4.995.296,40 pesetas.
En 24 de Febrero siguiente se realizó dicha subasta, que resultó desierta.
En 13 de Junio del mismo año 1906 se realizó la segunda subasta, que también quedó desierta por falta de licitadores.
En vista del resultado de las subastas, y teniendo en cuenta lo prescrito al efecto en el Real decreto de 27 de Febrero de 1852 relativo á la construcción de las obras públicas, por Real decreto de 7 de Octubre de 1906, acordado en Consejo de Ministros, publicado en la Gaceta del 9 del mismo mes, se autorizó al Ministro de Fomento para adjudicar, en público concurso, la ejecución de las obras de los dos puertos, estableciéndose las bases para su adjudicación, y garantizándose por el art. 3.º del expresado decreto el abono de la subvención anual consignada en los presupuestos para dichas obras, así como la mayor que en lo sucesivo pudiera concederse para ellas, mientras fuese necesario para el pago del importe de las obligaciones emitidas al efecto, así como para el de su amortización é intereses.
Entre las bases del concurso se hallaba la de que las obras de los dos puertos podían ejecutarse simultáneamente ó sucesivamente en el plazo total de tres años, dando principio a los trabajos en el de seis meses.
Publicado el 27 de Octubre siguiente el anuncio del concurso, se presentaron dos proposiciones: una de ellas de la Compañía Transatlántica Española de Navegación, y otra de D. Antonio Rodríguez Arango, proponiéndose por el Consejo de Obras públicas la adjudicación de las obras á la primera, si la misma aceptase las modificaciones propuestas en su dictamen.
Adjudicación de las obras.- Por Real orden de 14 de Marzo de 1907 se dispuso la adjudicación provisional á la expresada Compañía Transatlántica, dándole un plazo de quince días para que aceptase y aclarase las condiciones á que se refería el Consejo de Obras públicas.
Admitidas por dicha Compañía las condiciones impuestas en la indicada Real orden y previa aclaración respecto á la ejecución de los trabajos, por Real orden de 6 de Abril de 1907, publicada en la Gaceta de 10 del mismo mes, se hizo la adjudicación definitiva de las obras, y por otra Real orden de 16 de Mayo siguiente se aprobó la minuta del contrato que había de servir de base a la escritura del compromiso, que había de suscribir el representante de la Empresa.
La escritura se formalizó en 28 de Octubre de 1907, verificándose por la Junta del puerto la entrega al contratante de las obras ya realizadas por la misma, de los edificios y de la maquinaria adquirida, aprobándose el acta de dicha entrega por el Ministerio, en Real orden de 25 de Octubre de 1907.
Por Real orden de 14 de Noviembre siguiente se autorizó a la Junta de obras de los dos puertos para tratar con el Banco Hispano Colonial del servicio de emisión de obligaciones, el de cupones y de amortización del empréstito contratado para la ejecución de las obras.
En 14 de Febrero de 1908 se autorizó a la misma Junta para adquirir un vapor remolcador para el servicio de las obras.
El primer bloque.- El martes día 8 de junio de 1909 fue colocado el primer bloque de los destinados a formar el dique de abrigo para la construcción del puerto de Melilla. Se realizó en el embarcadero de Florentina.
Muchísimas personas presenciaron la colocación de la inmensa mole de 80 toneladas y las maniobras del buzo.
En el momento en que el bloque estaba suspendido por la grúa “Titán” sobre las aguas, salía el vapor correo “C. de Mahón”. Los pasajeros y la tripulación del correo saludaron al paso, siendo contestados por el público.
El clamor que en aquel momento se levantó en tierra y en la mar era evidente señal de alegría al ver realizado los deseos de que Melilla tenga un puerto.
La grúa “Titán”, se instaló a mediados de 1909. Se fabricó en Alemania y tenía 300 TM de peso, 8 metros de anchura y una potencia de 80 TM. Se desplazaba sobre raíles y era de pórtico con pluma y giratoria.



José Antonio Cano Martín
De la Asociación de Estudios Melillenses

Artículo publicado en “La Voz”, suplemento dominical del diario “Melilla Hoy”, 14 de junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

La farola del Parque Hernández




La farola del Parque Hernández

Para honrar la memoria de quien fue principal creador del más importante de los parques del la ciudad, el general Venancio Hernández, se levantó una artística farola hace algo más de cien años en un lugar privilegiado del propio Parque. Y pasados algunos años esta simbólica columna de iluminación fue trasladada a un extremo del mismo Parque, donde pasa casi desapercibida para los melillenses.
La Farola y El Telegrama del Rif
Gracias al empeño del diario local El Telegrama del Rif, el Pueblo de Melilla pudo tributar un merecido homenaje a la memoria de Venancio Hernández y Fernández ( 1839 – 1904 ), el general de división que como Comandante General de Melilla y presidente de la Junta de Arbitrios, con su tesón logró transformar en Parque un paraje hasta entonces utilizado por los militares en sus ejercicios y donde además el vecindario arrojaba los residuos sólidos.
El Parque Hernández fue inaugurado en el mes de mayo de 1902.
El Telegrama pudo llevar a la práctica el sentimiento unánime de los melillenses hacía el general Hernández. Siendo el conde la Torre Alta, Jefe de Artillería y antiguo presidente del Casino Militar, quien ante la Junta de Arbitrios, primero tomó la iniciativa de levantar una columna conmemorativa. Más por su excesivo coste la idea no prosperó y quedó en suspenso. Pero al poco tiempo y una vez fallecido el general Hernández, inmediatamente El Telegrama retomó el tema que precisaba su resolución sin dilatación ante la nueva situación creada con la falta del general.
Pocos días después de fallecido Venancio Hernández, El Telegrama se preguntaba: ¿ Habrá quien recoja y de forma a la idea de perpetuar la memoria del pundonoroso soldado ? Este mismo diario en su edición del 17 de agosto de 1904 cediendo a reiteradas instancias, recoge la iniciativa y procede a su consecución: “El Telegrama del Rif que tal piensa, cree hacerse intérprete de los generosos sentimientos del noble pueblo melillense, abriendo una suscripción popular para erigir un sencillo monumento, que perpetúe la memoria del Excmo. Sr. General D. Venancio Hernández.
Desde la modesta suma de 10 céntimos a la cantidad de 2 pesetas como cuota máxima, admitimos con el indicado fin”.
A los pocos días este periódico a fin de facilitar la suscripción comunicaba la relación de los establecimientos en los cuales podían encontrarse listas para inscribir sus nombres los interesados, así como efectuar la entrega de las cantidades en metálico. En total fueron 11 los establecimientos repartidos por toda la ciudad, de ellos 2 en el Pueblo, 4 en el Mantelete, 1 en la Alcazaba, 3 en el Polígono y finalmente 1 en el barrio de Triana. Podemos mencionar que uno de estos establecimientos colaboradores, Casa Montes, aún sigue abierto al público.
El 20 de agosto de 1904 se publica la primera lista de la suscripción pro monumento al general Hernández, encabezando la relación Cándido Lobera, director de El Telegrama, con dos pesetas. En la segunda lista el popular oficial de Artillería José Barbeta también aportó la cantidad máxima: 2 pesetas.
Un día después los ejemplares de El Telegrama reproducen párrafos de cartas de adhesión al proyecto, pues son muchos los apoyos.
Transcurrido un mes de iniciada la suscripción pública, ésta ya había superado todas las expectativas, no obstante de estar abierta a todas las clases sociales y en ella primar la participación del mayor número de melillenses ante el importe de lo recaudado.
Terminada la Suscripción Pro Monumento al General Hernández, el 29 de noviembre de 1904 el Telegrama puso a disposición de la Junta de Arbitrios la cantidad de 649 pesetas con 50 céntimos, y una vez que el Municipio decidió admitir dicha suma, aprobó completarla hasta reunir 1.500 pesetas. Un dinero considerado suficiente para que el ingeniero de la Junta Presentara el oportuno proyecto.
Aprobado el boceto y tras cinco años de espera, por fin quedó emplazado el monumento, la farola, en homenaje a Venancio Hernández el día 17 de abril de 1909.
Instalándose esta farola en el paseo central, en una rotonda situada al final del Parque Hernández, sobre una base de tres escalones en cuyos extremos unas columnitas sostenían un simbólico cierre de cadenas.
Camino del olvido
Al igual que el templete de música y fuentes que fueron levantadas en el cruce del paseo central del Parque Hernández, la farola homenaje a Venancio Hernández no permaneció mucho tiempo en su primitivo emplazamiento. En los años treinta y al desaparecer la rotonda denominada de Riego, antes Plaza Hernández en honor al general, y posteriormente llamada Plaza Bandera de Marruecos. La farola fue trasladada a donde hoy se ubica, un extremo del Parque frente al edificio de la Comandancia General. Como si esta farola dedicada a honrar la memoria de un ilustre español, hubiera sido iniciativa tan sólo del estamento militar de Melilla.
Creemos que la pérdida de protagonismo de la farola en el periodo de la II República, sencillamente se debió a que homenajeaba a un militar y entonces al estamento castrense ideológicamente se le vinculaba con la Monarquía, la represión y los conflictos a veces gratuitos impulsados por los profesionales de la guerra para demostrar su valía. Aquellos republicanos olvidaban que la mayoría de los militares aborrecen las luchas; pero queriendo lo mejor para los suyos, para su país. Ofrecen su sacrificio, todo cuanto tienen, sus vidas cuando es menester. Mientras que en la paz y cuando surge la oportunidad saben aplicar con éxito su formación técnica y dotes organizativas, y porque no, talante humanista en provecho de una sociedad de la que son parte. Muchos han sido los ingenieros militares en Melilla, que desde el anonimato y durante muchos años han laborado dejándonos su obra. E igualmente, otros insignes melillenses incluso dejaron la milicia por su afán de servicio; nos referimos a Cándido Lobera, fundador y director de El Telegrama, y Pablo Vallescá, impulsor, fundador y presidente hasta su muerte de la Cámara de Comercio de la ciudad.
Así pues, la farola homenaje constituye para los melillenses un permanente testimonio de recuerdo hacía Venancio Hernández y esos otros muchos militares que día a día se esfuerzan por forjar una sociedad mejor.
Debemos recordar que el general Hernández además de crear el Parque que lleva su nombre, transformó en paseo lugar de recreo el Muro X, actual Avenida del general Macías, creó los barrios de Santiago, y Triana, y puso en marcha la idea de construir la Plaza de España. Fue todo un soldado de la Paz de quien Jaime Tur, fundador y director de La Gaceta de Melilla, alabó su modestia, caballerosidad sin límites y honradez sin el menor atisbo de mancha. Escribiéndose también en el Telegrama de fecha 17 de agosto de 1904: “Un título no consignado, agiganta la figura del general Hernández, y es, el haber sacrificado su ambición personal, el bienestar de los suyos, en aras de la Nación y de la vida del soldado. En más de una ocasión pudo romper las hostilidades con los fronterizos y en acción de guerra ganar el segundo entorchado y sin embargo, encontró formula para dejar bien puesto el nombre español sin recurrir a extremos que hubieran costado muchas vidas y no poco dinero a nuestra Patria”.

Cuando se cumple el centenario de la erección de la farola, desde estas líneas queremos recuperar la memoria de hombres que como Venancio Hernández y Fernández nos legaron la Melilla que hoy disfrutamos.

Juan Díez Sánchez
( de la Asociación de Estudios Melillenses )




Artículo publicado en el semanario La Gaceta de Melilla, el 12 de septiembre de 1994.


Así como en Gaceta Local, suplemento del diario Melilla Hoy el 28 de mayo de 2009,


con ocasión de celebrarse en el año 2009 el centenario de la erección de la farola.

lunes, 9 de febrero de 2009

Doctor José García Viñas


José García Viñas, promotor del georgismo

por Juan Díez y Carlos Esquembri
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

En el año 1915 nuestro tan excéntrico como admirado doctor José García Viñas expuso bajo el seudónimo de “JUAN SIN TIERRAS”, en las páginas de la revista “La construcción Moderna” sus antiguos ideales, propuestas para hacer de Melilla la primera ciudad donde se aplicara el georgismo o doctrina del impuesto único. Una teoría de tintes socialistas que abrazó fervientemente García Viñas luego de abandonar el anarquismo.
Breve perfil
Recordemos que José García Viñas nació en Málaga el 3 de noviembre de 1848, hijo y nieto de artesanos sombrereros, de 1861 a 1866 cursó el Bachiller en Artes, obteniendo brillantes calificaciones y premios. En 1868 se trasladó a Barcelona, donde estudió Medicina entre ese año de 1868 y 1876. Obteniendo en 1875 la licenciatura y al año siguiente el grado de doctor gracias a su trabajo “Apuntes para el estudio médico higiénico de la miseria”, donde ya mostraba su interés por los aspectos sociales, y criticaba a la Religión y poder establecido como elementos que perpetuaban las desigualdades sociales y económicas.
Juan García V. fue el último superviviente de la primera generación de anarquistas españoles, un movimiento surgido en la búsqueda de una utópica alternativa social y económica. Un movimiento importante en Europa, donde como joven e intelectual asumió un compromiso con las clases más desfavorecidas de la sociedad. En Barcelona y siendo estudiante inició su activismo revolucionario, En 1868 formó parte del núcleo del movimiento y se unió a la Asociación Internacional de Trabajadores ( A.I.T. ), también de tendencia anarquista.
En la facultad de Medicina de Barcelona defendió los postulados del positivismo y el evolucionismo, así como el experimentalismo y el materialismo como bases generales del conocimiento de la realidad tangible.
En 1872 representó a Barcelona en el Congreso de Córdoba y al año siguiente acudió al Congreso de ginebra, donde conoció al célebre agitador ruso Bakunin.
Durante la Primera República García viñas fue uno de los firmantes de la convocatoria del 12 de junio de 1873 en la Plaza de Cataluña, de Barcelona, que propició días después el amotinamiento de la población. En esas fecha G. Viñas se apoderó del Ayuntamiento con intención de constituir un comité de Salud Pública; pero desistió en su empeño por temer un enfrentamiento donde los obreros llevarían la peor parte por carecer de armamento.
Consecuencia de la Revolución Social de 1873, Gaspar García Viñas, hermano del doctor José G. Viñas, fue deportado al presidio entonces existente en Melilla. Recordando aún sus familiares que a consecuencia de la impresión, en el trayecto entre Málaga y Melilla a Gaspar se le puso el pelo de color blanco.
En 1874, en la clandestinidad y en el congreso celebrado en Madrid, Viñas fue elegido miembro de la comisión Federal. En 1877 formó parte, con nombre supuesto, del Congreso de Verniers, y también asistió al Congreso Universal de Gantes. Para al año siguiente ofrecer cobijo al revolucionario ruso, Príncipe Kropotkin.
Participante en diversos congresos bakunistas de raíz anarquista, Viñas fue enemigo de las ideas marxistas, atacando en sus escritos y discursos al grupo del periódico madrileño “La Emancipación”, de ideas socialistas, entre los que se contaba a Pablo Iglesias, que le hará frente.
Retiro de la Política
En los inicios de 1902 y tras ganar por méritos una plaza de médico de la Junta de Arbitrios de Melilla, llegó a esta ciudad donde desarrolló una labor encomiable en pro de la higienización de la población y mejora de las condiciones de vida de los más necesitados.
Posiblemente eligiera Melilla como lugar de residencia por referencias de su hermano Gaspar que sufrió aquí presidio, y como medio para apartarse de tentaciones políticas, a modo de autoexilio, por estar prohibidos en esta ciudad los partidos políticos hasta la reinstauración de la República.
García Viñas tendrá que dejar pasar muchos años hasta volver a la política activa, en 1931 ya jubilado y con más de ochenta años conseguiría el acta de concejal en el primer Ayuntamiento democrático de Melilla.
Como independiente-socialista, el Sr. G. Viñas fue nombrado concejal por la zona centro de la ciudad y ocupó el cargo de Tercer Teniente de alcalde en el equipo de gobierno de la conjunción republicano-socialista.
Partidario de integrar el macizo montañoso del gurugú y alrededores en la zona de soberanía española, publicó un artículo en tal sentido el día 19 de mayo de 1931 en el diario “El Popular de Melilla”. Siendo ésta una aspiración recogida por el Ayuntamiento y trasladada al Gobierno de Madrid junto con otros temas de interés local.
De las intervenciones de Viñas en el Consistorio, podemos mencionar la realizada en la sesión del 12 de mayo de 1931, donde para reducir gastos propuso la no celebración de los festejos patronales de la ciudad. Manifestándose por el contrario a favor de mantener las tradicionales ferias de barrios.
En José García Viñas también recayó la presidencia de la Comisión de Investigación y Responsabilidades del Ayuntamiento, en cuyo cometido en junio de 1931 ordenó publicar en la prensa local la siguiente nota: “ suplica y agradecerá… el que sepa o conozca de ilegalidades, arbitrariedades, extralimitaciones, omisiones, parcialidades y abusos atribuidos a la Junta Municipal ( organismo antecesor del Ayuntamiento ) y sus componentes, agentes o empleados; no falten al deber cívico de ponerlo en conocimiento … de la Comisión de Investigación del ayuntamiento. Firmado: su presidente J. García Viñas”.
Liga georgista
García Viñas fiel a sus ideales promovió en Melilla en varias ocasiones la formación de una sección de la Liga Georgista, entidad internacional que promovía una teoría política no contrapuesta a sus antiguos pensamientos ácratas. Una de las referencias más antiguas que hemos encontrado en “El Telegrama del Rif”, periódico editado en Melilla desde el año 1902, es el artículo titulado “Georgismo”, firmado por “Juan de Galicia” con fecha de 25 de enero de 1915.
Al respecto de este aparente cambio en el pensamiento de García Viñas, J.J. Morato en el artículo titulado “Los redentores del obrero. El doctor don José García Viñas”, publicado el 20 de enero de 1931 en el diario “La Libertad”, nos decía:” No se crea que el doctor García Viñas abandonó totalmente sus ideas antiguas de emancipación, sino que, como sustitutivo de ellas, en aquel ambiente ( Melilla ) abrazó las ideas georgistas, propagándolas sin tasa ni medida. Conferencias, publicación de folletos, artículos y serie de ellos en los periódicos “El Popular de Melilla”. ..”
Recordemos que el Georgismo fue una teoría económica expuesta por el norteamericano Henry George ( 1839 – 1897 ) en su obra “Progress and Poverty”, en 1879, según el cual sólo un “Impuesto único” sobre la plus valía de la tierra podría evitar que el tal aumento de valor acreciese sin cesar en el tiempo, en beneficio de su dueño y en perjuicio de la comunidad. Esta doctrina del impuesto único tuvo mucha influencia en el mundo anglosajón y del mencionado libro se editó unos sietes millones de ejemplares.
Doctrina que se presentaba entonces como única solución a los desequilibrios originados en la sociedad por el vertiginoso desarrollo del capitalismo. Inspirada en la Escuela fisiocrática, que en Francia y en el siglo XVIII ponía en evidencia el poder omnímodo de la naturaleza como creadora, conservadora y reproductora. Atribuyendo exclusivamente a la naturaleza el origen de la riqueza.
En la biblioteca del Casino Español de Melilla se conserva un ejemplar del libro de Henry George titulado “La cuestión de la Tierra”, impreso en el año 1921 en Madrid.
La Liga Georgista Española se constituyó en el año 1913, en el transcurso del primer Congreso Hispano americano celebrado en la población malagueña de Ronda. Más de la mitad de los asistentes a esta magna reunión eran andaluces, e incluso el mismísimo padre del movimiento regional andaluz, el notario Blas Infante, estuvo presente. La doctrina del Andalucismo también se impregnaría de la filosofía georgista.
Cuatro años después los georgistas y simpatizantes de Melilla fueron convocados el domingo 2 de septiembre de 1917 a una reunión en el Hotel Reina Victoria.. Un llamamiento que tuvo que tener escasa respuesta, pues a mediados del año 1926 volvió a realizarse otra campaña divulgativa y de afiliación. Y finalmente en el mismo año de su muerte, en 1931, en los salones del Casino Español, el jueves 25 de junio se celebró la constitución de la Liga Georgista Melillense. En el anuncio previo se convocó “ a todos los que aspiran a la supresión de todas las contribuciones e impuestos que agobian y entorpecen al trabajo, al comercio y a la industria. A los que no olvidan que la unión es la fuerza para lograr las aspiraciones..
A todos les llamamos a constituir la sección de la Liga Georgista de Melilla en vinculación con el Comité Nacional residente en Madrid y con el internacional de Londres, cuya aspiración es la anunciada”. El señor García Viñas fue nombrado delegado local y en su alocución hizo referencia a sus anhelos por constituir España en República Federal, conseguir la libertad de cultos, la justicia patriarcal, Ley Social sobre Seguro de Enfermedad, Impuesto Único sobre el valor del suelo y la colonización del Gurugú.


Gaspar García Dómine
Hijo de José García Viñas, fue el conocido dirigente socialista Gaspar G. Dómine, también elegido concejal del Ayuntamiento de Melilla en las elecciones de abril de 1931.
El Comité de la conjunción republicano-socialista ganadora de las elecciones en Melilla, designó el día 15 de abril de 1931 a Gaspar G. Dómine como delegado del consejo de Trabajo y para asuntos gubernativos. Y al día siguiente, en cumplimiento de una orden del Gobierno, el Sr. G. Dómine tomó posesión, de forma provisional, de los cargos de delegado gubernativo, presidente de la Junta de Fomento, de la Junta de Sanidad y del Patronato del Liceo victoria Eugenia.
Hombre modesto, poco tiempo después, el 11 de mayo, dimitió de sus cargos por desavenencias surgidas con el Alto Comisario, el general José Sanjurjo, a raíz de una visita girada a Melilla por un grupo de comunistas franceses. Una visita coincidente en el tiempo con graves momentos de tensión e incluso la preparación de un atentado contra el general Sanjurjo, rumores sobre intranquilidad en algunas guarniciones y la declaración del Estado de Guerra en Madrid. El general reprochó a Dómine no ser informado de la estancia en Melilla de los comunistas.

1915
En este año José García Viñas vislumbró un horizonte propicio para que sus tesis georgistas al menos fueran escuchadas con cierta atención por las autoridades. En pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, con los avances militares españoles en territorio marroquí interrumpidos para evitar sobresaltos a una Francia enfrascada en el conflicto europeo, Melilla conoció su primera primavera de libertades políticas, apareciendo entonces las organizaciones precursoras del movimiento obrero en esta localidad.
Entonces era Comandante General de Melilla el general Luis Aizpuru y Mondéjar, quien ocupaba el puesto que anteriormente había desempeñado el general Francisco Gómez Jordana. Ahora Alto Comisario de España en Marruecos e igualmente responsable máximo en lo militar y político de los territorios de soberanía española en el Norte de Africa.
Por ello, García Viñas escribiría: “ Una altísima misión puede cumplir el General Jordana, nuevo Comisario General en Marruecos, más alta aún que la que el gobierno le ha confiado… Su labor proporcionará nuevos territorios a la Patria… ofreciéndole el primer ejemplo de verdadera regeneración y grandeza. Es ensayar en Melilla un sistema que pudiera aplicarse beneficiosamente a los demás pueblos de nuestro territorio africano, es convertirla en potente faro que ilumine con luz de bienestar y justicia a la Península toda. Que su nombre no pase a la posteridad con el sólo prestigio de general, diestro y prudente, sino con la gloria de haber emprendido el camino de la salvación no sólo de su Patria sino de la humanidad entera.
Su inteligencia y buenas dotes son proverbiales; muchas dificultades habría que remover para implantar el régimen de la justicia.
Las circunstancias por otra parte parecen propicias; el pandillaje caciquil que consume a la nación no tiene allí grande arraigo. Seguramente si el digno General Aizpuru, nuevo Comandante General de Melilla estudia la cuestión verá la necesidad de reforma y no encontrará nada más justo ni conveniente – aunque lastime ilegítimos intereses creados – que la fórmula georgista, ya vulgarizada en Melilla por el señor Martínez Piñeiro, Delegado de la Liga, que con una labor digna de los mayores elogios, y con una libertad de acción que hacen honor a la cultura y amplio criterio progresivo de las autoridades militares de la Plaza, ha ido preparando el camino para que estas teorías redentoras no sean falseadas y se estudien seriamente; y ello hace falta, porque en Tetuán, Larache, etc., se presentará el mismo problema que en Melilla, dado el impulso que están recibiendo, y tal vez sea aún tiempo de impedir lo que más tarde ha de costar trabajo vencer”.
Epílogo
En el mes de enero de 1995 y en las páginas del semanario “La Gaceta de Melilla”, gracias a la colaboración prestada por nuestro amigo, ya desaparecido, José María López Domínguez pudimos publicar un par de artículo de aproximación a su biografía. Entonces nos fue de gran utilidad las notas obtenidas del desaparecido rotativo “El Popular de Melilla”, facilitada por el doctor en Historia Antonio Bravo. Recordemos que el doctor G. Viñas era de izquierda en sus planteamientos y por ello mantuvo numerosos enfrentamientos dialécticos con la dirección del otro diario local, “El Telegrama del Rif”, por defender éste posturas conservadoras. Por ello no nos sorprende que en “El Telegrama” sean escasas las referencias a Viñas; algo que no sucede en “El Popular de Melilla”, de tendencia progresista y desaparecido en julio de 1936.
El tiempo transcurrido y la imposibilidad de contactar con los descendientes de G. Viñas, por desconocer su paradero, nos obligó a no proseguir en las investigaciones tendentes a saciar nuestra curiosidad. Más pasado algún tiempo, a finales del año 1997 el azar quiso que pudiéramos conocer a una de sus nietas, pariente a su vez del prestigioso periodista melillense, aunque nacido en Málaga, Nicolás Pérez Muñoz Cerisola. La nieta es María Lourdes Escaño García, nacida en nuestra localidad en 1927 y al igual que su abuelo materno es una persona preocupada por los más desfavorecidos de la sociedad, así entre aproximadamente los años 1945 y 1951 ocupó la presidencia de Acción Católica en Melilla. Marchando en 1969 a Madrid.
La señora M. Lourdes nos facilitó alguna información y fotografías que han servido para conocer mejor al doctor García Viñas y su hijo Gaspar G. Dómine, primer Delegado del Gobierno demócrata con el que ha contado Melilla en su historia.
Y, posteriormente, el azar nuevamente quiso que hasta nuestras manos llegara un impreso de inscripción en la sección local de la Liga Española para el Impuesto Único, confeccionado en los años veinte por la antigua imprenta de la Papelería La Española.
José García Viñas falleció en Melilla a la edad de ochenta y tres años, el 7 de septiembre de 1931, y días después le acompañó al sepulcro su esposa Josefa Dómine Guzmán. Como él era agnóstico, ambos fueron enterrados en el antiguo patio civil de Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, siendo sus tumbas fácilmente reconocibles por consistir en dos grandes bloques de roca del Gurugú carentes de toda inscripción.
Mientras que su hijo Gaspar G. Dómine, que había cursado la carrera de Comercio y también había sido concejal por la conjunción republicano-socialista en el primer Ayuntamiento de esta ciudad norteafricana. En 1934 con ocasión de los sucesos revolucionarios de Cataluña y Asturias fue destituido como concejal. Recobrando el escaño en 1936, para poco tiempo después ser detenido e internado en el campo de concentración de Zeluán primero, y luego en el archipiélago de Alhucemas. En sumarísimo consejo de Guerra fue condenado a la pena de muerte, más gracias a la intercesión de un íntimo amigo suyo, el general Laclaustra, la sentencia se conmutó. No obstante G. Dómine no se enteró de este trascendental cambio hasta pasado bastante tiempo. Mientras, paso un eterno sinvivir esperando en cualquier momento la ejecución de la pena máxima. Hacía 1940 salió el libertad y aproximadamente al año falleció víctima de hemorragia digestiva producida por las precarias condiciones de su cautiverio y constante estado de ansiedad.
Pasados muchos años del fallecimiento del doctor José García Viñas, su memoria palpita aún en Melilla y su tan noble como idealista espíritu sigue firme bajo la protección del Gurugú.

Artículo publicado en el diario “El Telegrama de Melilla”, el 9 de febrero de 2009